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“Hay organizaciones de nuestro gremio que han sobredimensionado la cuestión de la roya, han cuestionado hasta el estilo de trabajo de los productores, diciendo que no hemos podido cultivar bien el café”, manifestó el doctor Eduardo Rizo López, reconocido productor jinotegano.

En la cosecha cafetalera 2012-2013, Jinotega tenía como meta inicial producir 950,000 quintales del grano de oro, equivalentes al 46 de la producción nacional, y este departamento el 30 por ciento, de su cosecha, producto de la agresividad con que atacó la plaga de la roya.

Rizo difiere de la teoría de que la roya se agudizó en el norte porque las plantaciones son viejas o que el productor no enfrenta la enfermedad como se debe.

¿Qué fue entonces lo que propició la plaga de la roya en los cafetales de Jinotega?

El cambio climático. Cuarenta días continuos en los que en el día era el gran sol y tremendas lluvias por la noche, sobre todo en los meses de noviembre y diciembre. Aquí las temperaturas máximas han sido de 24 grados, ahora subieron hasta los 34.

¿Cuál ha sido el impacto que ha causado la plaga de la roya en la caficultura de Jinotega?

El impacto es serio, pero ni el Gobierno ni las instituciones del Estado a las que les compete asistirnos, le tomaron la debida importancia a la crisis. Dijeron que iban a mandar a suficientes técnicos para evaluar la situación de la zona y nosotros no los hemos visto. El año pasado la plaga nos agarró cuando ya estaba la cosecha, el impacto mayor será este año, porque hay deterioro en la plantación y no hubo consenso con el Estado.

¿Cuáles son las quejas de los productores?

Que no son sujetos de crédito, que no hay fondos ni medios para combatir la crisis, en medio de la desesperación muchos productores abusan de los agroquímicos, pero la plaga se ha hecho resistente a estos , además hay más de 50 razas de roya.

¿Cuál es el problema que agobia más a los cafetaleros jinoteganos?

Un problema serio que está golpeando sobre todo a los pequeños y medianos productores es el endeudamiento con las casas comerciales, los compradores de café los han asustado tanto que ellos ya no quieren darle crédito al productor, en este sentido están desprotegidos y los han castigado.

¿Está dificultad, monetariamente cómo les afecta?

Los costos de producción oscilan entre los 150 a 160 dólares por quintal y los compradores te lo pagan a 70 dólares, entonces todo es pérdida y -sumado a esto- debemos pagar impuestos, como por ejemplo la retención del 3 por ciento.

¿Qué ventajas tienen los grandes productores sobre los más vulnerables?

El productor más grande tiene acceso a exportar o tiene acceso a hablar con compradores y negociar, puede cuestionar cuando crea que le van a quitar tanto, cosa que no está en condiciones de hacer los pequeños ni medianos, no porque ellos no sepan combatir la crisis, sino porque los está fregando con el asalto que le hacen los compradores.

¿Se han sentado a dialogar con las instituciones pertinentes para llegar a un acuerdo?

Aquí no ha habido reuniones con Conacafe, solo hemos tenido con el Magfor. Si, trabajamos de la mano con otras organizaciones y con cooperativas, con quienes hicimos frente común contra el impuesto que nos querían imponer, y logramos que no lo hicieran, pero la realidad es que las autoridades ignoran la dimensión de lo que se avecina, creen que el impacto negativo solo afectará al productor, cuando será al país entero.

Denos un ejemplo ¿Cuál es el panorama?

En la cosecha pasada, solo en Jinotega los productores empleamos a 70 mil cortadores. Para esta temporada solo tendrán trabajo unas 40 mil personas. Lo que significa una reducción de casi el 50 por ciento de la mano de obra, esto es consecuencia de los bajos precios internacionales, del no financiamiento, es una crisis social, se avecinan cinturones de pobreza, se disparará la delincuencia, porque ni Costa Rica, ni Panamá, ni Honduras van a recibirlos, serán una carga para la Policía y para la sociedad en general.

¿Cuánto tiempo necesitan los caficultores para sobreponerse de la crisis?

Es difícil saberlo, porque hay plaga, bajos precios y no hay financiamiento. La renovación de los cafetales sería en tres años, pero en este caso que no hay apoyo, las plantaciones se están perdiendo y no hay recuperación, al menos que el Estado ejecute planes agresivos en contra de las plagas, como sucede en otros países de Latinoamérica, la realidad es que la tendencia en la producción de café es de que vaya mermando y no se recupere.

¿Han recibido propuestas de apoyo de parte de organismos internacionales?

No, ellos no nos ayudan porque el Gobierno es intermediario, son quienes le dan el aval. Sí, sé de casas compradoras que han hablado con organizaciones, pero estas lo que quieren es que les presten la plata a ellos al tres por ciento de intereses y luego prestárselo al productor al 14 por ciento, lo cual sería un robo.

¿Apostar por nuevas variedades sería útil?

En Jinotega sembramos caturra y catuai, cambiar el café es importante, pero es asunto delicado, de hacerlo sería introduciendo variedades resistentes, validadas por lo menos durante 15 generaciones, y así no engañar al productor como ya lo han hecho en otras ocasiones con variedades de dudosa calidad y de poco tiempo de validación.

Ya tenemos malas experiencias, como por ejemplo, la siembra del café robusta en el lado de Chontales, ese fue un negocio de lo más desleal.

¿Qué soluciones están en manos de los productores?

Solo las de mediano y largo plazo, por ejemplo renovando poco a poco las plantaciones que tienen de 20 a 30 años, debemos proponernos renovar todos los años por lo menos un diez por ciento de nuestros cafetales, para estar cada 10 años con un ciclo permanente de plantaciones nuevas.

¿Qué le espera a la caficultura?

Quiero iniciar por recordar que en los ochenta la producción era de 300 mil quintales, hoy en día, la máxima de 2 millones, 200 mil quintales que hemos alcanzado ha sido un esfuerzo solo de los productores, porque no hemos tenido políticas de fomento y desarrollo de parte de ninguno de los gobiernos, pensemos que a este paso el rubro que genera más mano de obra para este país va a ir desapareciendo.

 

¿Quién es?

Eduardo Rizo López es un destacado productor jinotegano, se graduó  de Licenciado en Derecho en la Universidad Centroamericana, UCA, y luego realizó  otros estudios donde obtuvo su título de Doctor en Leyes.
Fue diputado ante la Asamblea Nacional y  actualmente se dedica  por entero a trabajar en su finca y se desempeña como presidente de la Asociación de Cafetaleros de Jinotega.