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  • AFP

El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó el jueves sus previsiones de crecimiento para el PIB de China en 2012 y 2013, debido a que las medidas adoptadas para estimular la actividad de la segunda mayor economía mundial no han surtido hasta el momento los efectos esperados.

La desaceleración china impactó a su vez en el ritmo de crecimiento de otros países asiáticos, destacó el FMI en su último informe sobre Perspectivas Económicas Mundiales.

El Producto Interno Bruto (PIB) de China crecerá un 7.8% en 2012 y un 8.3% en 2013, indica el FMI, que rebaja así sus estimaciones de julio pasado, cuando preveía un crecimiento de 8% este año y de 8,5% el año próximo.

Las previsiones de julio ya habían revisado a la baja las de abril.

El PIB chino tuvo un aumento de 7,6% en el segundo trimestre, su peor resultado en los últimos tres años, y los índices decepcionantes se acumulan desde entonces y alimentan temores de una desaceleración aún mayor en el tercer trimestre.

Las previsiones del Banco Mundial


El Banco Mundial, por su lado, prevé que el PIB chino crecerá este año 7.7% y 8.1% en 2013, y acota que el riesgo de un aterrizaje brutal es "débil", según pronósticos difundidos este lunes.

También la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE, con sede en París) señala elementos de estabilización en la evolución de la economía china.

Los datos oficiales sobre el tercer trimestre se darán a conocer el 18 de octubre.

La economía china, ampliamente orientada hacia la exportación, sintió el impacto de la crisis de la deuda en Europa y de la débil recuperación de Estados Unidos, sus dos principales mercados, y ello conllevó una contracción de su balanza comercial y de su actividad industrial.

Y su ralentización se hizo sentir a su vez en los países vecinos.

"La desaceleración de China afectó la actividad en el resto de Asia, debido a los vínculos crecientes entre los países de la región a lo largo de la década pasada", apunta el FMI.

Las autoridades chinas trataron de inyectar dinamismo a la economía al decidir este año dos recortes sucesivos de las tasas de interés y tres reducciones, desde diciembre pasado, del nivel de fondos de reserva exigidos a los bancos, a fin de estimular el crédito.

En 2010-2011, habían impulsado en cambio una política monetaria más estricta, para contener la inflación.

La flexibilización, sin embargo "todavía no ha dado el empuje esperado" a la reactivación, apunta el FMI.

Algunos analistas sostuvieron que las autoridades aplazaron un nuevo paquete de medidas para que puedan ser anunciadas después del congreso del Partido Comunista que se abrirá el 8 de noviembre y elegirá a la nueva generación de líderes que se hará cargo del país en la próxima década.

Las previsiones del FMI para 2012 son sin embargo mejores que las del gobierno chino, que apuestan por un crecimiento del PIB de 7.5%.