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En el caso de la reforma tributaria, el asesor presidencial Bayardo Arce decía que esta reforma que está siendo negociada prácticamente a puertas cerradas entre el Cosep y el Gobierno, requiere que el Fondo Monetario le dé un “aval” ¿esto qué quiere decir? ¿Qué el fondo llega a posteriori a dar su opinión sobre esta reforma, o participa el FMI en esta negociación, con su visión sobre qué es lo que necesita el país de la reforma tributaria?

La forma en la que se expresó el asesor del Presidente en materia económica, creo que es un término en el sentido de decir –bueno, lo que nosotros vamos a hacer es una reforma-. En las discusiones que hemos tenido con el Fondo Monetario, no solo ahora en el artículo cuatro, cuyos documentos están publicados, sino anteriormente se ha identificado la necesidad de hacer una reforma tributaria que distribuya las cargas de manera más equitativa, que amplíe la base porque en ningún momento se ha pensado en una reforma que sea recaudatoria, se ha pensado en una reforma que sea para hacer mejor al sistema tributario.

Entonces, creo que lo que ha sugerido el asesor del Presidente en materia económica es –los nicaragüenses nos tenemos que poner de acuerdo, porque efectivamente entendemos que hay sistema tributario que puede ser mejorado, y el Fondo va a conocer el resultado de estas negociaciones en el contexto de la negociación del programa--.

¿Pero el Fondo tiene una posición, por ejemplo, sobre el costo de las exoneraciones y la evasión fiscal?, es un asunto sobre el que se ha hablado por más de una década en el país y aún no se toma ninguna decisión determinante.

Bueno, ahí no sé si estoy tan de acuerdo con vos. En el 2009 hubo una reforma que permitió mejorar la recaudación, simplemente aumentando la base imponible; es decir, una reforma que aumenta la eficiencia; entonces, algún paso ya se ha dado en la dirección correcta, la idea en el 2009 era justamente hacer una reforma más general, que distribuyera la carga de manera más equitativa, que estableciera un calendario gradual de eliminación de exenciones y exoneraciones, que permitiera un código tributario no regresivo, que implementara medidas en lo que tiene que ver con precios de transferencia, y sobre todo que estableciera procedimientos claros de control de la elusión y evasión impositiva, eso está muy claro.

Evidentemente el 2009 fue un año difícil de recesión, y por lo tanto, lo que se hizo fue solamente una parte de la reforma la que se implementó.

Lo que nosotros tenemos entendido, es que se está avanzando en esa dirección, en la dirección de hacer el Código Tributario mejor, más eficiente.

¿Pero esta reforma está restringida a lo tributario, no abarca lo fiscal? ¿Acaso no es importante la parte de la eficiencia del gasto, no debería hacerse una reforma más integral?

Ese es un muy buen punto, en realidad, porque en general cuando se habla de reforma fiscal se piensa exclusivamente en política tributaria, y en general hay muchos otros temas que hay que tener en cuenta.

El programa anterior, y nosotros pensamos que probablemente si hay un nuevo programa también se incluya otro tipo de políticas, sobre todo como vos decís en lo que tiene que ver con el aumento en la efectividad del gasto.

Con respecto a la efectividad del gasto, sea en Salud, sea en Educación, sea en Seguridad Alimentaria, el Gobierno ha hecho esfuerzos, inclusive con la comunidad internacional, con el Banco Mundial, con el BID, en implementar políticas que permitan que el gasto social sea más efectivo, y hay resultados porque el aumento de la incidencia de la pobreza extrema ha disminuido.

Lo que nosotros pensamos es que puede hacerse mucho más, creemos que una de las posibles formas de avanzar es diseñar los programas sociales pensando desde el principio en que van a ser evaluados, de tal manera que los incentivos estén ahí para aumentar la efectividad de este gasto, para aumentar la eficacia del gasto social.

Además de lo que tiene que ver con la eficacia del gasto social, creemos que hay otras áreas donde se puede mejorar, uno de los cuellos de botella del crecimiento económico de Nicaragua es la infraestructura, y por lo tanto, creemos que hay que tratar de generar un poco más de espacio fiscal para aumentar el gasto en infraestructura, lo cual implica, en economía no hay nada gratis, ser austeros en el manejo de los gastos corrientes.

Pensamos que se puede fortalecer la gestión de las empresas públicas, de tal forma para mejorar la calidad de los servicios que se ofrecen, pero no solamente eso, hacer que los servicios que se ofrezcan, sean en un marco de solvencia financiera.

Lo que se conoce de las pláticas privadas entre el Gobierno y el Cosep, es que van a establecer una especie de calendario gradual de revisión de las exoneraciones, ¿pero esta misma gradualidad no estaría siendo anulada ya por leyes que se están aprobando, por ejemplo como la de la refinería o la reforma a la Ley de Tumarín, que conllevan prácticamente mega exoneraciones?

Ese es un buen punto también. Ahora, hay que dividirlo en dos, la primera parte es el calendario de eliminación de las exoneraciones y exenciones que existen hoy; nosotros creemos que una aproximación gradual al tema es la forma correcta de hacerlo.

¿Ese calendario ustedes lo conocen?

No, no, nosotros no lo conocemos porque son negociaciones que se están haciendo hoy por hoy entre el Gobierno y el sector privado, y no solamente la gran empresa, sabemos que también el Gobierno está discutiendo con la pequeña y mediana empresa, y que se han también reunido con los trabajadores, con el sector de los trabajadores.

