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Hortalizas como lechuga, apio y hierbabuena, son producidas a pequeña escala y para autoconsumo en Nicaragua a través del sistema productivo conocido como acuaponía, que impulsa la Universidad Nacional Agraria, UNA.

“Este sistema de producción es reciente en nuestro país, y resulta de la fusión de dos sistemas productivos: la hidroponía que es la producción de plantas en agua, y de la acuicultura tradicional o producción de peces. Es un método en el que las plantas crecen en una solución acuosa con nutrientes, en vez de hacerlo en tierra. Al juntar los dos sistemas tenemos la acuaponía”, explicó Holvin Mejía Fernández, responsable de la granja de peces de la UNA.

La UNA ejecuta ese sistema productivo en alianza con pequeños y medianos productores.

La tecnología llegó a Nicaragua a través de un convenio establecido entre la UNA, el Club Rotario de Jinotepe y la organización estadounidense “Morningstar Fishermen”.

Cada cierto tiempo llegan al país especialistas norteamericanos en acuaponía, quienes capacitan a estudiantes de la UNA y a pequeños productores interesados en implementar la tecnología.

El sistema en Nicaragua solo se aplica en tres lugares: el hotel “The Villas at Apoyo”, ubicado en la Laguna de Apoyo, en el kilómetro 37.5 carretera Masaya-Granada; en una sede de la UNA en Diriamba, Carazo; y en el centro ecoturístico La Máquina, ubicado en este mismo departamento.

En La Máquina se aprovecha el sistema acuapónico para producir peces para el consumo del hotel y también para generar vegetales y hortalizas orgánicos, lo que les da un valor agregado.

De acuerdo con especialistas, con este sistema el pez más utilizado es la tilapia o mojarra, por su resistencia y porque tiene gran demanda por su carne blanca.

Tres componentes

Los cultivos acuapónicos están compuestos por peces, bacterias y plantas. Entre los tres bebe existir una armonización para que el sistema funcione, explicó Mejía, catedrático de la UNA.

“Los peces producen desechos orgánicos, estos alimentan a las bacterias que se encuentran en el agua de forma natural y que producen un componente que puede ser absorbido por las raíces de las plantas como nutrientes”, señaló Mejía.

En los sistemas acuapónicos el agua es reciclada, pasando del tanque de peces a las raíces de las plantas que sirven de filtros para el agua, limpiándola de las impurezas que pueda tener.

Una vez filtrada, el agua regresa al estanque de peces para su reutilización. El agua además de ser purificada por las raíces, sirve para proporcionar a las hortalizas los nutrientes requeridos para su crecimiento.

Además, ese método de producción no utiliza pesticidas ni fertilizantes químicos.

El tamaño de los cultivos acuapónicos es variable. Los hay desde pequeños modelos para uso personal, hasta otros más grandes de tipo comercial.

En el caso de Nicaragua se están implementando sistemas “muy económicos” que son fabricados con materiales de la zona, como dos barriles de plástico, uno con capacidad de 1,000 litros y un segundo con capacidad de 220 litros. También con bambú, tablas, botellas de plástico, tubos plásticos para transportar el líquido, y plástico negro.

“Hasta el momento hemos construido sistemas acuapónicos con un costo de hasta C$10,000, muy accesibles a pequeños productores”, agregó Mejía.

Acuaponía crecerá

Berenice Maranhao, propietaria del centro ecoturístico La Máquina, y emprendedora del proyecto privado “Green Machine”, explicó que con fondos propios inició en 2011 el proyecto acuapónico en un área protegida de 226 manzanas, de las cuales dos manzanas son dedicadas a la acuaponía.

“Nuestra meta es incluir en nuestras capacitaciones sobre este sistema productivo a unos ocho escuelas rurales de Carazo, y daremos prioridad a las mujeres que deseen emprender sus pequeños proyectos”, dijo Maranhao, de nacionalidad brasileña.

En 2011 a través del proyecto “Green Machine” se capacitó en el cultivo acuapónico a estudiantes de la UNA, y en 2012 beneficiaron a pequeños productores del departamento de Carazo.

En 2013 con fondos de la cooperación alemana, en coordinación con el Ministerio de Educación de Nicaragua y con la red de áreas protegidas, “Green Machine” instalará pequeños sistemas acuapónicos con los grupos de mujeres que capacitaron en Carazo, explicó Maranhao, quien dirige el proyecto.

Densidad de peces y plantas

Según las investigaciones realizadas en la UNA, un estanque con 50 peces tiene capacidad para nutrir a unas 200 plantas. Preferiblemente los estanques y las plantas en crecimiento deben estar a un mismo nivel para evitar la utilización de una bomba eléctrica de trasiego de agua.

Según las autoridades de la UNA, en los estudios realizados por la universidad se han obtenido “excelentes” resultados en la producción de hortalizas bajo este sistema, principalmente en lechuga, apio y hierbabuena.

La UNA mantiene un programa de capacitación especial en la sede que tiene en Diriamba, donde capacitan gratuitamente en acuaponía a unos 20 pequeños productores de la zona.

La universidad también ofrece capacitaciones y asesoría gratuitas en la instalación del sistema de producción a los pequeños productores interesados.

 

La Máquina

El centro ecoturístico La Máquina, ubicado en Carazo, es el centro de acuaponía más grande de Nicaragua, y en el local se produce en un área de dos manzanas peces, vegetales y hortalizas, dijo Jaime Guerra, diseñador y consultor técnico del proyecto “Green Machine”.

En La Máquina se produce con el sistema acuapónico papaya, chiltoma, tomate, chile picante, hierbabuena, culantro, perejil y lechuga.

La inversión es de unos US$30,000 e incluye la rehabilitación de 48 pilas, con una población de 60,000 tilapias que están integradas en el sistema acuapónico para la producción.

“En caso del proyecto “Green Machine” ubicado en La Maquina, Carazo, podría tener un costo de unos US$200,000 inicialmente. Sin embargo, en este caso la inversión fue menor porque ya existían las pilas en donde colocamos a las tilapias”, explicó Guerra.