Jorge Eduardo Arellano
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La alta dependencia del petróleo que se tiene para la generación de electricidad limita el crecimiento de las economías centroamericanas, y ha dado pie para que se busquen otras alternativas energéticas, entre las que resulta viable la generación con gas natural.

Es en ese sentido, que el Programa de Integración Energética Mesoamericana (PIEM) de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), luego de la “Declaración de Cancún”, suscrita en diciembre de 2005 por los presidentes de México, Centroamérica, República Dominicana y Colombia, ha venido trabajando en la factibilidad de un gasoducto regional entre México, Centroamérica y Colombia.

El interés de los gobernantes de la región por introducir el suministro de gas natural a Centroamérica, se sustentó en la existencia de factores que impactan negativamente la competitividad del istmo.

El Consejo de Electrificación para América Central (CEAC), ha recomendado a los gobiernos del área propiciar la construcción de plantas generadoras de energía a base de gas natural, para abaratar las tarifas y reducir la dependencia del petróleo para la producción de electricidad.

El proyecto se extendería en el mediano plazo a Venezuela, que al igual que México y Colombia, es otro país con abundantes yacimientos de gas natural.

Un bosquejo preliminar del programa indica que deberá construirse un gasoducto desde el Golfo de México para llevar el recurso hasta los países del Triángulo Norte de Centroamérica; y otro desde Venezuela, atravesando Colombia, para transportarlo hasta Panamá y Costa Rica, lo cual podría realizarse entre 2010 y 2020.

Abastecimiento
desde El Salvador
La inversión supera los un mil 547 millones de dólares y podría ser financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y los aportes de las empresas privadas que ganen la licitación de los diferentes componentes de la infraestructura de almacenamiento y distribución en cada país de la región.

Los planes contemplan la instalación de una regasificadora en el puerto de La Unión, El Salvador, así como de terminales de almacenamiento en sus países vecinos para distribuir el vapor natural destinado a la generación de electricidad y al uso industrial.

Desde La Unión, explica un documento al que tuvo acceso El Diario de Hoy, se suministraría gas a las ciudades de San Salvador, Guatemala, Tegucigalpa, San Pedro Sula y Managua, mediante un gasoducto de 910 kilómetros de longitud y un diámetro de entre 20 y 24 pulgadas, confirmó un integrante del grupo consultor encargado de la iniciativa, citado por la publicación online BNAmericas.

Otra terminal se instalaría en el puerto costarricense de Limón, desde donde supliría la demanda de San José y Panamá mediante un gasoducto de 698 kilómetros con un diámetro de entre 18 y 20 pulgadas.

Para BNAmericas, si se decide continuar con el proyecto, los países deberán firmar un tratado marco internacional, seleccionar al ejecutor de la obra y si se llevará a cabo mediante una sociedad público-privada.