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Nuestro país presenta un gran potencial en producción de frutas, vegetales, carnes, y lácteos, los que sufren deterioro una vez que se realiza la cosecha o producción, por lo que se debe detener el proceso de deterioro para que no sufran cambios en sus propiedades tanto físicas como organolépticas (sabor, olor, color). Es decir, pierde calidad y por lo tanto, no se comercializa o se vende a un precio inferior. Esto acarrea pérdidas tanto monetarias como productivas.

Por lo anterior, existen ciertas técnicas que sirven para conservar las propiedades organolépticas de estos productos y que su vida útil se extienda por más tiempo.

Esto también permite que haya una reducción de la velocidad en el crecimiento de microorganismos patógenos que pudiesen provocar daños en la salud de los consumidores.

De estas técnicas se pueden mencionar muchas, pero una de las más comunes es la de conservación por descenso de temperaturas. Esta debe darse o garantizarse desde que el producto es cortado de la mata hasta antes de ser consumido. A esto es lo que se denomina “cadena de frío”. Esta última no es más que la garantía de que al producto no le faltará la baja temperatura.

En el círculo de los pequeños productores nacionales no se maneja el tema de la importancia de la conservación de los alimentos o de la garantía de la cadena de frío, incluso, las grandes plantas procesadoras tampoco le dan la debida importancia.

En ocasiones no se le da la escala correcta dentro de la “cadena”, porque se tiene el concepto de que sería un “costo adicional”, y que el empresario disminuiría sus utilidades.

Lo que desconocen es que estamos dándole un valor agregado a nuestros productos porque la presentación al consumidor es el de un producto fresco, bien cuidado y bien manejado y esto redundará en un mejor precio para los mismos.

En muchas ocasiones se ha escuchado o leído informaciones sobre las gestiones que hace el Gobierno para llevar a cabo Tratados de Libre Comercio, TLC, con otros países o grupo de países. Estos requieren que se cumplan ciertas exigencias o requisitos para que nuestros productos ingresen a su territorio.

El objetivo primordial de estos requisitos o exigencias es que no se vea afectada la salud de los consumidores finales.

Entre estas exigencias está el correcto manejo o manipulación de los productos perecederos. Aquí entramos a la implementación de normas de calidad e inocuidad de los productos. A su vez, estas normas nos llevan a mejoras en infraestructura, certificación de personal, mejoras en técnicas de manipulación, y por consiguiente, mejoras en técnicas de conservación de los productos, garantizando de esta manera la “cadena de frío”.

La “cadena de frío” la exigen los países importadores, e incluso transnacionales que operan en nuestro país. Para lograr que Nicaragua alcance el deseado desarrollo económico y reducir el círculo de la pobreza, bien vale la pena cumplir con estas regulaciones pues seremos reconocidos como un país que exporta o vende calidad, atrayendo confianza y más compradores de nuestros productos.

Por ello, APEN Frigoríficos, símbolo de distinción y calidad brinda a cada empresario soluciones a la medida de cada necesidad, desde almacenaje, congelado, refrigerado, carga seca, peso exacto, paletizado, logística y trámites de exportación.

Frigoríficos APEN es miembro de Global Cold Chain Alliance, GCCA, integrada por la Organización Mundial de Logística para Alimentos (WFLO, en inglés), y por la Asociación Internacional de Almacenes de Frío (IARW, en inglés). Exportar no tiene que ser complicado, APEN está para acompañarlos en cada momento del proceso.