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Al menos 10 pequeñas y medianas empresas nicaragüenses productoras y comercializadoras de café y cacao, comenzarán a medir la huella de carbono en sus procesos productivos, lo cual les brindará un mayor prestigio, mejores precios y más competitividad en los mercados internacionales.

“Si las empresas reducen esas emisiones (de carbono) es seguro que obtendrán mejores precios por sus productos en el mercado internacional”, señaló Roberto Brenes, Gerente General del Centro de Exportaciones e Inversiones, CEI.

La medición de la huella de carbono se efectúa al analizar el consumo de energía y combustible en el proceso productivo, así como de agroquímicos, y también se estudian los tipos de suelo, el empaque de los productos y las distancias recorridas para obtener los insumos.

El programa de medición de huella de carbono de las empresas en Nicaragua forma parte del proyecto Cambio Climático, impulsado por el CEI y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal en conjunto con instituciones del Estado.

Las empresas que medirán su huella de carbono están ubicadas en el Norte de Nicaragua y se destacan la Hammonia, en Matagalpa, y Aldea Global, en Jinotega. El proyecto se implementa en cuatro países de la región.

La consultora de la Cepal, Alicia Frohmann, manifestó que medir la huella de carbono de los productos que consumimos es una tendencia cada vez mayor en los mercados comprometidos con la conservación del medio ambiente y con los conceptos de Responsabilidad Social Empresarial.

“Cada vez más empresas a nivel mundial que apuestan por mantenerse como líderes exportadores, se aventuran a iniciar este proceso de medición de huella en sus procesos productivos”, indicó la funcionaria, quien aseguró que la Cepal ha destinado US$600,000 para apoyar a las empresas nicaragüenses a lograr el objetivo.

Reducir costos

María José Guerrero, gerente de Inteligencia Comercial del CEI, indicó que otro de los objetivos que persiguen las empresas, tras la medición de la huella de carbono, es la reducción de costos de energía, obtener una mejor imagen corporativa, responder a la demanda del consumidor, mejores oportunidades de negocios y mayor acceso a los créditos.

“La idea es estimular a las empresas a que lleven un registro del gasto de energía en sus procesos productivos, el gasto de transporte del producto y cuánto significa eso para el impacto ambiental”, señaló.

La medición de la huella de carbono en las empresas estará a cargo del consorcio boliviano SNV-Factor CO2.