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Nicaragua mantiene su dependencia de los combustibles fósiles para generar energía. El país, sin embargo, trabaja para cambiar su matriz energética y el sector se ha propuesto para el año 2020 generar un 95% de su energía con fuentes renovables.

No obstante, a mediano plazo el mayor reto del sector es disminuir las pérdidas por deficiencias de la red y por robos de energía, lo que junto a un subsidio para un segmento de los consumidores tiene un costo de US$70 millones anuales.

¿Cuál es el potencial que tiene Nicaragua en generación de energía renovable?

El potencial de energía que tiene Nicaragua, y que debe priorizarse, en (fuentes) renovable es la geotérmica, por una sencilla razón, es permanente en el sentido que genera potencia durante los 365 días, y tiene otra ventaja: está en el Pacífico del país, cerca de los núcleos de demanda.

Creo que a Nicaragua le ha faltado priorizar este recurso energético, sin embargo, hoy tenemos 63 megavatios en San Jacinto Tizate, que tomaron casi 15 años en generar. Debería ser esa, yo creo, la prioridad para el crecimiento en energías renovables del país.

¿Qué hace falta para seguir impulsando ese esfuerzo?

Es un recurso caro y menos financiable porque se necesitan localizar los pozos que tengan el calor suficiente para generar el vapor y generar la electricidad, esa es la limitante. Sin embargo, vemos cómo en El Salvador es el país con más generación térmica y geotérmica, tiene y ha sido sumamente exitoso.

Yo creo que allí deberían combinarse sinergias entre el Estado y los recursos financieros del (sector) privado, para mí eso en el tema de renovables debería ser esa la prioridad.

¿Qué otras fuentes renovables están explotándose con tanto éxito?

En Nicaragua el tema de la generación eólica ha sido muy significativo y ha servido como modelo para Centroamérica, es cierto que Costa Rica fue el primer país, sin embargo, no hubo nada nuevo en los últimos diez años.

En Rivas se encuentra uno de los recursos de vientos más importantes del mundo con capacidad de cerca del 45% del tiempo, lo que lo hace sumamente especial, y hay que aprovechar ese punto específico para desarrollar proyectos de generación eólica.

¿Actualmente qué proyectos se están generando con mayor impulso?

Se habla mucho del proyecto Tumarín, que no termina de comenzar y eso genera retrasos, ya hay un retraso de tres años y no sabemos cuánto más se va a retrasar.

Lo que nos preocupa es que no termine de entrar y comiencen a traer plantas de emergencias y esto es caro para el país porque son ineficientes y terminamos siempre cubriendo hoyos. Hay que estar claro que es importante cumplir con los requerimientos de energía del país.

¿Qué tan caro puede ser una planta de emergencia y cómo funciona?

Son plantas que se pueden instalar en un año y por lo general son a base de diesel, que son caros y generaría costos a la tarifa. Nicaragua ha sido un ejemplo de convertir la matriz, sin embargo, también tenemos que tomar en cuenta los costos de la energía de cara a la tarifa.

Contemplar una planta de carbón en Nicaragua, ya sea una planta nueva de 100 megas, o la reconversión de la Planta Nicaragua, podría traerle un ahorro sustancial a la tarifa, generaría esa potencia y nos saldríamos del búnker.

Eso es lo que están haciendo y ha funcionado tanto en Panamá como en Guatemala, o sea salir del búnker y contratar un recurso que es mucho más barato y mucho más abundante como el carbón y contamina incluso menos que el diesel.

Pero, ¿en qué momento ese beneficio que tendríamos con las fuentes renovables podría incidir en la tarifa energética?

No en el corto plazo, porque el cambio de matriz se ha hecho con energía que sí es más barata que la que hemos sostenido anteriormente, sin embargo, hay una estructura tarifaria complicada que no es la más eficiente y al final recordemos que tenemos pérdidas de alrededor de US$50 millones por deficiencias de la red y por robos de energía, esa debería ser la prioridad del sector, la reducción de esas pérdidas.

Esperemos que la nueva compañía distribuidora, en los próximos tres o cuatro años, haga las inversiones necesarias para reducir estas pérdidas y ahí vamos a poder empezar a hablar de reducción en los precios a la tarifa.

También está determinado por los precios del petróleo que están alrededor de US$95 el barril de búnker. Sin embargo, las autoridades han planteado un subsidio para todos los consumidores que anda alrededor de US$20 millones al año y si sumamos con los US$50 millones de pérdidas, el sector (energético) es deficitario en US$70 millones al año, lo cual es una cifra bastante alta.

Lo que tenemos que hacer es priorizar los objetivos para hacer al sector eficiente (…) pero el sector sigue siendo deficitario en cuanto a tener recursos suficientes para que la energía sea un factor de productividad en el país.

¿Confía que pueda aprobarse el subsidio a la energía a mediados de este año?

Creo que sí, hay una disposición política de llevarlo a cabo, es un recurso que es sumamente caro y estamos llamados a ahorrar la cantidad de energía que ocupamos en nuestros hogares y nuestras industrias (…). Lo importante es que hay un diálogo.

¿Han tenido contacto con las autoridades de TSK, los nuevos dueños de la distribuidora?

Estamos esperando una reunión con ellos, no nos hemos reunido, ya solicitamos la reunión, pero sin duda alguna para que la distribuidora sea rentable en el mediano plazo tiene que invertir en la reducción de pérdidas.

¿En el sector energético cuál es el mayor reto de Nicaragua?

Hay tareas como la reducción de pérdidas, atraer mayor nivel de inversión en el sector. Nicaragua ha hecho su tarea en la reconversión energética, sin embargo la tarea pendiente es disminuir los costos de la energía, reducir las pérdidas y hacer más eficiente el sector para que no sea deficitario, no depender de subsidios y préstamos para buscar la otra gran tarea de cara al futuro, que es reducir los precios de la generación eléctrica para que la electricidad sea en el futuro un agente que ayude a la productividad del país.

Hoy, yo creo, el tema eléctrico es uno los costos más significativos en la matriz de costos de las empresas y del hogar y tenemos que hacer un esfuerzo de inversión y de hacer eficiente al sector. Se ha logrado mucho, ya no somos deficitarios en el tema de generación, tenemos generación suficiente.

 

 ¿Quién es?

César Zamora tiene un amplio portafolio profesional. Es Economista, Administrador de Empresas, Planificación Regional y Administración Energética.

Admitió que la docencia universitaria es lo que más le ha gustado en su carrera.

También es gerente general en Nicaragua de AEI, una empresa con presencia en Asia, el Caribe, Centro y Sudamérica. En este país la compañía opera las plantas Amayo I y II, Corinto y Tipitapa.