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El flujo de remesas a Nicaragua registra ya un descenso de 150 millones de dólares, como parte del impacto de la crisis financiera mundial, afirmó el economista José Luis Velásquez, tras explicar que también afectará las exportaciones y la obtención de crédito del exterior.

Los datos brindados por Velásquez no coinciden con los del Banco Central de Nicaragua, BCN, cuyo presidente, Antenor Rosales, dijo hace pocos días que aunque se prevé una disminución de las remesas, las mismas aún no reflejan una caída, sino más bien un aumento del 18 por ciento.

En una conferencia organizada por la Fundación Konrad Adenauer, Velásquez explicó que Nicaragua también se verá afectada por la escasez del crédito y la reducción de los niveles de ayuda externa; esto último ya se venía registrando en el país-. Un ejemplo de ello es la reciente retirada de la cooperación de Suecia.

“Ésta es una economía globalizada; todo está interconectado en el mundo y lo que pasa en un país va a afectar en cualquier otra nación”, subrayó.

Velásquez señaló además el probable impacto en el incremento de las tasas de interés y la caída de los precios de las materias primas que el país exporta, lo que hace prever un posible descenso en el monto de divisas por las ventas al exterior.

Un ejemplo de estas caídas es el precio del café, que comenzó a caer en el mercado internacional, al igual que el precio del petróleo.

Aseguró que la crisis llevará a una caída de la demanda, que de por sí estaba impulsada por la especulación de los mismos inversionistas que provocaron la crisis, y esto hará que los precios de las materias primas bajen considerablemente.

Dijo que si vamos a tener una baja en la demanda de nuestros productos de exportación, lo mejor sería centrarnos en la siembra de alimentos, para garantizar el abastecimiento local.


Banqueros a tomar ejemplo
El economista afirmó que ante esta crisis, los banqueros nacionales deben poner “su barba en remojo”, tomando medidas de mucha precaución, porque precisamente, viendo lo que les sucedió a las instituciones financieras estadounidenses por prestar plata sumamente fácil a todo el mundo, deberán ser muy prudentes con el manejo de su cartera.

“Es el momento de tomar medidas conservadoras. Si yo fuera banquero, actuaría con mucho cuidado”, apuntó.

Recordó que aunque el sistema financiero de Nicaragua ha estado regulado, se enfrentó un problema de quiebras bancarias, porque dichas regulaciones no se aplicaron correctamente y por eso se requiere de una supervisión más estricta, para garantizar a los ahorrantes la disponibilidad de sus recursos.


Ayuda de Venezuela nos puede afectar
Velásquez planteó que si la crisis financiera continúa disminuyendo el precio del petróleo, el país podría enfrentar problemas por la dependencia de la cooperación venezolana, ya que el país suramericano tendrá que establecer sus prioridades con los recursos.

Explicó que si se analiza desde el punto de vista económico el caso de Venezuela, se podría considerar que el gobierno del país suramericano va a actuar racionalmente, reasignando sus prioridades a sus carencias internas, lo que nos pondría en una situación difícil porque Nicaragua no sería una prioridad.

“Venezuela tiene prioridades que resolver a lo interno, como graves problemas de pobreza, desigualdad, infraestructura”, expresó.

Sin embargo, señaló que no sólo se puede analizar bajo una racionalidad económica, porque hay otra de carácter político, y tendríamos que entrar a la mente del presidente venezolano Hugo Chávez para saber qué le interesa más.

Indicó que tendríamos que saber “dónde está colocada la relación con el presidente (Daniel) Ortega y qué prioridad le está dando a esa relación. “¿Están dispuestos a colocarlos dentro de las prioridades de un presupuesto que cada vez se le va a ir reduciendo más?”, se preguntó, y añadió que la relación entre ambos países es frágil, porque es sólo de carácter personal.

Velásquez recomendó al gobierno reforzar el cumplimiento del marco macroeconómico, estableciendo una alta calidad para la intervención del Estado en los asuntos de la economía, velar para que el crédito se efectúe correctamente, establecer las regulaciones del mercado para evitar cualquier impacto que pueda tener esta tendencia negativa que viene del exterior, y se refleje lo menos posible a lo interno del país.