• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • elnuevodiario.com.ni

A Nicaragua le costó 9 años obtener la certificación para exportar pitahaya a Estados Unidos, a través del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, DR-Cafta, pero esta semana ganó la tercia y obtuvo un certificado para exportar al año 1,232 toneladas de esa fruta al país del norte.

Las negociaciones para enviar la pitahaya nicaragüense a Estados Unidos comenzaron en 2003, declaró el jefe del equipo negociador de Nicaragua del DR-Cafta, Carlos Sequeira.

La pitahaya se convirtió en un “ícono” en el proceso negociador, por su atractivo color rojo, “muy particular”, dijo el entonces jefe negociador de Nicaragua.

Infografía

“Aunque en ese entonces los volúmenes que podríamos exportar a Estados Unidos no eran significativos, sí nos motivaba que como fruta fresca llamaba mucho la atención del mercado norteamericano. Y esa visión y persistencia a lo largo del tiempo logró que hoy se abran las puertas de ese importante mercado”, comentó Sequeira.

La pugna se centró en si la pitahaya nicaragüense estaba libre o no de la mosca del Mediterráneo. Un acuerdo firmado el pasado lunes confirma que la fruta no tiene ese mal.

“Los técnicos del Ministerio Agropecuario y Forestal, y en especial la unidad fitosanitaria, en ese entonces, iniciaron una ardua labor, adoptando medidas que demostraran la no existencia de mosca del Mediterráneo en nuestra pitahaya”, recordó Sequeira.

En aquel momento, los dirigentes de Nicaragua incluso pensaron en crear cocteles a base de pitahaya, porque “la idea era promocionar” la fruta “en todos los espacios posibles”, agregó.

Se abre un mercado importante

Por su parte Enrique Zamora, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua, Apen, indicó que “Nicaragua abrió un importante mercado, los Estados Unidos, y esto viene a incentivar la producción de pitahaya en el país”.

En Nicaragua se producen un poco más de 6 mil toneladas de pitahaya al año.

“Se debería registrar la variedad que existe en el país como propia, pues somos los únicos que tenemos una pitahaya que es roja por fuera y por dentro. Eso es una ventaja en el mercado”, destacó.

El presidente de Apen consideró que la victoria de la pitahaya abrirá el camino para que otras frutas también puedan ser exportadas a otros mercados exigentes, como el de Asia y de Europa, con el que el próximo año entrará en vigor un Acuerdo de Asociación.

Holanda y Japón colaboraron

Alonso Aguirre López, secretario de organización de la Asociación de Productores de Pitahaya de Nicaragua, Appinic, que aglutina a unos 120 agricultores de San Ignacio, comunidad ubicada en el kilómetro 26 entre Ticuantepe y La Concha, indicó que Holanda y Japón apoyaron en un principio (1994 – 1996) en temas relacionados con el manejo de buenas prácticas agrícolas.

Desde 2004 Appinic gestionó la compra de un terreno de media manzana para instalar una planta procesadora de pitahaya para exportar la pulpa congelada de la fruta a Estados Unidos.

En 2006, Japón donó a los productores US$100,000 para la construcción de lo que es hoy el edificio de la planta procesadora y entre 2006 y 2008 un especialista japonés asesoró voluntariamente a los productores en la tecnificación y mejora del cultivo.

30 productores autorizados

Son 30 los productores que cumplen con los requisitos para exportar la fruta roja a Estados Unidos, de los 120 que integran la Asociación de Productores de Pitahaya de Nicaragua, Appinic.

“Hacen falta 90 productores asociados a Appinic que aún no llenan los requisitos, pero estamos trabajando en eso”, dijo Alonso Aguirre López, secretario de Appinic.

El rendimiento de la producción en San Ignacio es de 18,000 unidades de pitahaya por manzana.

En todo el municipio de “La Concepción”, se estima existan unas 1,000 manzanas produciendo pitahaya, según datos de Appinic.

La variedad que más se cultiva en “La Concepción” es la “Monte Lirio”, aunque existen otras variedades que se producen en menor proporción.

Sin energía

La procesadora de pitahaya en la comunidad de San Ignacio no está en funcionamiento por falta de energía apropiada para hacer trabajar los equipos, lo que frena la exportación de pulpa congelada de pitahaya. Los productores gestionan un préstamo de US$70,000 para resolver la situación.