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Amado González Rivera, hasta hoy un pequeño productor de café de la norteña zona de Quilalí, Nueva Segovia, es uno de los muchos cafetaleros que ha sido afectado por la plaga de la roya.

González Rivera lo perdió todo en su finca de 30 manzanas, en la que producía entre 700 y 800 quintales de café oro al año.

“En esta cosecha a duras penas pude sacar 80 quintales de café oro, cuando hace tres años (cosecha 2009-2010) mi producción fue de 400 quintales y ahora no sé qué hacer, porque esta es y ha sido mi única fuente de ingresos, esto es lo peor que me ha pasado”, explicó, el productor.

González es originario de la comunidad La Trinchera, en Quilalí, y es uno de los cafetaleros que más ha sentido los daños producidos por la roya.

Cafetaleros

“No sé qué voy a hacer, no tengo dinero, le hago un llamado al Gobierno para que nos ayude a renovar los cafetales”, indicó el pequeño productor.

Las Segovias es la principal zona productora del café nicaragüense. En el ciclo 2012–2013 este país proyecta producir dos millones de quintales del grano, pero la roya podría echar a perder unos 400,000 quintales, según los especialistas, que junto con los productores demandan un Plan de renovación de los cafetales.

Poco provecho

José Antonio Castro es otro mediano productor de café que tiene una finca de 50 manzanas en San Juan de Río Coco. El caficultor declaró a El Nuevo Diario que este año solo pudo aprovechar 15 de las 50 manzanas cultivadas.

“Yo perdí más de 35 manzanas de café a causa de la roya y la antracnosis, eso es imposible recuperarlos, tendré que cortar los arboles dañados y sembrar nuevas variedades que sean resistentes a la enfermedad. Es una inversión de varios miles de dólares, pero es necesaria si queremos seguir produciendo café”, señaló.

Renovar una manzana de café requiere de una inversión de entre US$5,000 y US$7,000, dependiendo de la calidad de la semilla.

“En Atlantic (una comercializadora de café), por ejemplo, una planta de café híbrido cuesta US$0.75 la unidad y para una manzana necesitas de 4,000 plantas”, explicó el productor cafetalero y exalcalde de Jinotega, Eugenio Hernández.

En las comunidades de Wiwilí, Telpaneca, Murra, Jalapa, San Juan de Río Coco y Quilalí, todos municipios de Nueva Segovia, y en la zona de Jinotega, los productores no hablan de otra cosa que no sean las pérdidas que está ocasionando la roya en la economía local.

El café es el principal producto de exportación de Nicaragua (más de US$500 millones el año pasado) y sus cultivos están amenazados por un brote de roya, un hongo que debilita las plantas y provoca que el fruto caiga antes de su maduración. Se detecta cuando el reverso de las hojas adquiere un color naranja o amarillo.

Según cifras de diferentes asociaciones de cafetaleros y otras proporcionadas por el Ministerio Agropecuario y Forestal, Magfor, el 35% de los cultivos de café del país se han perdido a causa del hongo, lo que equivale a más de 40,000 hectáreas.

 

Plan estatal

Los productores han demandado al Gobierno un Plan de renovación de cafetales, pero de momento no existen los fondos para ejecutarlo. Organizaciones de cafetaleros han dicho que ese plan tendría un costo de hasta US$300 millones.

Trabajadores resienten la crisis

La plaga de la roya no solo está afectando a los productores, sino también a los trabajadores, ya que perciben menos ingresos y trabajan menos tiempo.

José Félix Carvajal, propietario de la Finca Las Pilas, ubicada en la comunidad del mismo nombre, en el municipio de Quilalí, dijo que cada año contrata a más de 100 cortadores del grano, pero este año solo logró emplear a un poco más de 30.

“Este año la producción se ha reducido considerablemente, por lo que necesitamos menos cortadores que en años anteriores”, indicó Carvajal.

El cortador Martín Pérez García consideró que el precio que se está pagando por cada lata de café cortado es justo (C$28), pero señaló que para poder ajustar 10 latas tiene que apoyarse en Marvin, su nieto de 8 años que lo acompaña.

“Está bastante ralo el corte y esto nos afecta, porque si antes me hacía 15 latas, ahora con costo llego a 10 latas y con la ayuda de mi nieto”, afirmó.

Esa es la situación de los más de 70 cortadores de café que se encuentran laborando en la finca San Francisco, en la comunidad el Mojón, propiedad del cafetalero jinotegano Francisco Lanuza, donde por lo general se emplea en cada cosecha a no menos de 200 cortadores.