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Nicaragua ejecuta un plan para que su producción de zonas francas dependa menos del sector textil-vestuario, y que el área agroindustrial y de tecnología tenga más importancia, dice Álvaro Baltodano, Secretario Técnico de la Corporación Nacional de Zonas Francas.

Este país, además, pretende colocar su producción en Sudamérica y Europa, y aspira a elaborar su propia tela, ante la posibilidad de que en 2014 no se renueven los TPL, agrega Baltodano.

El sector de confección sigue siendo el gran productor de zonas francas en Nicaragua, ¿por qué el país no ha cambiado esa matriz?

La matriz de zonas francas en Nicaragua ha venido cambiando. El textil vestuario sigue teniendo un peso importante en el régimen de zonas francas, tanto en exportaciones como en empleo e inversiones. En 2007, cuando comenzó el Gobierno de Unidad y Reconstrucción Nacional, prácticamente las exportaciones en 2006 eran de unos US$800 millones y un 90% de esas exportaciones eran textiles. Hoy eso ha cambiado definitivamente, porque tenemos exportaciones que rondan los US$2,377 millones en el 2012. Y de ese total el 58% pertenecen a textil vestuario y el resto son otras cosas que se producen en el régimen de zonas francas.

En esos otros productos se encuentran, por ejemplo, los arneses de automóviles que tienen un peso importante en exportaciones, en empleos e inversiones y que siguen aumentando.

Tenemos por ejemplo Yazaki, que en 2007 tenía 5,000 empleos, hoy está arriba de los 12,000 empleos y tenemos la fábrica de arneses alemana que está arriba con más de 1,000 empleos, y que actualmente está ampliando su techo industrial al doble de lo que existía antes. Y que su número de empleados se aproximará a unas 3,000 personas.

¿Qué sectores en la producción de zonas francas presentan crecimiento?

Los arneses han venido creciendo en Nicaragua. La agroindustria también ha mostrado crecimiento. La agroindustria tiene hoy un peso de casi 16% de las exportaciones totales por zonas Francas. En este sector tenemos las grandes camaroneras, el tabaco, tenemos la palma africana y las fábricas de empaque de banano. Ahorita, por ejemplo, hay un proyecto nuevo de siembra de más de 1,000 hectáreas en producción de banano en Chinandega, que va a duplicar las exportaciones de banano y esto se debe a que estamos dando incentivos al agro. El régimen de zona franca del 2007 a la fecha ha tenido un cambio completo.

¿La matriz podría cambiar en el mediano plazo?

Así es, porque tenemos también (zonas francas de) dispositivos médicos, en Call center, que estos empezaron en 2007, aunque no fue sencilla la inversión, se comenzó con altibajos. Y sin embargo es hoy algo muy estable.

El año que viene expirarán los TPL (Régimen Arancelario Preferencial, por sus siglas en inglés) de no renovarse, ¿cuál sería el impacto en la industria de zonas francas?

Nosotros siempre trabajamos buscando que la afectación sea lo menos posible y estamos trabajando seriamente y aunque ha llevado su tiempo y ha costado, tenemos la fe que la industria textil va a poder entrar a Estados Unidos, con tela producida en Nicaragua. Porque el TPL es un beneficio vinculado a la tela. Esperamos que se dé la reapertura de Cone Denim, que se inaugure antes de finalizar el año otra textilera y estamos conversando con otras empresas textileras para que se vengan a Nicaragua. Por ejemplo, estamos hablando con Gildan, de origen canadiense, la posibilidad de que traigan una empresa textilera a Nicaragua.

¿Hay un plan B ante el posible fin de los TPL?

Sí, por un lado estamos trabajando en el desarrollo de textileras y también seguimos esforzándonos en desarrollar otros sectores. Estamos empezando a hacer mofles para motos, eso es algo nuevo. También estamos empezando a fabricar lámparas Led de bajo costo de energía, hay una empresa que ya rentó su techo industrial para empezar a trabajar este tipo de lámparas. Mientras más nos diversifiquemos, es más saludable. Hoy el 90% de las exportaciones por zonas francas va a Estados Unidos, pero estamos buscando cómo enfocar las exportaciones a otros países como Canadá, México, estamos interesados en América del Sur y el mercado europeo.

En el pasado se criticó mucho el trato laboral en las zonas francas, ¿cuáles son los cambios que ha habido en ese aspecto?

Para darte una idea. El sueldo en zonas francas en 2006 estaba por debajo de los US$70 mensuales. En el año 2007 se llega a los US$96 con los primeros aumentos salariales. Hoy el sueldo mínimo se ubica en US$150. Segundo, se vienen firmando acuerdos laborales.

¿Cómo se aseguran ustedes de que no haya maltrato a los empleados de zonas francas?

Tenemos una comisión en las zonas francas que se reúne continuamente con los dirigentes sindicales y empresarios para encontrar soluciones a los problemas. Cuando vemos un caso, inmediatamente nos avocamos a la mesa tripartita y visitamos la empresa, nos reunimos e intercambiamos. Esto ha sido una constante de los últimos años.

El año pasado las exportaciones por zonas francas generaron US$2,300 millones. ¿Cuánto prevé para 2013? ¿Y en cuánto calculan podría crecer en los próximos cinco años?

Nosotros siempre planificamos con base en el comportamiento de la economía mundial. Y prevemos un crecimiento del 10% en las exportaciones por zonas francas para este año. Y en los próximos cinco años tenemos la meta de llegar a los 150,000 empleos en zonas francas.

¿Quién es?

Álvaro Baltodano se unió desde muy joven a la guerrilla que combatía a la dictadura somocista y en los años 80, tras el triunfo de la revolución, llegó a formar parte de la Comandancia General del Ejército y se retiró con el grado de general.

Tiene una licenciatura en Administración de Negocios, por la Universidad Centroamericana, y desde 2007 es el delegado presidencial para promover las inversiones. También es el secretario técnico de la Comisión Nacional de Zonas Francas.