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  • AFP

La presidenta brasileña Dilma Rousseff efectuó este martes en la Asamblea General de la ONU una enérgica defensa del derecho de los países emergentes de proteger sus economías, en medio de las acusaciones de proteccionismo de Estados Unidos y la Unión Europea (UE).

"No podemos aceptar que medidas comerciales legítimas de defensa de los países en desarrollo sean injustamente calificadas de proteccionismo", afirmó Rousseff en su discurso de apertura de la gran cita anual de la ONU en Nueva York.

La presidenta de Brasil, fue la primera mandataria en subir al estrado en el hemiciclo de la sede de Naciones Unidas, Rousseff y señaló que el uso de ese tipo de medidas está incluido en las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Brasil y Estados Unidos se encuentran enfrentados en una dura batalla comercial tras la decisión del gobierno de Rousseff de elevar las tarifas de importación a 100 productos.
También Argentina ha sido objeto de denuncias en los últimos meses por aplicar medidas para proteger su economía.

Según la UE, las medidas "proteccionistas" de algunos países del Mercosur dificultan la posibilidad de alcanzar un acuerdo de libre comercio entre ambos bloques.

En su discurso, Rousseff cargó en cambio contra "el proteccionismo y todas las formas de manipulación comercial", entre ellas la política monetaria de las naciones más ricas del mundo que han provocado "una apreciación artificial de las monedas de los países emergentes".

"La política monetaria no puede ser la única respuesta al creciente desempleo, incremento de la pobreza y falta de futuro que afecta a los segmentos más vulnerables de la población en el mundo", aseguró.

"La grave crisis económica que comenzó en 2008 ha tomado nuevos y preocupantes perfiles. La elección de políticas fiscales ortodoxas ha empeorado la recesión en las economías desarrolladas, con respercusiones en los países emergentes", señaló.

Exige medidas para estimular la inversión
En el marco, la presidenta de Brasil  exigió "medidas para estimular la inversión y la demanda", a las que calificó de "indispensables para frenar la recesión y garantizar el crecimiento económico".

La presidenta brasileña se refirió por otra parte a la situación de Cuba y pidió a Estados Unidos terminar con el "anacronismo" del embargo económico que afecta a la isla desde hace medio siglo.
"Cuba ha progresado en la modernización de su modelo económico. Para que continúe por este camino, es necesario el apoyo de socios cercanos y lejanos", dijo.

En cuanto a las grandes cuestiones de seguridad internacional, condenó con firmeza la guerra civil en Siria, afirmando que el gobierno de Bashar al Asad "carga con la mayor parte de la responsabilidad por este ciclo de violencia".

De todos modos, advirtió del accionar de "grupos armados de la oposición", en especial "aquellos que tienen cada vez más apoyo militar y logística extranjeros".

"No hay solución militar para la crisis siria. La diplomacia y el diálogo no son sólo la mejor alternativa, son la única", aseguró.

Rousseff manifestó además su "vehemente repudio ante la escalada islamófoba en los países occidentales", tras el filme difundido en Estados Unidos que provocó violentas protestas en el mundo árabe.

Sin embargo, la presidenta brasileña también condenó esas reacciones y denunció los ataques terroristas como el que costó la vida a diplomáticos estadounidenses en Bengasi (este de Libia) el pasado 11 de septiembre.

Por último, volvió a exigir la creación de un Estado palestino libre y soberano como único modo de que Israel concrete sus legítimos deseos de vivir en paz con sus vecinos.