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  • AFP

Los europeos buscan este miércoles un acuerdo in extremis que evite que los contribuyentes paguen por las crisis bancarias, tras un fracaso hace una semana y previo a una cumbre europea que quiere mostrar avances en la unión bancaria.

Para España “es fundamental llegar a un acuerdo”, señaló a su llegada a Bruselas el ministro de Economía español, Luis de Guindos para la reunión con sus socios de la Unión Europea (UE).

La idea es evitar definitivamente una nueva revuelta como la que desencadenó el primer rescate a Chipre, que incluía quitas los depositantes de menos de 100,000 euros, lo que es ilegal, según el fondo de garantías europeo.

Los ministros al menos definieron quién deberá pagar cuando se trate de recapitalizar o de liquidar un banco, y en qué orden: primero los accionistas, luego los acreedores no asegurados, le siguen, llegado el caso, los tenedores de bonos “senior” y en última instancia los depositantes de cantidades superiores a 100,000 euros.

Pero no lograron ponerse de acuerdo sobre el grado de flexibilidad que se les puede dar a las autoridades nacionales para salvar a los acreedores de los rescates bancarios. Francia y Gran Bretaña quieren poder beneficiarse de cierta flexibilidad y estudiar caso por caso. Francia quiere proteger, en algunas circunstancias, a los depositantes individuales y a las pequeñas y medianas empresas.

Mismas reglas

“Es importante que tengamos las mismas reglas y flexibilidad en todos los países”, declaró el ministro holandés Jeroen Dijsselbloem, también presidente del Eurogrupo, formado por los 17 países que adoptaron el euro.

Los debates se centran en establecer el porcentaje mínimo de los pasivos bancarios que deberían asumir pérdidas.