Jorge Eduardo Arellano
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La visión y las mipymes

Siempre que escuchamos que un individuo consigue alcanzar una meta, sea de índole profesional (escalar una posición privilegiada) o empresarial: posicionar su negocio en la mente del consumidor, paradójicamente lo atribuimos a factores espirituales, el azar (suerte), tráfico de influencias, grado de conocimiento de la actividad… etc. Es altamente improbable que oigamos: LOGRO DE UNA VISIÓN.


¿Qué significa el término VISIÓN?
-Es la capacidad que todos y cada uno nosotros poseemos para culminar nuestros más anhelados “sueños”.

-En el caso de las mipymes: es el lugar donde usted desea, quiere, espera colocar su negocio a largo plazo. Fíjese bien: A LARGO PLAZO.

Entonces, la empresarialidad está ligada a soñar o no. ¡Decididamente, aunque parezca inverosímil, el individuo que mantiene permanente y consistentemente viva la llama de su sueño, algún día lo alcanzará! Factor adicional importante es la tenacidad o perseverancia.

Existe un empresario nacional que triunfó mediante la visita a USA durante trece años para solicitar la concesión de una franquicia. Al décimo cuatro intento obtuvo el visto bueno. Resultado: un rotundo éxito económico. Otro microempresario, que hoy es mediano, dedicado a la mecánica automotriz, emigró al vecino del Norte (EU), ahorró cierta cantidad de fondos, entrenó a sus hijos y retornó al país. Hoy en día coronó su visión: una empresa familiar, posicionada en su ramo, eficaz y liderada por su relevo generacional. Tiempo utilizado: quince años.

Sin embargo, tenemos que reflexionar e identificar varios factores: visión clara y específica, habilidad técnica, habilidad administrativa, liderazgo, recursos humanos calificados, recursos monetarios (iniciales), trabajo en equipo y una alta dosis de PERSEVERANCIA.

Por lo tanto, mi querido lector, desarrolle su propio autodiagnóstico:
1º. ¿Tiene usted una clara VISIÓN de su negocio?
2º ¿Ha pensado, escrito o conversado los pasos (mínimos) para concretar su VISIÓN?
3º. ¿Posee usted algún tipo de habilidad técnica?
4º. ¿Domina alguna habilidad administrativa?
5º. ¿Están accesibles los recursos humanos idóneos para impulsar el negocio?
6º. Si requerimos fondos a largo plazo y/o concesionales, ¿los hemos ubicado?
7º. ¿Hemos identificado algunas iniciativas-propuestas de alianzas?
8º ¿Se utiliza el trabajo en equipo como un factor de alta importancia en el negocio?
9º. ¿El liderazgo está plenamente identificado y aceptado?
10º. ¿La comunicación entre los diferentes actores es fluida y armónica?
11º. ¿Se han identificado algunos “cuellos de botella” (atrasos) organizados por usted que debe corregir?
Si las respuestas a este cuestionario son en su mayoría negativas, existen dos opciones: NUNCA HA EXISTIDO UNA VISIÓN REAL de las actividades a efectuar para el cumplimiento de metas y objetivos, o la apatía, desmotivación, entorno desfavorable, etc., han congelado su VISIÓN.

Pensemos la siguiente frase:
¡Una visión sin acción es un sueño! ¡Un sueño con acción es una visión que puede cambiar el mundo!

Doctor en ciencias administrativas. Doctor en ciencias empresariales. Autor del libro “Autodiagnóstico de las pequeñas y medianas empresas “. Presidente de Concede.

Email: dfrixi@hotmail.com
Cel: 918-4767, 88-34866 y 67-16867.