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Las mujeres nicaragüenses tienen capacidades y habilidades para dirigir Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, Mipymes, pero sufren de escaso acceso al financiamiento y enfrentan un deficiente ambiente de negocios, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

El “Índice de entorno empresarial para emprendedoras 2013”, efectuado por el Fondo Multilateral de Inversiones, Fomin, y la Unidad de Inteligencia de The Economist, ubicó a Nicaragua en la posición 15, de 20 países analizados en Latinoamérica.

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El estudio revisó los riesgos de operación de negocios, ambiente empresarial, acceso al financiamiento, capacidad y habilidades, y servicios sociales, todo enfocado en las mujeres y las Mipymes.

En general, Nicaragua logró 46.6 puntos sobre una base de 100, y se ubicó en la posición 15.

Chile obtuvo el primer puesto en el índice, con 64.8 puntos, y por Centroamérica el mejor clasificado es Costa Rica con 56.8 puntos, suficiente para dejar a ese país en la sexta posición en Latinoamérica.

“Las mujeres latinoamericanas figuran entre las de mayor espíritu emprendedor del planeta, pero siguen teniendo una representación muy desigual como propietarias de Pymes”, declaró Nancy Lee, representante del BID.

Problemas

El índice señala que en Nicaragua las mujeres son gerentes del 31.9% de las Mipymes y lograron una puntuación de 56.7 en cuanto a capacidad y habilidades, un área en que la media fue de 60.6 para Latinoamérica.

En ese aspecto, el estudio midió en las mujeres el apoyo técnico que reciben, las redes de negocios en las que participan, su nivel de educación y el acceso a las tecnologías. En este último punto las féminas mostraron más debilidad.

“Las administradoras de empresas citan que el bajo nivel de sofisticación de la empresa impide su crecimiento, dado que muchas pequeñas empresas carecen de un sitio web o de una cuenta de e-mail”, resaltó el documento.

Sobre el tema de acceso al financiamiento, el BID midió “la disponibilidad y el uso de productos financieros formales por parte de mujeres que dirigen Micro, Pequeñas y Medianas Empresas”.

Para Nicaragua, el índice otorgó en ese apartado 28.9, el más bajo en la región. El BID precisó que en Latinoamérica el promedio alcanzó los 40.4 puntos.

A las mujeres en Nicaragua “les resulta particularmente difícil” obtener préstamos para las Pequeñas y Medianas Empresas, Pymes, destacó el estudio.

“La poca información sobre desarrollo del crédito y las prácticas crediticias conservadoras del sistema bancario nicaragüense no permiten a las Micro o Pequeñas Empresas ampliar sus operaciones e impiden una expansión económica más rápida”, añadió el estudio.

En este país existen 121,919 empresas en el sector formal, de las cuales 106,619 pertenecen al sector micro, y 14,492 son medianos negocios, de acuerdo con el Banco Central, BCN.

Las Mipymes aportan el 40% del Producto Interno Bruto, PIB, a pesar de que no están tecnificadas, y emplean al 65% de la Población Económicamente Activa.

Lucy Valenti, presidenta de la Red de Empresarias Nicaragüenses, REN, sostuvo que la falta de crédito a las mujeres es uno de los mayores problemas.

“Surge en parte a que, por ejemplo, los bancos exigen garantía y la mayoría de las propiedades de las empresas están a nombre de los hombres, entonces la mujer, a la hora de pretender acceder a un crédito, no tiene garantía”, explicó Valenti.

Juan Carlos Amador, gerente general del Centro de Negocios y Asistencia a la Mipyme Industrial, Cenami, refirió que la falta de financiamiento es un problema generalizado para las Mipymes.

El índice del BID explicó que en Nicaragua la protección a los acreedores no es muy eficaz, lo que desalienta la concesión de préstamos, “dado que el proceso de quiebra no asegura un tratamiento equitativo de los acreedores ni métodos confiables para el cobro de deudas”.

Marcela Rostrán, gerente propietaria de Todocreaciones, una microempresa dedicada al textil-vestuario, fundada hace 12 años en Masaya, comentó que abrirse paso en el mundo de los negocios ha sido un reto que ha enfrentado junto a tres socias.

“Es difícil salir sola adelante. Todas las puertas se cierran, pero ya entre tres la carga se hace más llevadera. El financiamiento es lo más difícil, porque ideas se pueden tener, pero para eso se requiere dinero”, dijo Rostrán.

Nicaragua, sin embargo, obtuvo 45.1 puntos en acceso a microfinanciamiento, por encima de la media latinoamericana, que marcó 39.8 en el estudio del BID.

Entorno

En la clasificación del ambiente de negocios para las empresas, Nicaragua logró 36.3 puntos, inferior a la media latinoamericana, que fue de 49.5.

En ese aspecto, el BID evaluó los costos y requisitos regulatorios para constituir una nueva empresa y la extensión de programas que apoyen a las Mipymes, “sobre todo las que están dirigidas por mujeres”.

Para las empresarias nicaragüenses, las tasas impositivas representan una pesada carga para el desarrollo de sus negocios, según dijeron al BID.

Un punto en el que se destaca Nicaragua es en el de Servicios Sociales. El BID identificó que las empresarias gozan de licencia por maternidad, cuidado de los niños y de las personas mayores.

En comparación con los países centroamericanos vecinos, las nicaragüenses han tenido más éxito en lograr posiciones de liderazgo, y un elevado porcentaje de mujeres son propietarias de empresas u ocupan un cargo en la alta dirección, mientras que otras son legisladoras o funcionarias de alto nivel.

“El bajo riesgo macroeconómico, sustentado en un fuerte crecimiento de las exportaciones, una demanda interna cada vez mayor y una inflación moderada, crearon un entorno propicio para las empresarias”, añadió el texto.

 

Banco para mujeres

Lucy Valenti, presidenta de la Red de Empresarias de Nicaragua y coordinadora de la Comisión de Género del Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, consideró que en este país faltan políticas público-privadas en beneficio de las empresarias, como promover un banco para mujeres, como el que existe en Costa Rica.

“No existe un programa en los bancos para fomentar el crecimiento empresarial de las mujeres. Urge buscar programas radicales que puedan ir resolviendo el problema del financiamiento. Si las mujeres han sido las mejores pagadoras, ¿por qué se les cierran las puertas a la hora de solicitar un crédito?”, dijo Valenti.