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Cuando faltan dos días para que se activen de forma automática duros recortes presupuestarios en Estados Unidos, la incertidumbre recorre los mercados que se preguntan sobre la capacidad del país de reducir su endeudamiento sin llegar a un estancamiento político.

Este miércoles, la Casa Blanca anunció que el presidente Barack Obama recibiría a los líderes del Congreso el viernes, en una reunión agendada para el mismo día que está previsto entren en vigor los duros recortes del gasto.

Sin un acuerdo entrarán en vigor una serie de recortes por un total de US$85,000 millones hasta finales de septiembre, que afectarán especialmente al gasto en Defensa y a los programas sociales, además de los US$109,000 millones en ajustes por año en la próxima década.

“Si los recortes se extienden hasta finales de septiembre, su impacto será bastante importante, mucho más de lo que está previsto ahora”, sostuvo el economista Joel Naroff, consultado por la AFP.

El Gobierno ya describió una larga lista de los programas que serán afectados por esta cura de austeridad, por ejemplo varios despidos parciales, un recorte a la ayuda que reciben los profesores, e incluso retrasos en el transporte aéreo.

En definitiva, a pesar de que la primera economía mundial no entraría en recesión este año, su Producto Interno Bruto podría contraerse 0.6 puntos en un momento en que la recuperación es aún débil, según las proyecciones del Comité de Presupuesto del Congreso.

 

Bolsa toma aliento

Tras un periodo de euforia, la Bolsa de Nueva York, que tocó máximos en más de cinco años, toma aliento.

“Los recortes tendrán un impacto negativo sobre la economía, de esto no hay ninguna duda. La cuestión es determinar si esto también tendrá un impacto en los beneficios de las empresas y en su capacidad de avanzar en este entorno”, explicó a la AFP David Levy, de Kenjol Capital Management.

Por su parte, Hugh Johnson, de Hugh Johson Advisors, cree que la inquietud generada por esta cura de austeridad ha disminuido.

Sin embargo, más allá de este nuevo “drama político” generado por la falta de acuerdo, planea la duda sobre la capacidad de Estados Unidos de reducir su nivel de endeudamiento.