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La desmedida ambición de las corporaciones y de corredoras de bolsas presentes en The Wall Street, crearon una crisis de insospechadas consecuencias, cuyos coletazos, incluso ya comienzan a afectar a naciones, como Nicaragua, cuyo tejido financiero está aún lejos de jugar en las grandes ligas de las finanzas mundiales, pero cuya brisa, a través de instituciones bancarias de tamaño mundial, apenas comienza a sentirse en el rostro del país.

Uno de los efectos colaterales de esta crisis, para naciones como Nicaragua, se revela en la caída del precio de los comodities, donde los inversores habían buscado refugio, antes de iniciar fuertemente los problemas en los mercados financieros de Estados Unidos y que luego pasaron a Europa, conmocionando al viejo continente.

Para esta parte del mundo y en especial para el caso de Nicaragua, los comodities o materias primas son de suma importancia. El petróleo perdió en término de los últimos dos meses alrededor de 47 dólares por barril, por lo cual comenzó a ser un producto menos apetecible para los inversionistas.

De suma importancia para Nicaragua, el café perdió en los últimos dos meses más de 20 dólares por quintal, cayendo de alrededor de 147 dólares hasta 125.85 actualmente, lo que llevaría a una pérdida de más de 30 millones de dólares por el total de la cosecha exportable del país.

El oro, que es otro producto importante para Nicaragua, en el último año redujo su precio de poco más de mil dólares la onza troy a 822.8, precio en que se encuentra actualmente el preciado metal, en tanto que otros productos como la carne y la plata se han mantenido estables.

Respecto de la crisis, el doctor en economía Róger Cerda se mostró preocupado porque afirmó que los precios de los comodities se están desplomando, dentro de los cuales están los productos que Nicaragua exporta, aunque los ganaderos no se sienten tan preocupados, dado que consideran que la carne industrial tiene tendencia al alza moderada.


El mayor desempleo en EU en 20 años
Cerda recuerda que el fenómeno que está ocurriendo ya había sido previsto por él a través de EL NUEVO DIARIO, al tiempo que señala que el desempleo que existe actualmente en los Estados Unidos es el mayor en casi 20 años, cuando se presentó la recesión pasada.

El problema es la falta de confianza en el sistema financiero y lo que hay es pánico sobre que los activos de mala calidad que tengan los bancos sean mayores de lo que inicialmente se pensaba, de manera tal que el paquete de 700 mil millones de dólares a lo mejor se queda pequeño.

De acuerdo con el experto, los más afectados son los bancos en Estados Unidos que tienen mayor relación con el exterior, pero advirtió que si esto llega a afectar más a las instituciones financieras con más actividad dentro del territorio norteamericano, eso sería mucho más grave, para ellos y para las naciones latinoamericanas que más inmigrantes tienen en esa nación.

Varias naciones de Europa ya están en una clara recesión, como Francia y probablemente Italia. En Asia, Japón está ya enfrentando dificultades, por lo tanto el problema puede ser más grande de lo que se pensaba. El desempleo en las naciones industrializadas puede crecer y presentarse más quiebras de instituciones.

Si el fenómeno se acrecienta y baja la demanda de productos como los que exportan los países latinoamericanos y especialmente los centroamericanos, ahí sí que se presentarán más problemas para el istmo, porque bajaría la demanda, por lo tanto el precio y a la par de ello los ingresos, pero ese efecto no se está viendo tanto por el momento, podría verse más el próximo año.

De hecho, las bolsas siguen a la baja y las acciones de las empresas están perdiendo valor, pese a que el Congreso y la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobaron el paquete multimillonario propuesto por el presidente George Bush para rescatar a la banca, lo que está señalando que los mercados no creen que el rescate sea la solución.

Esta situación, de acuerdo con el economista, no es sólo producto de la crisis inmobiliaria, sino de la política inflacionaria que de la Reserva Federal de Estados Unidos comenzó a inicios de 2004, cuando comenzó a inundar de dólares el mundo, creando mayores deudas que a su vez provocaron varias burbujas, como la tecnológica, la inmobiliaria y la financiera.

