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NUEVA YORK / Agencias

La Bolsa de Valores de Nueva York cerró el martes otra jornada turbulenta con un avance considerable por la tarde, recuperándose un poco del peor derrumbe en años, ocurrido en la sesión anterior, luego que la Reserva Federal informó que mantendría las tasas de interés en su mismo nivel.

La FED mitigó los temores de una crisis financiera, pese a que el mercado seguía esperando noticias sobre el destino de la atribulada aseguradora American International Group Inc. El lunes por la noche, las tres mayores agencias --Standard & Poor’s, Moody’s Investors Services y Fitch Ratings-- bajaron la clasificación de crédito de AIG al menos dos puntos.

El Banco Central sugirió también que pese a las presiones crecientes en los mercados financieros, confía en sus reducciones anteriores a los intereses y sus medidas para mejorar la liquidez del sector bancario y para ayudar a la economía.

El promedio industrial Dow Jones cerró con un aumento de 141.51 puntos o 1.30%, en 11.059,02. El lunes, el Dow cayó 504 unidades, su peor descenso desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

El alivio llegó después que en los últimos días fuera declarado en quiebra del gigante financiero Lehman Brothers, y de la compra por parte del Bank of America del también gigante bancario Merril Lynch.

La tercera tormenta del fin de semana, que tocó a la AIG, hizo temblar no sólo a los ejecutivos de la compañía, sino a parte importante del mercado bursátil mundial, incluyendo a los mercados de Rusia, China, Inglaterra, Italia, España, Alemania, Japón, Hong Kong y México, entre muchos otros.

La severidad del problema produjo que bancos centrales como el europeo y el japonés tuvieran que inyectar enormes sumas para tranquilizar los mercados, y evitar un desplome radical que terminaría afectando las economías de esas naciones desarrolladas.


Búsqueda de 75 mil millones de dólares
De hecho el gigante estadounidense AIG emprendió el martes una angustiada carrera contrarreloj para captar en el mercado los 75 mil millones de dólares que necesita para escapar de una quiebra, perspectiva que hace temblar a los mercados mundiales.

Según el gobernador del Estado de Nueva York, David Paterson, AIG sólo disponía de este martes para conseguir los “75 mil a 85 mil millones de dólares” que le permitirían cumplir con sus compromisos y escapar a una quiebra que tendría, según los analistas, consecuencias muy graves.

El ex presidente de AIG, Hank Greenberg, reiteró en su momento que la empresa está sana y “solvente”, y que está sufriendo sólo una crisis de liquidez, y pidió un préstamo puente a los poderes públicos para el caso de que el sector privado no acepte ayudar al grupo que él dirigió durante cuarenta años.

El Estado de Nueva York, donde la aseguradora tiene su sede y que por esa razón dispone de un poder de regulación sobre ella, ya la autorizó a tomar prestados 20 mil millones de dólares de sus filiales, pero no bastó para tranquilizar al mercado: AIG, que ya había perdido el 93% de su capitalización bursátil en un año hasta el lunes, volvió a hundirse aun más en Wall Street al comienzo de la sesión del martes.


Evocan gran recesión mundial de 1929
La situación hizo evocar a los expertos la crisis económica de 1929, que empezó con un desplome bursátil sin precedentes en Estados Unidos que provocó un aluvión de quiebras y de desempleo en el conjunto de los países industrializados, llevando al mundo a una recesión económica.

Por su parte, la Reserva Federal (FED) celebra este martes una reunión que ya estaba prevista desde hace bastante tiempo, y en la cual se abordaría la crisis actual, además de decidir sobre el nivel de las tasas de interés.

La crisis se agudizó luego que las tres principales agencias de notación rebajaron la nota de la aseguradora, aumentando el costo del crédito para AIG. Según la empresa de inversiones Charles Schwab, la rebaja de la nota de AIG “va a desencadenar demandas de garantías de hasta 17 mil millones de dólares”, y obligará a esa empresa a vender activos evaluados en un billón de dólares.

Greenberg pidió tiempo para que la empresa venda en buenas condiciones, estimando que podría obtener unos 20 mil millones de dólares en la venta de activos como la filial de arrendamiento de aviones o su división de administración de activos. La AIG cuenta con 74 millones de clientes en el mundo y emplea a 116 mil personas en 130 países.