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Nicaragua pretende aumentar en el corto plazo los ingresos que dejan las exportaciones de raíces y tubérculos, que este año han sido de US$9 millones, por lo que las autoridades comenzaron un proceso de certificaron de plantas procesadoras y empacadoras de esos productos, para venderlos en el exterior.

La primera en ser certificada fue la planta Vargas-García, ubicada en Nueva Guinea, en el Caribe Sur, con una capacidad para procesar cada semana 2,500 quintales de raíces y tubérculos.

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Roberto Argüello Mayorga, coordinador de la Comisión Sectorial de Raíces y Tubérculos, explicó en un acto oficial que las plantas procesadoras y empacadoras de esos productos, 14 en total en este país, tienen hasta 2014 para certificarse, o de lo contrario no podrán vender en el exterior.

Con la certificación de las plantas procesadoras y empacadoras, los productores de raíces y tubérculos pretenden mantener sus ventas en Estados Unidos y Puerto Rico, e ingresar al mercado de Europa, según los especialistas.

Vargas-García, primera planta certificada

El pasado jueves, el Ministerio de Salud, Minsa, certificó a la planta Vargas-García, ubicada en Nueva Guinea y que participó en el Programa para la Promoción de Equidad Mediante el Crecimiento Económico, Propemce, ejecutado por la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua, Apen.

“La empacadora de raíces y tubérculos Vargas-García está en el proceso de certificación bajo el Sistema de Análisis de Peligros y de Puntos Críticos de Control adoptados por la Comisión del Codex Alimentarius y está lista para exportar a Estados Unidos y Puerto Rico”, dijo Argüello.

En la remodelación y mejoramiento de esa planta se invirtieron C$1.2 millones y tiene capacidad para procesar quequisque, yuca, malanga coco y jengibre.

Daniel Ruiz, administrador financiero de Empacadora Vargas-García, dijo que cuentan con la certificación de Buenas Prácticas Agrícolas y de Manufactura, remodelaron su proceso de trabajo y se dividieron en tres áreas: la sucia (donde se reciben los productos), gris (de lavado de raíces y tubérculos) y blanca (de empaque).

“Tenemos que cumplir con algunos requisitos como lavar la planta con jabones que no contengan químicos, usar productos amigables con el medio ambiente, tuvimos que instalar áreas de lavado de manos para el personal, así como se instaló vestidores para todos los trabajadores, pues algunos utilizan hasta dos tipos de uniformes al momento de desempeñar sus labores”, explicó Ruiz.

El Ministerio Agropecuario y Forestal, Magfor, indicó que en este país existen 7,500 pequeños productores de raíces y tubérculos, y es en Nueva Guinea, en la Región Autónoma Atlántico Sur, RAAS, donde se concentra la mayor producción de este cultivo.

Nicaragua exporta el 80% de su producción de raíces y tubérculos y el otro 20% se destina al consumo nacional, según datos oficiales.

Argüello afirmó que es una “limitante” a las exportaciones no contar con más plantas certificadas.

“El mercado europeo exige por lo menos una certificación y la más importante de ellas es la GlobalGap, que es un conjunto de normas agrícolas reconocidas internacionalmente y dedicadas a las Buenas Prácticas Agrícolas, y la falta de una certificación como esa nos impediría aprovechar, por ejemplo, las ventajas que ofrece el Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la Unión Europea”, señaló.

La Comisión Sectorial de Raíces y Tubérculos seguirá trabajando en el proceso de certificación de las otras plantas.

“Estamos fortaleciendo el trabajo de la Comisión Sectorial de Raíces y Tubérculos, promoviendo la adopción de buenas prácticas agrícolas y de manufactura en seis plantas (en Nueva Guinea)”, expresó Nadya Villavicencio, experta internacional en crecimiento inclusivo de Propemce.

Este año se han exportado unos 300 contenedores con 135,000 quintales de raíces y tubérculos, dijo Argüello.

Falta semilla de alta calidad

Roberto Argüello, sin embargo, señaló que uno de los problemas que enfrentan los productores es la falta de semilla de alta calidad para elevar los rendimientos productivos de las raíces y tubérculos en Nueva Guinea.

“La semilla que tenemos es semilla criolla, que ya está gastada y que, además, (la semilla) representa el 60% del costo de producción. Por ello, debemos tratar de mejorar la semilla que tenemos aquí, hacer mejoramiento genético e introducir nuevas variedades”, dijo.