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El 11 de julio reciente la cotización del barril de petróleo cerró con el récord histórico de 147.27 dólares por barril. Ese día, ese único día, teóricamente gastamos no menos de 4.5 millones de dólares en petróleo y combustibles. ¿Qué hace que los precios del crudo, la gasolina, el diesel y el búnker “salten” violentamente hacia la estratosfera?
¿Hubo escasez de crudo? ¿Decidieron los chinos y los hindúes “sacar” a la vez sus 27 y 32 millones de vehículos? ¿Se “abalanzó” otro “Katrina” sobre los 4 mil 358 pozos, un mil 853 yacimientos y 31 nuevas plataformas de perforación en el Golfo de México?
No se trata de un problema de oferta y demanda de petróleo, pues en el primer trimestre de 2008 la producción mundial alcanzó los 87 millones de barriles por día, y el consumo esperado era de 86.6 millones. Aun con esta pequeña diferencia positiva, no era de esperar que el precio del barril de crudo iniciara el año a 98 dólares y llegara a 147, prácticamente 6 meses después.

Hoy en día el precio internacional del petróleo se fija en dos grandes centros financieros: Nymex (New York Mercantil Exchange) e ICE (International Commodities Exchange), que mediante los precios de referencia WTI (Nueva York) y Brent (Londres), controlan directa e indirectamente más de los 2/3 de las operaciones internacionales de crudo.


Los mercados de futuro
En los mercados capitalistas, los precios de futuros, se supone, deben mantener una relación directa con los precios actuales de las materias primas. Históricamente, el 70% de los agentes del mercado usaban los mecanismos de intercambios “a futuro” con propósitos comerciales.

Actualmente, los mercados de “futuros” han crecido de manera descomunal. Las reglas de negocios y ética financiera son demasiado laxas, por lo que se puede desechar la hipótesis de que la especulación y la manipulación son responsables de los precios del petróleo y sus derivados.

Petroleras, grandes consumidores y agentes financieros de todo tipo son los principales protagonistas de las negociaciones diarias en las plataformas de futuros. Los inversores no comerciales, es decir, aquellos que no negocian para consumir el petróleo contratado, sino para revenderlo en el corto plazo con ganancias, representan al menos el 25% de este gran negocio. Uno de cada cuatro barriles de petróleo que se negocian en el mercado mundial está en sus manos.

La fiebre especulativa reciente, que agitó el mercado inmobiliario haciendo subir sin misericordia el precio de la vivienda hasta extremos nunca vistos, y que multiplicaba con creces su valor real, ahora se trasladó al mercado de las materias primas, y singularmente al del petróleo.


¿Cómo se organizó el mayor de los atracos?
En el año 2000, en EU, bajo la administración Clinton, se cambió la legislación. En la llamada Commodity Futures Modernization Act of 2000 quedó eximido de la supervisión gubernamental el comercio de materias primas energéticas por parte de grandes empresas operadoras en los mercados “Over the Counter” (OTC). El hecho de que la reforma fuera solicitada por Enron, protagonista de uno de los mayores escándalos energéticos de todos los tiempos, es a todas luces llamativo.

Esa modificación a la ley permitió que las transacciones electrónicas quedaran fuera de la supervisión de la Comisión del Mercado de Futuros de Materias Primas de EU.

En contraste con los negocios realizados en el Nymex, a los que comercian en OTC (electrónicos no regulados) no se les exige que guarden registros ni que archiven informes de grandes negocios en la CFTC, y están exentos de supervisión de la CFTC. Además, no hay ningún límite al número de contratos que puede realizar un especulador en ese mercado no regulado.

Esas transacciones OTC no dejan rastros y son propicias para que haya ganancias “apetecibles” de miles de millones en cortísimos plazos.

En junio de 2006, un informe del Senado de EU puso el primer “cascabel al gato” especulativo. El informe “El papel del mercado especulativo en los precios crecientes del petróleo y el gas”, señala que “hay pruebas sustanciales que apoyan la conclusión de que una enorme especulación en los mercados ha aumentado considerablemente los precios”.

“Hasta hace poco, los precios de futuros de energía estadounidenses se negociaban exclusivamente sobre intercambios regulados dentro de Estados Unidos, como el Nymex, que está sujeto a la supervisión extensiva del CFTC. Sin embargo, en los años recientes hubo un enorme crecimiento del comercio de contratos que están estructurados como contratos de futuros, pero en mercados electrónicos no regulados, del tipo OTC”.

Hay una parte del mercado que nadie controla porque los contratos OTC son instrumentos financieros negociados directamente (sin salir al mercado y sin informar de ellos) entre dos partes que nadie controla. Se parecen a los contratos de futuros, pero no lo son y están a resguardo de cualquier mirada investigativa y acuciosa.

