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La reducción de precios de los principales productos que la región centroamericana exporta al resto del mundo podría tener efectos adversos para la economía, sin embargo, esto podrá ser contrarrestado con la realización de algunos ajustes fiscales en cada uno de los países y mediante un mayor acceso al financiamiento por parte de los organismos financieros internacionales, según el Banco Mundial, BM.

Augusto de la Torre, economista en jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, BM, manifestó que esta reducción de precios de los principales comodities también podría ser compensado con una reducción en los precios internacionales del petróleo.

Explicó que otro factor que podría tener efectos adversos en la economía de los países centroamericanos es la reducción de precios en el café, lo que ha disminuido los términos de intercambio de ese producto.

En el caso de Nicaragua, la Asamblea Nacional aprobó en diciembre pasado una reforma fiscal que entró en vigencia en enero de este año y que hasta julio ya estaba rindiendo sus frutos mediante un incremento en las recaudaciones de los impuestos.

De la misma manera la factura petrolera se redujo hasta el primer trimestre en US$51.3 millones, debido en parte a un menor consumo de combustibles fósiles (260,000 barriles), para la generación de energía.

En cuanto a los ingresos provenientes de las exportaciones de café estas han disminuido en un 20% al pasar de US$419.6 millones de enero a septiembre de 2012, hasta los US$333.8 en el mismo periodo de 2013.

Depreciación de divisas para capear turbulencias

El economista en jefe para América Latina del Banco Mundial dijo que actualmente las economías de la región podrían recurrir a la depreciación de sus divisas ante posibles turbulencias externas.

“Las noticias económicas y financieras de los últimos seis meses confirman que los vientos externos favorables que impulsaron la actividad económica en Latinoamérica y el Caribe en la última década siguen retrocediendo”, aseguró el BM en su informe semestral sobre la región.

Ese cambio explica porqué el crecimiento de la región haya pasado del 6% en 2010 a un 3% en 2012. Para este año se prevé un repunte del 2,5%.

Lo “más importante”, con todo, según el BM, es que se ha producido una “mejora fundamental” en lo que describe como “sistema inmunológico macro-financiero” de la región. Eso deberá de hacer posible, en un logro que el BM califica de histórico, que varias de las mayores economías de la región, sobre todo las que tienen objetivos de inflación y flexibilidad cambiaria, recurran a la depreciación de sus divisas para amortiguar contratiempos externos.

Los países de Centroamérica y el Caribe y algunos de Suramérica tendrán escaso o nulo margen de maniobra con sus políticas monetarias, concluye el informe.