Jorge Eduardo Arellano
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Centroamérica requiere una política fiscal contracíclica

La economía mundial ha entrado en una fase de fuerte desaceleración después de afrontar dos fenómenos importantes. Por un lado, la actual crisis financiera, considerada como una de las más peligrosas que hayan afectado a los mercados financieros desde los años treinta. Por otro lado, la escalada de precios del petróleo y otras materias primas, que ha provocado el aumento de los niveles de pobreza e inseguridad alimentaria.

El Fondo Monetario Internacional, FMI, ha proyectado que la economía estadounidense crecerá tan solo el 0.1% en 2009. Este bajo crecimiento tendrá repercusiones negativas sobre el mercado de trabajo estadounidense y provocará una menor capacidad de compra de los hogares.

En Centroamérica las proyecciones de un menor crecimiento revelan tanto el menor dinamismo previsto para las exportaciones como una baja en el número de turistas en la región y, probablemente, una reducción en las remesas enviadas por los trabajadores migrantes, entre otros factores.

Ante este panorama, Centroamérica requiere de una política fiscal contracíclica. Esto significa que mediante un aumento del gasto público, sujeto a resultados, se genere un círculo virtuoso que provoque una mayor actividad económica, el mantenimiento e incluso la creación de nuevos empleos.

También se debe incidir en la ejecución de obras públicas que puedan ser utilizadas por las próximas generaciones, tales como escuelas, centros de salud, canales de riego, alcantarillado y drenajes y vías de comunicación.

La aplicación de una política fiscal contracíclica repercutirá en el mantenimiento de un nivel de crecimiento económico aceptable y, a su vez, permitirá satisfacer, en alguna medida, los desafíos sociales y económicos necesarios para una beneficiosa inserción en la economía mundial.

Desafortunadamente la política fiscal en Centroamérica no sufrió mejoras significativas durante los años anteriores --los cuales pueden ser considerados como un período de prosperidad--, que le permitieran contar con finanzas públicas sólidas para enfrentar tiempos difíciles, como los que se avecinan.

Es preciso que hoy la sociedad centroamericana y sus gobiernos acuerden un pacto fiscal que permita, en el corto plazo, financiar ese mayor gasto por medio de deuda pública y, en el mediano plazo, contar con una reforma fiscal que mejore la capacidad del Estado para hacer frente a crisis económicas futuras.