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Muchas veces se deja de lado la importancia de desarrollar procedimientos adecuados de Respuesta Ante la Emergencia. Esto ocurre cuando en forma probable, no nos ha ocurrido ninguna situación que nos pueda impactar lo suficiente. Es importante saber que la Ley 618 de Higiene y Seguridad en Trabajo, señala como mandatorias las capacitaciones en Primeros Auxilios, Brigadas contra Incendios y Plan de Evacuación.

También indica dicha importante normativa la obligatoriedad de establecer coordinaciones con el Cuerpo de Bomberos en caso que sea requerido.

Generalmente, la visión es que no hacemos nada hasta que ocurre el evento que nos cambia la forma de pensar, -que puede ser final- o bien, una serie de situaciones que nos señalan por su repetitividad, la necesidad de establecer un plan serio y funcional.

En empresas que manipulan sustancias restringidas, o bien, almacenan grandes cantidades de material combustible, es necesario no solamente el desarrollo de este plan, sino la obligatoriedad de ejercitarlo las veces necesarias para perfeccionarlo.

La parte que quiero enfocar son aquellas conductas a todas luces irracionales, que hacen que los directivos de una empresa posterguen indefinidamente, -o tengan siempre excusas con los temas de falta de tiempo o de presupuesto- para empezar a pensar seriamente en estos temas.

Existe también una marcada auto-complacencia en pensar que dichos planes no deben ser revisados por alguien externo, ya que la mayoría de las veces son ejercicios relajados y sin críticas para los cuales se piensa que el mérito más grande es plasmarlos en un papel.

Los simulacros siempre deben realizarse tomando como base las fallas que se tuvieron en el ejercicio previo. Una tendencia que se sigue muchas veces es ver cada simulacro como un ejercicio nuevo, sin vinculación o seguimiento de los puntos en los que aún existían debilidades en el simulacro anterior.

Existen otros temas también sobre los cuales se debe ser brutalmente honesto, por ejemplo revisar el perfil de las personas al cargo del llamado “Comando de Incidente”. La persona que debe ser Comandante de Incidente debe tener las mismas competencias que se requieren para la mejor gerencia que se pueda pensar. En esto no solamente se requiere liderazgo, habilidades de comunicación, sino que en forma imprescindible, sentido de organización y resultados.

Un buen líder de este grupo debe comunicar dando instrucciones específicas así como solicitar retroalimentación cuando corresponda, supervisar y hacer presencia en el sitio y no ser un burócrata que solamente delega y que no hace modelo con su propio ejemplo. Debe también evaluar la consistencia del plan y exigir los recursos necesarios a la gerencia puesto que un plan sin recursos disponibles y suficientes queda reducido a una ilusión, o bien, a una falsa sensación de seguridad.

La efectividad de los planes de Respuesta Ante la Emergencia nunca serán mejores que la rigurosidad de los simulacros que se realicen. Si usted quiere que su plan funcione, haga lo de las orquestas, que solamente los ensayos determinan la calidad de la actuación final.

 

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