• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • elnuevodiario.com.ni

La pobreza se redujo poco entre 2011 y 2012, según los resultados de una Encuesta de Hogares para Medir la Pobreza en Nicaragua, que hoy publicará la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global, Fideg.
Según el estudio, la pobreza general, que en 2011 afectaba al 44.1% de la población, disminuyó en 2012 al 42.7%, y la pobreza extrema pasó del 8.2% al 7.6% en ese periodo.
La Fideg explicó que las remesas familiares y las actividades agropecuarias ayudaron a reducir la pobreza, y agregó que sin esos dos elementos, los niveles hubiesen aumentado.
La encuesta, sin embargo, indicó que en las zonas rurales, la pobreza extrema aumentó en 1.3 puntos porcentuales, al pasar del 11.6% en 2011 al 12.9% en 2012.
Las personas que están en la línea de pobreza extrema son aquellas que sobreviven con menos de US$1 diario, y los que se encuentran en la línea de pobreza general satisfacen sus necesidades con menos de US$2 al día.

Las remesas familiares, las labores agropecuarias y algunos programas gubernamentales ayudaron a reducir levemente la pobreza general y extrema en Nicaragua, según una encuesta que divulgará hoy la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global, Fideg.

Pese a eso, la pobreza extrema se acentuó en las zonas rurales, a causa de los bajos precios internacionales de los principales productos de exportación, dijo el presidente del Fideg, el economista Alejandro Martínez Cuenca.

pobreza nicaragua

Según la más reciente Encuesta de Hogares para Medir la Pobreza en Nicaragua, del Fideg, la pobreza general pasó de 44.1% en 2011 a 42.7% en 2012, para una reducción de 1.4 puntos porcentuales.

En tanto, la pobreza extrema pasó del 8.2% al 7.6% en ese período.

El informe del Fideg, no obstante, precisó que la pobreza extrema en la zona rural, que era del 11.6% en 2011, llegó al 12.9% en 2012.

En las zonas urbanas, la pobreza extrema disminuyó de 5.4% a 3.2%.

Por otro lado, la pobreza general en las zonas rurales se redujo levemente, de 61.5% a 61.3% entre 2011 y 2012, mientras que en las zonas urbanas pasó de 29.8% a 27.3%.

La pobreza general, según el Fideg, ocurre cuando una persona vive con menos de US$2 cada día, y la pobreza extrema cuando se vive con menos de US$1 diario.

“Estos datos sugieren una leve disminución de la incidencia de la pobreza”, explicó Enrique Alaniz, director de investigaciones del Fideg.

Insuficiente, dice Martínez Cuenca

Por su parte, Martínez Cuenca reconoció que hay una disminución en los niveles de pobreza en Nicaragua, pero “sabemos que no es suficiente, esa cifra tiene que irse reduciendo”.

Alaniz consideró que las actividades agropecuarias, las remesas y algunos programas gubernamentales incidieron en la reducción de los niveles de pobreza general.

El Fideg explicó en un informe que las remesas representan un poco más del 20% del consumo de los hogares que reciben ese dinero, que el año pasado sumó US$1,014 millones, es decir casi el 10% del Producto Interno Bruto.

“Si los nicaragüenses en el extranjero no hubieran enviado estos recursos al país, en 2012 la incidencia de la pobreza hubiera sido mayor que la observada, 4.1 puntos porcentuales más en el caso de la pobreza general; y 3.7 puntos más en el caso de la pobreza extrema”, dijo Alaniz.

Añadió que los números “son menos alentadores en el área rural”, donde la pobreza extrema pasó del 11.6 al 12.9%.

Esa situación, indicó Alaniz, es “producto del deterioro en el intercambio de los productos agropecuarios y esto repercutió de manera negativa en la capacidad de consumo de los hogares en las zonas rurales”.

Martínez Cuenca sostuvo que la baja en los precios internacionales de los principales productos de exportación de Nicaragua afectó la capacidad de gasto en los hogares rurales.

“La reducción de los precios en el mercado internacional ha provocado una merma en la capacidad de consumo y aunque esto fue compensado con las remesas y los programas de ayuda gubernamentales, no fue suficiente para reducir la pobreza extrema en las zonas rurales”, indicó Martínez Cuenca.

En términos generales, el presidente del Fideg señaló que en los últimos cuatro años ha habido una mejoría considerable tanto en la pobreza extrema y general, en el campo y en la ciudad.

La Encuesta de Hogares para medir la pobreza se efectuó en 1,730 hogares, de los cuales 874 son urbanos y 856 rurales.

El estudio tiene un nivel de confiabilidad del 95% y un margen de error de más o menos 2.4%.

El estudio, desde sus inicios, contó con el apoyo técnico del Banco Mundial, BM, el Gobierno de Finlandia y el Gobierno de Canadá.

Subempleo aumenta

En materia de empleo, los resultados de la encuesta de hogares del Fideg indica que en el año 2012 la tasa de actividad mantuvo la tendencia creciente, la cual en buena medida está vinculada al proceso de transición demográfica, pero también a la mayor incorporación de mujeres al mercado laboral y al auge de la actividad agropecuaria.

“La tasa de desempleo abierto no varió con respecto a nuestras mediciones anteriores, sin embargo el subempleo continuó subiendo y a nivel nacional fue del 45.4%; de igual forma, más del 70% de los ocupados fueron clasificados como informales”, explicó Enrique Alaniz, director de investigaciones del Fideg.

Alejandro Martínez Cuenca, presidente del Fideg, dijo que el desempleo afecta más en la zona urbana y principalmente entre los hombres.

La tasa de desempleo, según la encuesta, se mantuvo en 3%; pero la tasa de subempleo pasó del 43.8% en 2011, a 45.4% en 2012.

En tanto, la tasa de informalidad pasó del 74% en 2011, al 73.5% en 2012.

“En esta encuesta encontramos un incremento en la proporción de trabajadores no remunerados, y también que menos de la mitad de los ocupados tenían un empleo como asalariado”, dijo Alaniz.

“Todo lo anterior indica que fueron más las personas que tenían trabajo, pero estos trabajos eran predominantemente inestables, y sigue vigente la necesidad de generar empleo de calidad, por lo tanto no es posible afirmar que la situación laboral en el país haya mejorado”, concluyó.