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En un contexto de desaceleración de la economía internacional, el FMI visualiza a Nicaragua en una encrucijada: el país necesita crecer a tasas superiores al 4% para reducir la pobreza, y para lograrlo está urgido de emprender al menos reformas estructurales para mejorar la productividad de la economía.

Las reformas implican adoptar decisiones difíciles, especialmente en torno a la seguridad social, pero todas son impostergables, explica en una amplia entrevista con Confidencial el representante del FMI en Managua, Gabriel Di Bella.

¿Cómo se proyecta el crecimiento de la economía nacional en 2012-2013 con los ajustes que ha hecho el Fondo Monetario de las tendencias de crecimiento de la economía internacional?

La crisis global afectó a Nicaragua de manera importante en el 2009, pero se ha dejado atrás el efecto de esa crisis; la economía creció de manera interesante en el 2010 (y) 2011, a tasas que en promedio superaban al cuatro por ciento. La recuperación del producto estuvo basada en un gran dinamismo de la actividad agropecuaria, del comercio, de la industria; también estuvo basada en flujos de cooperación importantes y en flujos de inversión extranjera directa importantes, y en precios de los productos que Nicaragua exporta, que en algunos casos ha estado en máximos históricos.

Para el 2012 lo que se espera es que esa tendencia, más o menos continúe, la economía este año crecerá cuatro por ciento, un poquito más, un poquito menos, y un factor adicional que se incorporó este año, positivo, es una recuperación del sector financiero, el crédito bancario está creciendo de manera importante.

Ahora, a mediano plazo, 2013, 2014, nosotros pensamos que Nicaragua puede seguir creciendo a tasas aproximadamente del cuatro por ciento, el problema es que el contexto internacional sigue siendo difícil: Estados Unidos que es el principal socio comercial de Nicaragua se está recuperando más lento de lo que pensaba; la situación en Europa sigue siendo difícil; y las economías emergentes que eran el motor del crecimiento global se están desacelerando.

En este contexto, entonces, la demanda de productos nicaragüenses puede caer, va a ser mucho más competitivo el marco internacional para atraer inversiones y eso puede generar una desaceleración del producto, es por eso que es muy importante implementar las reformas estructurales necesarias para crecer más.

En los documentos del FMI se insiste en que Nicaragua necesita un ritmo de crecimiento mayor para reducir la pobreza, y que se requieren reformas que permitan incrementar la productividad de la economía, y dice textualmente: “la productividad ha sido el talón de Aquiles de la economía en Nicaragua, y eso se asocia con falta de capital humano, inversión inadecuada y un creciente sector informal”. Pero cuando uno escucha la visión del gobierno sobre cómo crecer más rápido, el énfasis está asociado a megaproyectos de treinta mil millones de dólares que ni siquiera existen en una etapa de diseño ¿acaso hay dos estrategias que están compitiendo?

Esa es una buena observación. Lo que yo diría es que una cosa no quita la otra. Creo que hay un esfuerzo por atraer grandes proyectos, lo que es importante señalar es que en esta proyección del cuatro por ciento no está incorporado ninguno de estos proyectos: el canal seco, el canal interoceánico, cuya magnitud es tal que en el caso de comenzar a implementarse, implicaría una afectación profunda del nivel de actividad, de los precios de las cuentas externas y, por lo tanto, requeriría de un monitoreo especial.

¿Tampoco está incluida la refinería?

La refinería tampoco.

¿Tumarín?

Tumarín sí, pero de todas formas son mil millones de dólares en cinco años y de acuerdo a lo que nosotros hemos entendido ha comenzado a implementarse, eso no quiere decir que estos pueden ser proyectos muy buenos para el país, lo que está claro es que esa tasa del cuatro por ciento todavía no los considera, porque como vos decías muchos de estos proyectos están en etapa de diseño.

De manera paralela se está trabajando en otro tipo de reformas que están cubiertas por los documentos que han sido publicados recientemente. No son megaproyectos pero son muy importantes. En primer lugar si una economía va a crecer de manera sostenible, necesita tener seguridad sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas y para eso es necesaria la reforma del Seguro Social; en segundo lugar, la debilidad o vulnerabilidad de las cuentas externas de Nicaragua está casi explicada totalmente por la factura petrolera, entonces asegurarse que exista solvencia en el sector eléctrico generaría los incentivos necesarios para que vinieran las inversiones que hacen falta para cambiar la matriz de generación.