Pero, el público en general conoce muy poco de las circunstancias de esas negociaciones, ¿no debería ser esta una discusión abierta a la sociedad?

Nosotros creemos que es una discusión que se está llevando de la forma más abierta posible, ahora, es el Gobierno que la impulsa, nosotros no conocemos detalles de la misma, evidentemente sí tenemos posición tomada sobre estos temas generales, y nosotros decimos --sí, es necesario hacer al sistema más equitativo, es necesario ampliar las bases, es necesario combatir la evasión, es necesario incorporar otras mediciones de Impuestos sobre la Renta--, eso te permite inclusive bajar algunas tasas, lo cual hace a la economía más competitiva.

Con respecto a los megaproyectos y a las mega exoneraciones diría dos cosas: en primer lugar, mejorar la calidad de la infraestructura es esencial para mejorar la tasa de crecimiento económico; entonces, una de las cosas que creo sería útil para Nicaragua es impulsar una ley de asociaciones público-privada, esto daría un marco en donde la inversión extranjera privada en infraestructura pública entendiera cómo se puede venir a Nicaragua justamente para invertir en sectores de infraestructura pública. Eso falta en Nicaragua, eso creo que podría ser positivo, porque eliminaría la necesidad de hacer una ley especial cada vez que hay un proyecto de infraestructura importante.

Ahora, no me corresponde a mi decir --bien, o no bien--, con respecto a las exoneraciones que se dan a los grandes proyectos de infraestructura, lo que sí está claro es, en el caso de la refinería, de acuerdo a lo que tenemos entendido, luego que se construyera --todavía no se ha comenzado--, pero eventualmente el Gobierno se llevaría la mitad de la refinería, entonces es cierto que a lo mejor no se le cobra durante los años de construcción, pero al final del proyecto el Gobierno tendría la mitad de ese proyecto, entonces de alguna forma se compensa.

Lo mismo con Tumarín, tenemos entendido que el Gobierno tendría la opción, luego de una determinada cantidad de años, de tomar una parte accionaria de la compañía, entonces es más que una exoneración es casi que una negociación en donde el Gobierno también se beneficia de estos proyectos.

“Es impensable que todos ganen a corto plazo”

La reforma a las pensiones y la seguridad social es importante desde el punto de vista de la fiscalidad, pero ahí están en juego también los intereses, los derechos de decenas de miles de personas, hay un interés de ampliar la cobertura de la seguridad social, pero supongo que hay que tomar decisiones difíciles, ¿Cuál es el fiel de la balanza? ¿El dilema más importante que tiene que enfrentar tanto el Gobierno como los asegurados?

Es muy difícil, una reforma a la seguridad social es complicada, porque afecta a todos los nicaragüenses, de una forma o de otra.

¿Es más difícil que la reforma tributaria?

No quiero hacer yo esa evaluación y creo que la tienen que hacer los mismos nicaragüenses, pero si uno observa la experiencia internacional, cada vez que hay una reforma de seguridad social, en general hay reacciones fuertes, los diálogos y los debates son siempre intensos; entonces definitivamente es una reforma difícil.

¿Y tiene que ser una discusión más abierta?

Tiene que ser una discusión más abierta, definitivamente; es decir, ahí la solución la tiene que encontrar el Gobierno, los trabajadores y los empresarios sentados en una mesa, y esa decisión o las decisiones que haya que tomar tienen que ser apropiadas por todos los sectores.

El primer paso para cualquier reforma, sin embargo, es tener un diagnóstico del problema. El programa anterior justamente lo que trató de hacer es lograr la apropiación de un diagnóstico, que evidentemente hay sectores que pueden tener visiones diferentes sobre algunos aspectos del problema, pero creo que hay más o menos una coincidencia general que en la ausencia de reformas el Seguro Social entraría en déficit en los próximos tres o cuatro años.

Ahora, nosotros entendemos cuál es la realidad de Nicaragua, donde el 70% de los trabajadores están en la informalidad, hay trabajadores del sector rural que no solamente son informales, sino que tienen trabajo eventual o estacional, los incentivos para estos sectores de aportar al Seguro Social son bajos porque no puede asegurarse de antemano que pueda lograr aportar el número de semanas suficientes para acceder a una pensión.

Lo mismo pasaría si la solución del problema simplemente se remitiera a un aumento en las contribuciones, solamente para resolver el problema, ya que aumenta el costo laboral y puede generar en última instancia un efecto contraproducente.

¿O sea, es impensable una reforma en la que todos ganen a corto plazo?

Es impensable una reforma en la que todos ganen a corto plazo. Lo que sí se puede hacer, y puedo decir algunas cosas, pero de ninguna manera lo que digo intenta condicionar el debate que tiene que ser exclusivamente entre los nicaragüenses.

Hay cosas que sí se pueden hacer o que se pueden considerar por ejemplo, hoy por hoy se puede hacer que los beneficios crezcan a la misma tasa a la cual crecen los ingresos, que está asociado con el salario promedio de la economía… hoy por hoy no es así, o por ejemplo, que aquellos que aportan más de 15 años cobren más que aquellos que aporten quince años solamente, hoy por hoy el que aporta más de 15 años cobra exactamente lo mismo que el que aporta exactamente quince años.

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