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El futuro del café no es prometedor. Un ataque de roya y otras plagas tiene en peligro al menos a 300 mil quintales del grano, de los dos millones de quintales que se producirán en el ciclo 2012–2013.

Según María Auxiliadora Briones, Gerente General de la Fundación para el Desarrollo Tecnológico, Agropecuario y Forestal de Nicaragua, Funica, el café dejará de ser el principal producto de exportación en este país.

Para la experta, Adminis-tradora de Empresas, con una maestría en Planificación, un Doctorado en Economía Aplicada y relacionada con las labores agrícolas desde su niñez, manifestó que la crisis provocada por la roya, en parte ayudará a que las distintas instancias centren su atención en la producción del café.

“Algunos dicen: gracias a Dios que reventó la roya, porque pondrán atención en la caficultura”, declaró en una entrevista a El Nuevo Diario.

Explicó que los cafetales de Nicaragua han venido acarreando diversos problemas, por lo que las plantas están “desnutridas”, y los técnicos no están capacitados.

Por tal motivo en Nicaragua existen etre 2,000 y 2,500 plantas de café por manzana, cuando lo idóneo es hasta 4,500.

En este país, añadió, se necesita ejecutar un plan de fertilidad de suelos, un programa fitosanitario, renovar los cafetales y capacitar a los técnicos, entre otras medidas para mejorar la producción del grano.

¿Cuál es el futuro de la caficultura en Nicaragua? En este momento es el rubro que puntea las exportaciones.

Creo que dejará de serlo, no tengo la varita (mágica), pero creo que dejará de serlo. Y vemos que el caso de la roya es el detonante de una situación que se venía acarreando, como los cafetales viejos, falta de manejo, de introducción de (nuevas) prácticas, falta de conocimientos, los técnicos no han sido actualizados con las nuevas exigencias del clima; entonces, es un problema que se venía acarreando y algunos dicen “gracias a Dios que reventó la roya, porque pondrán atención en la caficultura”.

Se está pidiendo que las plantas sigan produciendo más y en las mismas condiciones de edad y de manejo, entonces reventó el problema de la roya, hubo variaciones climáticas propicias para que apareciera este problema.

Solo hablamos de la roya, pero hay otras plagas y enfermedades que afectan a los cafetales que deprimirán mucho más el rubro.

Si hoy se habla de una merma de cosecha de alrededor de 200,000 quintales, el próximo año va a ser peor, porque ahorita tenemos una incidencia de roya que anda arriba del 20%, tenemos una severidad que anda entre un 15% y 20% y estamos empezando la cosecha.

Este es un período crucial para tomar las medidas necesarias para poder dar una continuidad a lo que es la caficultura, de lo contrario nos va a pasar como (con) la crisis de los precios, que hubo migración del campo a la ciudad, migración de sistemas productivos.

Después viene el período de bonanza y no estamos preparados tampoco; entonces, no hacemos ni una cosa ni la otra. El futuro es, por lo menos, gris.

¿Cuáles son los planes para que la caficultura levante cabeza en los próximos años?

Trabajamos con el Plan Nacional de Desarrollo y el Plan Sectorial Prorural que definen las políticas. No somos una institución elite, fuera de toda norma o conocimiento, estamos en el marco de esa política.

En el tema de la renovación de cafetales, muchos caficultores dicen que hace falta semilla de calidad, ¿Ustedes trabajan en la búsqueda de nuevas variedades de semillas?

Trabajamos en la búsqueda y validación de variedades resistentes a los nuevos retos que plantea el cambio y la variabilidad climática. Por otro lado, hemos fomentado ciertos emprendimientos alrededor de producción de plántulas y variedades nuevas, para dar respuesta a esta renovación de cafetales.

Lo de los cafetales viejos, no se trata de buscar variedades nuevas, sino de buscar variedades resistentes al cambio climático y por lo menos, si no resistentes pues renovarlos, porque son cafetales explotados por más de 20 años.

Acabamos de hacer un monitoreo en la región de Las Segovias, y son cafetales totalmente desnutridos, porque la planta funciona como el ser humano y si no se nutre, se va desnutriendo y volviendo vulnerable a todos los tipos de plagas y enfermedades, que es el caso que nos ocupa con la roya.

¿Trabajan con alguna variedad específica?

Estamos probando algunas variedades, junto con los productores…

Se hablaba que han traído variedades de Honduras.

Sí, el catimor es más resistente, el problema es qué vamos a priorizar, el tema del café tiene un aspecto tecnológico, pero también un aspecto económico; entonces, vos traés variedades resistentes al cambio climático, a la sequía y a temperaturas más altas, pero no son igualmente pagados en los mercados internacionales; entonces, qué sacrificás. Tenés que buscar variedades que te respondan en término medio: técnica y económica.

En el caso del café, ¿cuántas tecnologías han desarrollado?

En los últimos dos años hemos desarrollado siete tecnologías que van desde el bioinsumo, bioabono, biofertilizantes, bioinsecticidas, hasta ciertos equipos y tecnologías para aprovechar subproductos del café, como la cascarilla, para evitar la contaminación de las aguas.

¿Cuántos productores se han visto beneficiados con estas nuevas tecnologías?

Nueve mil ochocientos productores en este último período de cinco años.

¿En cuáles regiones?

En el Norte, focalizados en Nueva Segovia, Madriz, Estelí, y tenemos cierta presencia en Jinotega y Matagalpa.

No es un asunto de prioridad, sino que depende del capital social que se encuentra en cada zona. En Nueva Segovia y Madriz, por naturaleza, tienen alto grado de organización, que es fundamental para desarrollar estos proyectos.

¿Hay algún proyecto en este momento vinculado al desarrollo de tecnologías para fortalecer los rendimientos productivos del café?

Desde 2005 empezamos a trabajar con más focalización en el rubro del café, reconocemos la importancia económica y social, porque sabemos cuántos productores pequeños y medianos están involucrados y qué significa eso para la seguridad alimentaria de esas poblaciones.

Desde 2005 hemos invertido US$11,7 millones en el rubro del café. En los últimos tres años invertimos US$5,8 millones a través de los que pudimos apoyar a los productores para desarrollar capacidades, incrementar rendimientos y cambiar el paradigma de producir, producir y después no saber qué hacer con lo que se produjo.

Trabajamos el tema de la transformación, las exigencias del mercado, certificaciones, marcas, inocuidad, mezclas y el acceso al mercado del café de Nicaragua, que es muy valorado en los mercados internacionales por su consistencia y sabor.

Los productores lo vendían como cualquier café, entonces el esfuerzo nuestro en este caso es que lo vendan como café especial, que se ganen ese sobre- precio que hay en el mercado internacional para los cafés de calidad.

Nuestro café en Las Segovias, Dipilto, Murra, Jícaro, Santa María, es un café especial que en el mercado internacional logra entre US$20 y US$30 adicionales.

Búsqueda de financiamiento para la caficultura

¿Quién financia los proyectos de la caficultura, están buscando otros cooperantes?

Tenemos financiamiento de la Embajada de Holanda y de la Cooperación Suiza.

¿Hasta cuándo?

Nosotros vamos a trabajar un año más, ya va descendiendo el financiamiento, pero para el año que viene tenemos C$2,5 millones para trabajar, y tenemos otros proyectos en gestión con otras agencias.

¿Cuáles agencias?

Con el Gobierno de Holanda, la cooperación público- privada, porque la cooperación tiene diferentes formas de trabajar. A partir de ahora accedemos a otras líneas de cooperación, un modelo público-privado.