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  • The New York Times

Un creciente número de alemanes podrían querer ver la disolución de la eurozona, pero Dagmar Bollin-Flade, la dueña de una pequeña empresa de maquinaria en esta ciudad, no está entre ellos. Como mucha gente de negocios en Alemania, está profundamente consciente de los beneficios económicos de una moneda común, y dispuesta a pagar el precio para mantener intacto al euro.

“Todos los que dicen: ‘Queremos salirnos del euro’, no se acuerdan cómo era antes”, dijo Bollin-Flade.

Su compañía, Christian Bollin Armaturenfabrik, es parte de la vasta franja de empresas intermedias de Alemania, que se conocen como “mittelstand” y representan 60 por ciento de los empleos alemanes.

La mayoría no siente nostalgia por los días cuando sus clientes y ellos tenían que mantenerse atentos al valor de una docena de monedas europeas, una época en la que, a veces, el marco alemán era tan fuerte que amenazaba con tener precios muy altos para los mercados extranjeros.

Los beneficios del euro

En medio de conversaciones informales sobre permitir que Grecia deje el euro o, incluso, introducir el marco, los dirigentes empresariales alemanes son, a menudo, los que le recuerdan a la población cuáles podrían ser las consecuencias económicas.

Más que la mayoría, las “mittelstand” se han beneficiado del euro, que les ha facilitado a las pequeñas comportarse como multinacionales. Bollin, con solo unos 30 empleados en una fábrica no mucho más grande que un taller mecánico automotriz, vende sus válvulas de cierre especializadas a clientes en China y por toda Europa.

Hasta ahora, las compañías como Bollin han aguantado la crisis de la deuda en la eurozona asombrosamente bien. Bollin-Flade dijo que no ha visto ningún efecto en las ventas. Sin embargo, sus pares y ella están preocupados por el futuro. En una encuesta de opinión comisionada este año por la federación industrial, se desplomó la cantidad de las “mittelstand” que esperaban que mejorara el negocio en los próximos 12 meses, mientras que subió el de quienes esperaban un giro para peor.

La fórmula de Merkel

Bollin-Flade, quien era una de cerca de 10 empresarios invitados a discutir los problemas de las “mittelstand” con la canciller Ángela Merkel en su oficina el año pasado, dijo que apoyó la estrategia de la dirigente alemana en cuanto a insistir en que se otorgara ayuda financiera a los países de la eurozona en problemas, solo si muestran mayor disciplina fiscal y realizan reformas económicas.

“Deberíamos recibir algo a cambio”, dijo Bollin-Flade. Algo que las personas como ella piensan que es importante. Mientras que compañías como BMW y Siemens saltan a la mente cuando la gente piensa en negocios alemanes, podría decirse que las “mittelstand” son el alma de la economía alemana, y también reflejan muchos de los valores por los cuales se conoce a Alemania.

De hecho, la economía alemana a veces se parece a una gran compañía “mittelstand”: está hecha para la estabilidad más que para el crecimiento. La deuda es mala, la prudencia es una virtud mayor que la ganancia.

La estrategia alemana

Esa característica frustra con frecuencia a los vecinos de Alemania, así como a algunos economistas, quienes desearían que los alemanes gastaran más para estimular el crecimiento en el resto de la eurozona. Sin embargo, los alemanes argumentan que su enfoque ha ayudado al país a evitar bajas, como las que han golpeado a España e Italia, y amenazan a Francia. Mientras que Grecia acumulaba deuda en la última década, las “mittelstand” reducían la suya en forma resuelta, según los datos del Instituto para la Investigación de las Pymes en Bonn.

“Quieren aumentar su independencia de los bancos y el financiamiento externo”, dijo Christoph Lamsfuss, un economista en el Instituto. “Quieren asegurarse de que la próxima generación herede una compañía sólida. En el análisis final, eso es bueno para la economía alemana”.

Compañías como Christian Bollin Armaturenfabrik, llamada así por el abuelo de Bollin-Flade, quien fundó la fábrica de válvulas de cierre especializadas en 1924, tendrá un importante papel de apoyo al determinar qué tanto la economía alemana seguirá proveyendo un crucial contrapeso a la recesión en el sur de Europa.

Hay razones para crecer

Hay signos de que la crisis está empezando a dañar a la industria alemana. La producción en las fábricas del país cayó en junio 0.9 por ciento en comparación con mayo, según cifras oficiales. Han empezado a bajar los nuevos pedidos.

No obstante, también hay razones para creer que el sector “mittelstand” está bien blindado contra una desaceleración económica. La agitación del siglo XX, los años de estancamiento que siguieron a la reunificación de Alemania y, luego, una recesión aguda en 2009, han enseñado a las “mittelstand” a estar preparadas para lo peor.

Hace unos cuantos años, Bollin-Flade hizo algo que puede ayudar a explicar por qué la economía alemana ha tenido tanta capacidad de recuperación. Rechazó pedidos de su cliente más grande.

Entre lo bueno y lo dramático

A Bollin-Flade le preocupaba volverse demasiado dependiente de una sola fuente de ingresos, cualquiera que fuera. Así es que su esposo y ella, junto con su socio Bernd Flade, aplicaron una norma que todavía usan hoy: ningún cliente puede representar más de 10 por ciento de las ventas, aun si a veces ello significa rechazar contratos.

“Si 20 por ciento de tus ventas se cae, es algo difícil”, dijo Bollin-Flade. “Si 10 por ciento se cae no está bien, pero no es dramático”.

En lugares como Silicon Valley o Shanghái, es probable que dejar dinero sobre la mesa en esa forma sería suficiente para expulsar a un emprendedor de la cámara local de comercio. Sin embargo, la aversión al riesgo, y la preferencia por el crecimiento lento pero constante en lugar de un euro rápido es típico del sector “mittelstand”.

“Mi maquinaria ya está pagada”, dijo Bollin-Flade. “No tengo ningún crédito bancario. Eso es lo que distingue a las “mittelstand”. Apartas algo para las épocas malas”.

No obstante, Bollin Armaturenfabrik tiene una reputación internacional y exporta sus productos de un nicho de alta calidad a todo el mundo, lo cual ilustra una de las fortalezas típicas de las “mittelstand”. Un día reciente, había un palé de madera en el piso, con pilas de cajas de cartón marcadas para China.

La experiencia de una “mittelstand”

“Eso sale a Pekín el viernes”, dijo Marcus Franz, el gerente de producción, hablando con el zumbido de los tornos metálicos y taladros hidráulicos de fondo. Bollin se especializa en hacer partes bajo pedido y entregarlas rápidamente, de ser necesario en cuestión de horas. Los clientes pagarán lo que sea por un componente que puede ser esencial para mantener en operación a una fábrica, dijo Bollin-Flade.

“El precio no es el problema. El problema es el tiempo de entrega”, notó. “No hay muchas compañías que hacen lo que yo hago”.

Resumió el enfoque frugal de las “mittelstand” sobre los negocios citando un dicho antiguo. “Solo puedes ponerte un par de pantalones”, dijo Bollin-Flade, quien llevaba puesto un traje sastre de pantalón. “El segundo está colgado en el armario y no necesitas un tercero”.