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En septiembre pasado 10,000 nicaragüenses que recibieron remesas de sus familiares en el exterior ahorraron en conjunto US$460 mil, en parte gracias a un programa de educación financiera que busca incentivar los depósitos en el sistema local.

En caso de que 60,000 de los 750,000 nicaragüenses que obtienen remesas decidieran ahorrar parte de esos ingresos, los depósitos aumentarían hasta los US$20 millones, tomando en cuenta que, en promedio, cada persona coloca entre US$300 y US$500 en las instituciones bancarias.

Así lo estimó Manuel Orozco, Director del Programa de Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano, DI, y autor del libro “América Latina y el Caribe: desarrollo, migración y remesas”, quien en los últimos 20 años se ha dedicado a estudiar y divulgar el impacto que tienen esos ingresos en los hogares, en la macroeconomía y en el sistema financiero. Detalló que si 60,000 receptores de remesas en Nicaragua se convencen de ahorrar entre US$300 y US$500, se generarían depósitos de entre US$18 millones y US$30 millones, respectivamente.

“Cien educadores trabajando y educando a siete personas al día, terminarían educando a los 11 meses a un total de 160,000 personas. De eso, se trataría de bancarizar (convencer de ahorrar) al 40%”, puntualizó Orozco.

Orozco señaló que el impacto de las remesas en la economía familiar varía según el nivel de dependencia que cada núcleo tiene de esos ingresos.

Como ejemplo mencionó que en Managua, los receptores de remesas dependen en un 50% de ese dinero, es decir que de cada dólar que obtienen, la mitad proviene de los envíos que efectúan sus familiares en el exterior.

“A más envío de dinero, más capacidad de ahorro; a más tiempo enviando dinero, más capacidad de ahorro, y a más educación financiera, más capacidad de generar activos”, afirmó.

Hace falta una estrategia

Indicó, sin embargo, que las tasas de bancarización de las remesas, especialmente en Nicaragua, son muy bajas, por lo que hace falta una estrategia para aumentar esa práctica.

“El Estado tiene el rol de promover al sistema (financiero) privado para aumentar su tasa de bancarización, y el sistema financiero el de motivar a sus clientes a ahorrar”, subrayó.

En 2011 Nicaragua recibió US$911.6 millones en concepto de remesas y hasta agosto de este año había acumulado US$657.6 millones.

Según cálculos de Orozco, el promedio de remesas enviadas por los nicaragüenses en el exterior es de US$233. Además, precisó que hasta el año 2010 el costo de remisión por cada US$200 era de US$5.

Primeros pasos en Nicaragua

Este año la Organización Internacional de los Migrantes, OIM, se alió con el Banco de la Producción, Banpro, para ejecutar un programa de educación financiera dirigido a las personas que reciben remesas a través de esta institución, cuya finalidad es promover que parte del dinero enviado desde el exterior sea ahorrado.

Con ese convenio se ha logrado que 10,000 receptores de remesas accedan a ahorrar una parte de ese ingreso, con lo que se generaron depósitos por US$460,000.

El gerente general de Banpro, Luis Rivas, destacó que desde hace siete años se plantearon como objetivo que los receptores se volvieran clientes de la institución, fomentando la cultura de ahorro.

Aseguró que hasta el momento han logrado que el 30% de sus clientes que reciben remesas abrieran una cuenta de ahorro, aunque sin altos índices de depósitos.

Además, Rivas dijo que han hecho que muchos de esos clientes cambien de actitud ante la importancia de ahorrar y usar un presupuesto al momento de administrar su dinero.

El Banpro procesa el 18% del total de remesas que entran a Nicaragua al año, lo que representa dos tercios de todo lo tramitado en el sistema bancario.

El 95% de los clientes de Banpro son personas en edades económicamente activas, mientras que el 43% no tiene otro ingreso aparte de la remesa.

Rivas reconoció que la mayor parte de las remesas se utiliza para consumo, debido a que la cantidad promedio que se recibe en Nicaragua “es muy pequeña para la acumulación de activos, y los receptores prefieren ahorrar debajo del colchón”.

Ver infografía

Tanto Orozco como Rivas hicieron hincapié en que el Estado debería promover la bancarización

“Esta operación (envío de remesas) es considerada de alto riesgo por los gobiernos y mientras se piense eso, no habrá acciones para ampliar su impacto”, destacó.