Jorge Eduardo Arellano
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NUEVA YORK / AFP

Los precios del petróleo cayeron netamente este martes en Nueva York y Londres, donde los inversores decidieron refugiarse en activos más líquidos, en plena tormenta financiera, que afecta a todos los mercados.

El barril de West Texas Intermediate (designación del “light sweet crude” negociado en EU) para entrega en octubre cerró a 91.15 dólares, en baja de 4.56 dólares en relación al cierre del lunes. En Londres, el barril de Brent del mar del Norte con el mismo vencimiento, terminó en 89.22 dólares, en baja de 3.16 dólares.

En sesión, los precios llegaron a flirtear con la barra de los 90 dólares, descendiendo a 90.51 dólares en Nueva York, mientras que el Brent bajó la barra de los 89 dólares en Londres, niveles no vistos en los últimos siete meses. Los precios del crudo perdieron 10 dólares en dos sesiones, situándose ahora 38% por debajo de sus records históricos de comienzos de julio, en 147 dólares.

Las razones de esta caída “tienen poco que ver con los fundamentos”, explicó Mike Fitzpatrick, de MF Global, quien estima que “los precios de los activos de todo tipo continúan siendo presionados a la baja en este momento, para obtener ‘cash’ y evitar el riesgo”.

El tumulto financiero continuaba el martes. La incertidumbre sobre el futuro de la aseguradora AIG remplazaba al anuncio de que Lehman Brothers se amparaba en la ley de quiebras estadounidense y a la compra de Merrill Lynch por Bank of America.

“Al igual que ayer (lunes) se trata de la combinación de malas noticias económicas y relativamente buenas noticias sobre las (escasas) consecuencias del huracán Ike lo que hace bajar los precios”, observó por su parte James Williams, de WTRG Economics.

“Los puertos reabren al menos para los buques más pequeños. Eso significa que el retorno a las plataformas será más rápida y con ello el retorno de la producción de gas natural y de petróleo”, agregó Williams.

“Dos refinerías adicionales indicaron estar parcialmente operacionales. El principal problema que atrasa el retorno de la producción en las refinerías es contar con una alimentación en electricidad fiable y en ocasiones, de agua corriente”, precisó el analista.