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La crisis financiera mundial afectará la actividad económica en Latinoamérica, y en las regiones más pobres como América Central podría provocar “hambruna y desnutrición infantil”, advirtió el director general del FMI, Dominique Strauss Kahn.

En un coloquio entre Unión Europea y representantes de Latinoamérica, organizado ayer en París, el jefe del Fondo Monetario Internacional, FMI, sostuvo que debido a la globalización, el nivel del flujo de capitales y el intercambio comercial, la crisis afectaría a todo el mundo a través de una disminución de la actividad económica.

En el mundo desarrollado --por ejemplo en Europa--, esto se traduciría en una disminución de la producción, pero “las consecuencias pueden ser dramáticas para África y América Central, pues significarán hambruna y desnutrición infantil”, alertó.

El director general del FMI habló asimismo de los peligros de “la otra crisis” para referirse a la disparada de la inflación, con efectos tanto o más desastrosos para los países pobres cuando se suma a la crisis financiera.

La disparada de los precios mundiales de alimentos y del petróleo --que hace tres meses se cotizaba a casi 150 dólares el barril-- ha afectado a más de 50 países del mundo, sobre todo en América Central, África y Europa del este.

Aunque ahora los precios se han estabilizado --y en el caso del petróleo bajado a menos de 90 dólares el barril--, siguen siendo más elevados que antes.

“La inflación puede tener efectos más desastrosos en países emergentes ya gravemente afectados por la crisis financiera”, sostuvo.

“Los países de la región que ya tenían un promedio de inflación superior al 10 por ciento terminarán el año con un 13 por ciento”, vaticinó, mencionando a Venezuela, Paraguay y Centroamérica.

Peligra el crecimiento y la estabilidad
Strauss Kahn se refirió a las medidas sociales de emergencia adoptadas por algunos de estos 50 países, como el aumento de los salarios o la disminución de algunos impuestos sobre productos energéticos o de primera necesidad.

Sin embargo, advirtió sobre los peligros que tales medidas implican para el crecimiento económico en países que han luchado durante años para lograr un equilibrio presupuestario, afectado por estas medidas.

“Si a esto se agrega el impacto de la inflación sobre el crédito y las tasas de interés, es la inflación que viene a agregarse a la crisis financiera”, resumió.

En la vida diaria, explicó Strauss Kahn, los más afectados son los más pobres.

El jefe del Fondo alertó asimismo sobre los riesgos de inestabilidad social que estos problemas conllevan: a nivel nacional riesgos para las democracias, y en un plano internacional, incluso el riesgo de guerras. “La guerra siempre viene después de la inflación”, advirtió.

Frente a esta situación sugirió que los organismos de control internacional pongan el acento en el control de los riesgos de la inflación, y que orienten las soluciones en función de los más pobres.

Subrayó la necesidad de organizar un sistema diferente, “no sólo para evitar una nueva crisis como la actual, sino otras análogas”.

Poniendo hincapié en que las respuestas tienen que ser multilaterales, Strauss Kahn se pronunció por una simplificación del sistema financiero mundial, por aumentar el papel de los países emergentes en instancias como el G7 y el G8, y por darle mayor poder a los organismos internacionales que regulan la economía. “El acuerdo (de la Cumbre) de Lima va en este sentido”, sostuvo.