Para asegurarse de que el camino estaba totalmente abierto a la manipulación del precio de petróleo en el mercado mundial, en enero de 2006 la CFTC de la administración Bush permitió al Intercontinental Exchange, el principal operador inglés de negocios electrónicos de la energía, usar sus terminales en los Estados Unidos para el comercio de futuros de petróleo crudo estadounidense en el mercado de Londres.

Puede ser sólo una coincidencia que el presidente actual del Nymex, James Newsome, sea también ex presidente de la CFTC norteamericana, y que el secretario de Tesoro del actual gobierno norteamericano, Henry Paulson, fue directivo de Goldman Sachs, uno de los todopoderosos bancos que operan en el “floreciente” mercado especulativo petrolero del binomio Nymex-ICE.

Las puertas de Washington giran suavemente entre bisagras privadas y públicas, lubricadas con el oro negro y la miseria de los países importadores.

Este comportamiento mafioso del capitalismo salvaje, el mecanismo disparador, es simple. “Grandes actores del mercado petrolero adquieren contratos de petróleo a futuro. Como efecto de esa creciente demanda aumenta el precio de esos acuerdos, hacen subir así aún más los precios futuros, lo que proporciona un incentivo financiero a las compañías petroleras para comprar aún más petróleo y almacenarlo, incluso si cuesta 115 dólares por barril.

El precio del petróleo crudo hoy en día no se atiene a ninguna relación tradicional entre oferta y demanda; está controlado por un sistema oculto, “catacumbas de especulación mercantil” en el mercado financiero Nymex de Wall Street, y en el ICE de Londres, desde donde unos pocos bancos comercian con petróleo.


Petróleo de papel controlado por unos pocos
Goldman Sachs, Morgan Stanley, Citigroup y JPMorgan Chase, por ejemplo, así como cuatro de las principales compañías petroleras angloamericanas, conocen de quién compra y quién vende “futuros” de petróleo o contratos derivados, lo que les permite un alto margen de influencia para fijar los precios del petróleo físico en este nuevo mundo extraño del “petróleo de papel”.

Sobre el “petróleo de papel” ha florecido un inmenso, sofisticado y oscuro negocio financiero. En apenas 2 años --de 2005 a 2007--, según datos de la Securities and Exchange Commission (Comisión de Valores) de EU, los contratos de futuros sobre petróleo (promesas de compras y de ventas sobre un producto que aún no existe físicamente) han pasado de 1.7 billones de dólares a 8.0 billones.

Las reglas de la CFTC gubernamental le permiten a los especuladores comprar contratos futuros de petróleo crudos en el Nymex, teniendo que pagar sólo 6% del valor del contrato.

Por la especulación estamos pagando un 50% de más en el precio de los carburantes. Al menos el 70% del mercado del crudo estadounidense está manejado por especuladores y no por inversores con intereses comerciales”. Esta denuncia fuera lanzada recientemente ante el Senado de EU por el ex presidente de la CFTC, Michael Greenberger.

Exxon Mobil podría anunciar beneficios récord para el primer trimestre de 2008, al igual que ya lo hicieran BP y Royal Dutch Shell, a consecuencia del aumento del precio del crudo hasta los 100 dólares y la subida del gas. Exxon Mobil aumentaría en 25% su beneficio hasta los 11 mil 600 millones de dólares; la Shell un 25% más, hasta alcanzar los US$ 9 mil 83 millones y la British Petroleum, con ganancias en el primer trimestre de 63.3%, o sea, hasta los 5.84 millones de euros.

No está lejos de esta confabulación mundial el poder mediático, ahora al servicio de bancos y transnacionales en continua producción de “noticias alarmantes” sobre el precio del petróleo, donde la verdad subyace aplastada por miles de mentiras.

Un hecho actual lo demuestra. Cuatro fenómenos meteorológicos sobre el Golfo de México (Fey, Hanna, Gustav e Ike) y el precio del crudo sigue bajando.

Al mes de julio de este año, el engaño, el robo, el desfalco, la rapacería y atraco alcanzó tal magnitud que empezó a afectar a la clase media norteamericana, amén de las economías de todos los países netamente importadores.

Al ser encuestadas, la mayoría de las personas aseguran que ahora les cuesta el doble llenar de combustible el tanque de su vehículo, por lo cual se están restringiendo en el uso del carro, lo que afectará a la economía de los Estados Unidos y se sentirá en las arcas federales.


El autor es ingeniero químico.

iccsa@cablenet.com.ni

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