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La roya se muestra más agresiva en Nueva Segovia, donde ataca cafetales que están por encima de los mil metros sobre el nivel del mar, y no respeta edad ni tamaño de las plantaciones, lo que es inusual, de acuerdo con especialistas.

La enfermedad ya ha afectado un tercio de las plantaciones en Nueva Segovia, y los productores han encontrado en el envés de las hojas de los cafetos manchitas o pústulas redondas de color verde-amarillo, o que ha causado preocupación.

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La teoría de los especialistas es que la roya solo puede afectar a las plantaciones que, como máximo, están a 700 metros sobre el nivel del mar, pero la presencia de la plaga en cafetales que están a una mayor altura hace suponer a los especialistas que la mutación de la cepa responde a la variabilidad climática.

Hasta ahora, solo la variedad de café catimor se ha mantenido libre de la enfermedad.

En el ciclo 2012–2013, Nicaragua espera producir 2 millones de quintales de café, y la fuerza laboral que participará es de 700,000 personas.

Un informe del Ministerio Agropecuario y Forestal, Magfor, indicó que hasta septiembre en la zona de Las Segovias (Estelí, Nueva Segovia y Madriz), el 14.7% de los cafetales estaba infestado por la roya.

Efecto del cambio climático

María Auxiliadora Briones, gerente de la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal de Nicaragua, Funica, dijo que este año se ha percibido una baja en las precipitaciones pluviales en las zonas cafetaleras del Norte del país, mientras que las temperaturas han subido, lo que habría facilitado que la roya ataque cafetales por encima de los 700 metros sobre el nivel del mar.

Porfirio Gutiérrez, propietario de 50 manzanas de café en la finca Santa Lucía, en Dipilto, confirmó que tiene cinco manzanas infestadas, a pesar de que están a 1,100 metros sobre el nivel del mar.

Por su parte, Alí Romero Gurdián, especialista del Programa de Manejo Integrado de Plagas en América Central, Promipac, auspiciado por la Escuela Agrícola Panamericana El Zamorano, con sede en Honduras, dijo que “no estamos ante cepas resistentes o una nueva raza de la roya, esto probablemente puede obedecer a condiciones del cambio climático”.

Añadió que sobre la broca del café también se creía que solo atacaba plantaciones que estaban, como máximo, a 900 metros sobre el nivel del mar, lo que ha sido desmentido en varios estudios.

Urge renovación del café

Romero Gurdián sostuvo que el ataque de la roya también se debe a la antigüedad de los cafetos.

“Son pocos los productores que con escasos recursos han hecho renovación. Es un patrón, encontrarse con plantaciones de 40, 45 y hasta de 50 años”, dijo.

Las plantaciones también sufren por el mal manejo en fertilidad, fitoprotección y tejidos. El trabajo se efectúa “bajo un enfoque de caficultura en abandono”, criticó Romero Gurdián.

“Básicamente la planta de café florece en tejidos nuevos. Los caficultores deben entender que la planta necesita alimentos para llegar a la formación y llenado de un grano, porque el café es una planta de días cortos”, indicó.

“Un café mal alimentado y en condiciones no óptimas, es más susceptible a ser atacado por la roya. Igual que un ser humano mal alimentado o nutrido, es probable ser más víctima de una enfermedad”, señaló, por su parte, el productor Joaquín Lovo.

Momento crítico

Advirtió, además, que el ataque de la roya en los cafetales ocurre en un momento crítico, porque se está a las puertas de la zafra azucarera.

“No se puede fumigar, y sigue brisando, o sea que las cepas que hayan quedado vivas pueden volver a dispararse y quedan los meses de diciembre, enero, febrero, marzo, hasta en abril que se puede volver a aplicar; quedan cuatro meses a gusto y antojo de la roya”, alertó.

Romero Gurdián explicó a caficultores que las esporas del hongo de la roya son esparcidas por el viento, la lluvia y por los humanos al transitar por los cafetales.

En Jalapa, municipio con un tercio de sus cafetales invadidos por la roya, se conformó una comisión de gestión cafetalera encabezada por el Ministerio Agropecuario y Forestal, Magfor, la Central de Cooperativas Campesinos Activos de Jalapa, universidades y productores del grano, para tratar de mitigar el daño de la roya.