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  • AFP

Los países de América Latina se movilizaron esta semana ante la crisis financiera mundial y multiplicaron sus medidas económicas utilizando miles de millones de dólares para tratar de escapar de las amenazas de recesión.

Brasil, México, Argentina y Colombia, las mayores economías de la región, inyectaron enormes sumas de dinero en sus mercados para proteger a sus monedas nacionales.

Varias naciones ya tienen preparadas nuevas medidas, ya sea de forma individual o en el marco de los G-20 financiero, que deberá mantener una reunión de emergencia el sábado en Washington.

En el caso de Brasil, la mayor economía de América Latina, la extensión de la crisis sacudió sus mercados de acciones y de cambio, que a principios de esta semana se hundieron a pesar de las garantías del gobierno de que el país estaba protegido de los problemas en Estados Unidos.

El Banco Central brasileño informó el miércoles que inyectó 7.700 millones de dólares en el mercado doméstico para enfrentar las restricciones al crédito y que mantenía otros 3.000 millones de dólares con el mismo objetivo.

En la jornada del miércoles, el BC intervino tres veces para vencer un volumen no especificado de dólares de sus reservas de más de 207.000 millones para frenar la rápida desvalorización de la moneda local, el real, ante el dólar.

Ante esas medidas, el jueves los mercados de cambio y de acciones abrieron sus trabajos en clara tendencia de recuperación.

México, la segunda mayor economía regional y la más dependiente de Estados Unidos, vendió 2.500 millones de dólares para fortalecer el peso, y examinaba un plan de emergencia de 4.300 millones de dólares presentado el miércoles por el presidente Felipe Calderón.

Este plan, que prevé enormes inversiones públicas en infraestructura, "no constituye un rescate financiero, sino que está enfocado a impulsar los motores internos que impulsan la economía mexicana", según explicó el mandatario.

Calderón agregó que el país enfrentaba una baja en sus exportaciones, inversiones y turismo.

Las previsiones de crecimiento en el país se han reducido en 2,4% a 2% este año, y de 3% a 1,8% en 2009.

En tanto, el Banco Central de Argentina gastó 3.500 millones de dólares para tratar de frenar la depreciación del peso ante el dólar.

El dólar se encontraba en un nivel "razonable y controlado" ante el peso, afirmó el ministro de Interior, Florencio Randazzo.

Las reservas internacionales en el BC argentino cayeron a 47.000 millones de dólares. Autoridades locales expresaron su preocupación con la caída de 30% en el real brasileño este año representará una baja en los ingresos por exportaciones al gigantesco vecino.

El canciller argentino, Jorge Taiana, apuntó que había gestiones para llamar a una reunión de emergencia del Mercosur "para analizar la crisis global, coordinar y definir posiciones ante esta grave situación internacional".

En declaraciones a una red de televisión, añadió: "Estamos viviendo un momento excepcional y que tenemos que intercambiar opiniones, coordinar y presentar posiciones comunes".

En Colombia, el presidente Alvaro Uribe anunció el miércoles una flexibilización en las reglas de ingreso de capital externo, y propuso una amnistía fiscal para colombianos que intentaban repatriar dinero desde el exterior.

"Necesitamos mantener la liquidez, fuentes de financiamiento y contribuir a que haya una tasa de interés estable y competitiva", apuntó.

Con la constante preocupación de controlar la inflación, ninguno de los bancos centrales de la región acompañó la reducción de tasas de interés adoptado el miércoles por autoridades monetarias de Europa y Estados Unidos.

El BC de Costa Rica, en tanto, cortó el miércoles en 0,25 punto porcentual su tasa básica, a 10%, poniendo fin a una serie de 12 aumentos consecutivos. La economía de ese país depende considerablemente del comercio y de las inversiones provenientes de Estados Unidos.