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Jinotega mejorará su producción de semilla certificada para el mercado interno y de exportación, con la inauguración de una planta procesadora, informaron varias fuentes.

En la comunidad “Las Cuatro Esquinas”, en Jinotega, la Unión de Cooperativas Semilleras, Ucosem, inauguró la semana pasada una planta para procesar semillas certificadas para granos básicos.

La planta tiene un valor de US$80,000, financiados por la cooperación de España y ejecutados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Fao.

“Las Cuatro Esquinas” está ubicada a 18 kilómetros de Jinotega, y de acuerdo con Orlando Jirón Herrera, presidente de Ucosem, con la nueva planta tendrán “capacidad de dar a procesar una semilla que va a tener mejor calidad”.

La planta procesará por cada turno de ocho horas hasta 136 quintales de semilla certificada.

Jirón Herrera explicó que con la planta podrán cubrir la demanda de semilla certificada que efectúan productores locales de granos básicos.

Además, las semillas con mejor calidad podrán ingresar a mercados externos, en especial al de Venezuela, país que se ha convertido en un buen comprador para Ucosem.

Por otro lado, Jirón Herrera informó que negocian con la comunidad europea una financiación de 525,000 euros para construir en la planta cuartos fríos para almacenar semillas.

El mercado Venezolano

El mercado de Venezuela es uno de los más atractivos para la cooperativa de Jinotega.

A inicios de este año, Ucosem envió a Venezuela 3,000 quintales de semilla de frijol negro y en este mes proyectan colocar 8,000 quintales más.

La Ucosem produce anualmente 25,000 quintales de semilla certificada de frijol, 3,000 quintales de arroz de semilla “Inta Dorado” e “Inta Chinandega”, y en maíz unos 3,000 quintales de semilla “NB 6”.

La cooperativa está localizada en el municipio de La Concordia, departamento de Jinotega, 197 kilómetros al norte de Managua, y tiene presencia en El Cuá, Pantasma, Yalí y San Rafael del Norte.

Desde 2010 la Ucosem se integró al proyecto “Fortalecimiento de la Estrategia de Producción Nacional de Semilla de Granos Básicos para la Seguridad Alimentaria en Nicaragua”, que cuenta con un financiamiento de US$2.9 millones que son ejecutados por la FAO.

El proyecto tiene una contraparte gubernamental. El estatal Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria, INTA, brinda asistencia técnica y la Dirección General de Protección y Sanidad Agropecuaria, Dgpsa, se encarga de la certificación.

Iniciarán 2013 exportando

Jirón Herrera precisó que al iniciar 2013 podrían vender unos 15,000 quintales de semilla de frijol negro a Venezuela.

La Ucosem recibe US$80 por cada quintal de semilla que exporta al país sudamericano, por lo que a sus cooperados paga hasta CS$1,200 por cada quintal de semilla producido, sin procesar.

En tanto, Gero Vaagt, representante de la FAO en Nicaragua, declaró que “el tema de la producción y utilización de semilla en el campo han sido elementos claves en el aumento de la productividad”.

Añadió que apoyarán proyectos que desarrollen al sector rural nicaragüense, porque “consideramos que es momento de fortalecer estas organizaciones (las cooperativas) y facilitar su expansión”.

Productores más capacitados

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, también impulsa en Nicaragua el proyecto “Desarrollo de cadenas de valor de los rubros de papa y maíz”, que ha permitido a los cooperados mayor capacidad de organización, almacenamiento y comercialización de sus productos.

“Hemos facilitado la asistencia técnica para la transferencia de tecnologías, se han establecido parcelas demostrativas de alta productividad y escuelas de campo”, dijo Gero Vaagt, representante de la FAO en Nicaragua.

Esa iniciativa, con un presupuesto de US$4 millones financiados por el Reino de los Países Bajos, apoya a más de 1,300 productores de 21 cooperativas, de las que 7 se dedican a producir papa y 14 maíz.

Según Jan Johannes, jefe de cooperación del Reino de los Países Bajos, como parte del proyecto se efectuó un estudio de factibilidad para construir una planta procesadora de harina de maíz, pero todavía no existen fondos para impulsar esa obra.