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Fabricantes de aerogeneradores que despiden trabajadores, agricultores arruinados tras haber instalado paneles solares... En España, las energías renovables, impulsadas durante años, pagan ahora los efectos de la austeridad y se preparan para nuevos recortes.

Tras el estallido de la crisis en 2008, las ayudas públicas acordadas a los productores de energías verdes se vieron reducidas de 12% a 40% de media, según los profesionales del sector. Y, en el marco de una nueva reforma energética prevista para mediados de julio, podrían sufrir un nuevo recorte, de 10% a 20% según la prensa española.

“Calculamos que ya el castigo a las renovables de estos últimos cinco años ha sido de más de 6,000 millones de euros”, afirma Sergio de Otto, secretario general de Fundación Renovables. “En el sector eólico, de los 43,000 empleos que había en 2009, actualmente quedan 23,000”, afirma. “Y en el sector fotovoltaico, podemos estar hablando de más” puestos destruidos, agrega.

La causa, un sistema energético español muy deficitario, que acumula más de 26,000 millones de euros de diferencia entre el coste de producción y el precio de venta de la electricidad.

“Siguen señalando como culpables del déficit de tarifa principalmente a las primas a las energías renovables”, lamenta De Otto.

A principios de los años 2000, España, en pleno crecimiento económico, impulsó las energías renovables, creando ayudas públicas “bastante generosas, que despertaron el apetito de los inversores, lo que explica que hubo un auge primero en eólico, luego en el sector solar”, recuerda Carlos García Suárez, experto de la IE Businnes School de Madrid.

Estas ayudas permitieron al país situarse rápidamente en los primeros puestos mundiales en este terreno.

“Se han dado primas y subvenciones excesivas”, considera, sin embargo, Rodrigo Izurzun, especialista en energía de la ONG Ecologistas en Acción, que critica también el giro radical dado al sector con la crisis.

Demandas

Varios fondos de inversiones que habían entrado en el sector español de las energías verdes demandaron al país ante los tribunales de arbitraje internacional. “Hay presiones políticas de los Estados Unidos” porque de allí vienen la mayoría de fondos de inversión y “el gobierno (español) no sabe muy bien cómo salir de esta”, explica un experto.

“Los que han invertido en eólica no creen que en el futuro vaya a seguir siendo un sector interesante”, lamenta Heikki Willstedt Mesa, director de políticas energéticas de la asociación del sector eólico AEE.