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El presidente estadounidense, George W. Bush, obtuvo ayer el respaldo de diez gobiernos latinoamericanos y el de Canadá a la principal herramienta de política exterior de su gobierno para la región, los acuerdos de libre comercio, a dos meses de dejar la Casa Blanca.

En una declaración conjunta bajo el título “Camino a la prosperidad en las Américas”, los líderes de los doce países reafirmaron sus “compromisos compartidos con el comercio y la liberalización de inversiones, la inclusión social, el desarrollo, el derecho y la democracia”.

“Reconocemos que la estabilidad macroeconómica y la liberalización comercial son herramientas importantes en la lucha contra la pobreza”, agrega el texto, divulgado tras una reunión sostenida en el Consejo de las Américas en Nueva York, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En el encuentro participaron los presidentes Michelle Bachelet (Chile), Álvaro Uribe (Colombia), Oscar Arias (Costa Rica), Leonel Fernández (República Dominicana), Antonio Saca (El Salvador), Álvaro Colom (Guatemala), Manuel Zelaya (Honduras), Felipe Calderón (México), Martín Torrijos (Panamá), el vicepresidente de Perú Luis Giampietri y la embajadora canadiense Michael Wilson.

Se trata en todos los casos de países que tienen vigentes o al menos firmados acuerdos de libre comercio (TLC) con Estados Unidos.

El texto, presentado como una declaración de principios, hace una defensa de los TLC, punta de lanza de la política de Bush en la región.

Destaca beneficios
Luego del fracaso del proyecto de Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), promovido por Estados Unidos desde comienzos de los noventa, por la negativa de varios gobiernos de izquierda de la región, en particular Brasil y Venezuela, el texto divulgado ayer adquiere la forma de legado para la saliente administración Bush.

“Es importante para los estadounidenses entender que las exportaciones benefician a los trabajadores. (...) Es de nuestro interés continuar abriendo mercados, particularmente con nuestros vecinos”, expresó Bush al término del encuentro.

La oposición a los acuerdos de libre comercio es patente de parte de gobiernos como el del venezolano Hugo Chávez, el del boliviano Evo Morales o el del ecuatoriano Rafael Correa.

Chávez incluso promueve, en oposición a la idea de un ALCA, su proyecto de Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), a la que se han integrado Cuba, Bolivia, Nicaragua y Honduras, y que permite a estos países comerciar en condiciones preferenciales.

Así las cosas, esta declaración deja constancia de los países americanos que se adhieren al principio del libre comercio, tal como lo propone Washington, y los que no.

Para el gobierno de George W. Bush, este compromiso por escrito aparece también como una pequeña revancha, en un contexto de fuertes críticas en Washington hacia la Casa Blanca, por lo que algunos sectores políticos y empresariales consideran una pérdida de influencia estadounidense en el continente.