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  • AFP

El presidente, Nicolás Maduro, designó como nuevo presidente del Banco Central de Venezuela, BCV, a Eudomar Tovar, quien fue primer vicepresidente de la entidad bajo el liderazgo del actual ministro de Finanzas, Nelson Merentes.

El nombramiento de Tovar, en sustitución de Edmée Betancourt, fue aprobado por la Asamblea Nacional, de mayoría oficialista, a propuesta de Maduro, quien lo felicitó y lo invitó a hacer “la economía próspera para el pueblo”, en su cuenta de Twitter.

Tovar se desempeñaba, desde que Maduro asumió la presidencia del país en abril, como presidente de la Comisión Nacional de Administración de Divisas, ente regulador de la administración y distribución de monedas extranjeras para venezolanos.

Fue primer vicepresidente del BCV cuando Merentes, considerado una figura pragmática del chavismo en materia económica, ocupó la presidencia de la institución bancaria (2009-2013).

El nuevo titular del BCV es economista y ha sido miembro de la Comisión Técnica para la constitución del Banco de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, Alba, viceministro del Ministerio de Finanzas y director del Banco de Desarrollo Económico y Social, Bandes.

El Ministerio de Finanzas, el BCV y Cadivi son los rectores de toda la política económica de Venezuela, un país afectado con la inflación más alta de América Latina -29% en lo que va de 2013-, eminentemente importador, a pesar de tener las mayores reservas petroleras del mundo.

 

Sin modificaciones

Con la llegada de Nicolás Maduro a la presidencia en lugar del fallecido Hugo Chávez, el Ministerio de Planificación y Finanzas se separó en dos, quedando a la cabeza del primero Jorge Giordani, un veterano del chavismo conocido por su estilo austero y quien gestó hace 10 años el control cambiario, para frenar la fuga de capitales después del golpe contra Hugo Chávez en abril de 2002.

El nombramiento de Nelson Merentes al frente del Ministerio de Finanzas supuso entonces una “flexibilización”, aunque los analistas, que recomiendan una apertura del control cambiario y un impulso a la empresa privada, no vislumbran por ahora modificaciones en el modelo económico.