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Algunas empresas se cuestionan por qué no avanzan en lograr resultados sostenibles en Seguridad Operacional. Se ensayan acciones, modas del mes y otras medidas efímeras que pierden energía apenas empiezan. Esto es especialmente frecuente cuando ocurre un accidente grave o fatal, y se piensa entonces que la actividad de la investigación misma es suficiente y equivalente a tomar medidas adecuadas.

Se establecen lineamientos administrativos, entre otras instructivas, de las cuales se piensa que son acertadas, solamente para verificar tiempo después su inefectividad y la inevitable recurrencia de las mismas situaciones que llevan a otro accidente, con similares características y consecuencias, llegando todo eso a frustrar al personal.

Muchas de estas acciones administrativas tienen muy corta vida porque están basadas en memorandos gerenciales que no son más que deseos muy optimistas, y se refieren a una realidad que es a veces muy distante de la que existe en la fuerza de trabajo operativa. Se piensa erróneamente por parte de la gerencia que lo que se instruye es lo que se hará sin dilaciones, solamente para encontrarse con una ficción que no corrige los errores y las omisiones de liderazgo en Seguridad.

Para administrar la Seguridad Operacional en forma efectiva se requiere más que memorandos y orientaciones ilusorias. Hay que estar en el campo, mostrar al personal que todas las labores realizadas es importante que sean efectuadas con Seguridad y que ningún objetivo de negocios puede ser meritorio si se sacrifica la integridad física del personal.

No se pueden conseguir resultados sostenibles si la Seguridad se deja solamente a los encargados de Seguridad. Esto es peligroso porque es más bien una aberración filosófica.

Las actitudes, comportamientos y el compromiso de aquellos que detentan una gerencia, principalmente la gerencia general, son los que definirán verdaderamente la orientación y comportamiento que tenga el personal hacia la Seguridad como primera naturaleza preventiva.

Si se demuestra después de un accidente que no hay medidas serias, efectivas y enérgicas de involucramiento gerencial, el mensaje claro hacia la fuerza de trabajo será que ellos son también individuos descartables, sin más valor que el de remplazo por otro operario de igual nivel.

Saber que existe inminencia de accidentes laborales, peligros que no se han atendido de una manera profesional, que hay exposición a agentes tóxicos o situaciones de riesgos psicosociales, es éticamente inaceptable desde cualquier filosofía humanista.

Me recuerdo de mi experiencia en la petrolera, en la cual en una planta centroamericana el gerente general nunca visitaba el campo operacional, porque lo consideraba una pérdida de tiempo o de glamour, tampoco dirigía la palabra a los contratistas porque era “inapropiado”.

Tuvo esa conducta contraproducente consecuencias fatales, porque él consideraba que era suficiente con administrar la seguridad por memorandos, y al final, su salida de la empresa lo provocó un accidente fatal de dos supervisores, los que demostraron con sus vidas perdidas que la ficción de este enfoque de gestión inadecuado. La Seguridad es vivencial, presencial y debe modelarse continuamente, no se puede administrar con papelitos.

noalosaccidentes@gmail.com