Si cambia la matriz de generación, el costo de la electricidad va a bajar y la vulnerabilidad externa también va a caer, el impacto de un cambio de matriz de generación puede ser casi tres puntos el producto por año, sería realmente muy grande.

Todos los actores del sector privado, los inversionistas, los generadores, los distribuidores efectivamente coinciden en que urge una reforma al sector eléctrico ¿Qué es lo que lo impide?, ¿Por cuánto tiempo se puede postergar esta reforma?

Creo que hay negociaciones en este momento que están en marcha, el problema es que como Nicaragua produce el setenta por ciento de su energía en base a petróleo, y como el petróleo aumentó casi al doble en los últimos cinco años, eso implica que no solo el gobierno es más pobre, todos los nicaragüenses son más pobres porque desafortunadamente la matriz de generación de Nicaragua está en base a un recurso cuyo precio aumentó al doble en los últimos cinco años.

Las negociaciones son difíciles porque justamente lo que implican es cómo se distribuye ese costo adicional, en cierta forma lo que se ha logrado a través de la cooperación venezolana de los últimos años es que ha proveído los recursos para evitar que esos ajustes sean muy abruptos.

Pero esa es una solución puente…

Exactamente.

La solución definitiva implicaría un cambio en la política de subsidio, un cambio en las tarifas.

Así es. Ninguno de estos cambios tiene que ser abrupto, pero sí está claro que mucha de esta brecha tiene que cerrarse de manera gradual de tal forma lograr que el sector sea sostenible y que sea sobre todo atractivo a la inversión en generación que hace falta para cambiar la matriz. El punto es, tiene que ser equilibrado, es decir, eso no significa que la compañía de distribución no tenga responsabilidad en combatir el fraude, en combatir el robo de energía, porque en última instancia si no lo hace la tarifa va a cobrar más para que mucha gente pague lo que no está pagando otra gente, que no paga su electricidad.

Di Bella: Reformas a implementarse son complicadas

En los documentos del FMI sobre Nicaragua se menciona un tema que para el gobierno ha sido tabú en su interacción con el resto de la sociedad. Dice el FMI que además de las reformas económicas, se necesitan reformas institucionales relacionadas con Estado de Derecho, rendición de cuentas, combate a la corrupción, y que todos estos aspectos tienen que ver con el impacto de la economía en la productividad. ¿El Fondo tiene una agenda de reformas institucionales o solo se limita a decir que son necesarias?

Siempre que hay un programa con el Fondo se establece una estrategia común, en el pasado, esa estrategia común ha incluido aspectos muy claros en temas de transparencia. Por ejemplo algo que ha pasado desapercibido, pero que se ha hecho, es la auditoría de los presupuestos del Gobierno Central, que había atrasos y ahora están básicamente al día, entonces no es que simplemente sean iniciativas, evidentemente cuando nos sentamos con el gobierno a negociar, lo que nosotros suponemos es que hay un compromiso importante por parte del gobierno por implementar las políticas necesarias para resolver la vulnerabilidad de largo plazo de la economía.

¿Las próximas negociaciones cuándo comienzan? 

El asesor económico del Presidente hizo el anuncio de que una misión iba a venir en algún momento de noviembre, todavía la fecha específica no está, pero me imagino que en la segunda o tercera semana de noviembre va a estar llegando la misión al país.

¿Y la expectativa es contar con un programa a inicios del próximo año o en este año?

Mira, las negociaciones pueden durar una misión o pueden durar varias misiones, no hay una regla, las reformas que hay que implementar son complicadas, son reformas difíciles así que en algunos casos puede suceder que sea necesario un poco más de tiempo, en algunas otras áreas se está avanzando un poco más rápido, entonces es necesario esperar, sentarnos en noviembre, discutir con el gobierno y ver cuál es el avance de las reformas en todas las áreas.

¿Las  reformas tienen que hacerse antes del programa, o son parte de un calendario de ejecución en el programa?

Bueno, algunas acciones a lo mejor se pueden tomar antes, algunas acciones habrá que tomarlas a lo largo del programa, de ninguna forma uno puede esperar que haya una reforma de Seguro Social en el próximo mes, este es un proceso gradual.

Pero el gobierno habla de una reforma tributaria antes del quince de diciembre.

Pero estableciendo calendarios graduales, es decir, uno puede aprobar una reforma que establezca calendarios graduales.

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