Estas burbujas ahora reventaron porque la Reserva Federal subió las tasas de interés y por lo tanto volvió en impagables las deudas y por eso ahora necesitan esos 700 mil millones de dólares para que el gobierno estadounidense compre la cartera mala de los bancos de ese país. Hay temor de que otros sectores como el de consumo y el de las tarjetas de crédito estén también contaminados con la misma enfermedad y de que el contagio sea más serio.


Crisis cíclicas del capitalismo
Por otra parte, el también economista Sergio Santamaría, director del Centro de Investigación y Asesoría Socioeconómica, recuerda que esta situación que se ha presentado en el mundo a partir del sistema financiero norteamericano está relacionada con la teoría de los ciclos económicos, que señala que el capitalismo en sí vive en constante crisis.

Agrega que en la medida en que las crisis sea más previsible y en que el desempeño financiero sea más supervisado o regulado, estos shock serán mejor manejados, y añadió que el problema que afecta fundamentalmente a los bancos de inversión, partió de que no tienen regulaciones tan severas como las instituciones financieras que manejan recursos del público.

Según Santamaría, hubo exceso de crédito, por la interconexión de los mercados financieros, las crisis tomaron carácter global, como el caso del banco de inversión Lehman Brothers, que por tener presencia y conexiones en todas partes del globo se volvió un problema que afectó todo el sistema internacional.

De hecho no es el fin del capitalismo, pero sí habrá ganadores, los más grandes, que se tragaron a otros bancos que fueron los perdedores.


Es vital mantener la estabilidad económica
Para países como Nicaragua, señala el economista, es necesario mantener la estabilidad macroeconómica, ser menos dependientes del ahorro externo, como el promovido por las bancas de inversión. Se debe tener cuidado con dónde se ponen los fondos de los asegurados, como el caso del Ejército que ha tenido inversiones en la bolsa de valores, sostiene el economista.

El economista expresa que Nicaragua ciertamente se debe mantener abierta a la inversión privada, pero el esfuerzo mayor debe ser interno, capitalizando al país tanto en infraestructura como en recursos humanos, lo cual es aún deficiente en relación a otros países de la región, tanto en capacidad energética como en vías de comunicación y puertos, entre otros.

Por otro lado, el economista René Vallecillo, ex viceministro de finanzas en los años 90, dijo que uno de los grandes problemas es que el crédito en Estados Unidos está siendo restringido, nadie quiere prestar por el riesgo que eso representa, lo que está haciendo que las tasas de interés aumenten y que las inversiones vuelvan a los comodities, que se consideran más seguros que el sector financiero bancario.

“A nosotros nos afecta básicamente en el acceso al crédito porque estará más restringido, a mayores tasas de interés y puede provocar la caída en volumen de las remesas, porque muchos nicaragüenses que trabajan en Estados Unidos pueden perder el empleo, aparte de que la inflación se está comiendo parte de las ganancias que ellos han obtenido”.

Estas crisis previsiblemente afectará las remesas, lo cual habían previsto el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, que dijeron que por causa de la desaceleración económica de los Estados Unidos y España, además de la inflación y la debilidad del dólar, las remesas a América Latina y el Caribe caerán en valor.

Para el economista la clave siempre es aumentar la producción, especialmente del agro, que es lo que más rápido se puede lograr, aumentando las áreas o los rendimientos, así como diversificando la oferta de productos y los mercados de destino, ampliándose más en América Central, América del Sur, Europa y Asia.

Un análisis sobre remesas realizado por el Fondo Multilateral de Inversiones, del BID, los emigrados latinoamericanos y caribeños enviarán unos 67.500 millones de dólares a sus países de origen este año, contra unos 66.500 millones de dólares en 2007, pero ajustado por inflación, ese monto de este año valdrá alrededor de 1,7% menos que el monto del año pasado.