•   Ocotal, Nueva Segovia, Nicaragua  |
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Durante 20 años Alba Nuria Cornejo trabajó en el magisterio nicaragüense y, con un salario de cuatro mil córdobas, a fuerza ajustaba para alimentar, vestir y educar a sus cuatro hijos, dos mujeres y dos varones.

En el año 2005, cuando sus dos hijos mayores estaban por graduarse de secundaria y los dos menores avanzaban en primaria, la pregunta que torturaba a Cornejo era “¿qué hago para garantizarles estudios universitarios?, porque mi mayor sueño como madre era verlos con una formación profesional”, recordó.

Sola frente al reto, pensó en emigrar a Estados Unidos, pero unas amigas le advirtieron que era más fácil viajar a España, donde al 2006 estaban registrados unos 2 mil 300 nicaragüenses, según el Observatorio Permanente de la Inmigración de España.

“Y de esa manera me contacté con personas que conocían el sistema para entrar a ese país. Entonces no había muchas trabas en el aeropuerto (de Madrid) y había mucho trabajo”, explicó.

Para viajar, la mujer se llenó de fuerza, se separó de sus hijos y prestó dinero al 10 por ciento de interés anual y a un plazo de dos años.

En Madrid aterrizó con 2 mil dólares y con la “gracia de Dios” porque “a la familia que le trabajé primero, pagaron mi deuda y después yo les pagué a ellos”, precisó.

El “rostro” de la crisis económica en España

Cuando Cornejo llegó a España abundaba el trabajo y por dedicarse a los oficios domésticos o en el cuidado de ancianos, ganaba entre 900 y hasta mil euros mensuales.

Dice que todo cambió a partir de julio de 2011, cuando apareció el rostro de la crisis económica en el país ibérico, se ordenaron severos ajustes presupuestarios y restricciones en los beneficios para los inmigrantes.

España ya no es atractiva para hacer dinero con un buen empleo. Ahora, los salarios para los inmigrantes bajaron a unos 700 euros, según Cornejo.

“Las familias españolas ahora tienen que pagar el doble de impuestos, de un 8 por ciento a 16 por ciento. Les exigen registrar en el Seguro Social a sus empleados, tenerlo todo en regla, porque de lo contrario los multan hasta con 5 mil euros, y eso viene a incrementar los costos y a los inmigrantes les han bajado el salario a 700 euros”, lamentó.

El Ministerio del Empleo español informó que en agosto el número de desocupados en ese país alcanzó la cifra de 4.63 millones, la cifra más alta en el mundo industrializado.

La crisis en España, dice Cornejo, es más cruda para quienes trabajan por horas, porque deben pagar 300 euros por un cuarto y costear su alimentación, por lo que no les queda casi nada para enviar a sus familias en Nicaragua.

Muchas mujeres, agregó, deambulan en los sitios públicos en busca de una oportunidad para emplearse.

Una encuesta de M&R Consultores, efectuada en julio pasado, señala que el 72.1 por ciento de los nicaragüenses dijo recibir remesas de sus familiares en el exterior y un 18.2 por ciento admitió estar dispuesto a irse a vivir a España, pese a la crisis económica.

Pero Cornejo, quien trabaja en una ciudad de la Provincia Vasca, cuenta que han escaseado enormemente las oportunidades de empleo para los inmigrantes.

“Los españoles están haciendo ajustes en los gastos de sus hogares y como no ajustan para pagar una doméstica o quien les cuide a las personas mayores, están prescindiendo de trabajadoras”, relató.

Estudios locales señalan que unas 2 mil mujeres de Somoto han emigrado a España.

Dos de sus hijos por coronar sus carreras

En el caso de Cornejo y tras seis años y medio de enviar remesas a sus hijos en Ocotal, logró que los dos mayores se graduaran de la universidad y ya están en las prácticas de su carrera en Agronomía. Mientras, los dos menores ya cursan estudios superiores.

El sacrificio en España, además, lo ha invertido en el mejoramiento de su casa y en la compra de un terreno en Ocotal.

“Y algunos ahorritos tengo en el banco”, declaró. “Pienso continuar trabajando dos años más aquí en España, luego trataré de trabajar en Nicaragua… a ver cómo me va, de lo contrario me regresaré a este país, porque mi ventaja es que tengo la residencia y se hace más fácil conseguir trabajo”, concluyó.