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El economista Mario Arana señala que es necesario que el país siga atrayendo inversiones para poder dinamizar aún más la economía nicaragüense y que a pesar de que los flujos de cooperación oficial externa han disminuido y también los ingresos provenientes de las exportaciones, estos han sido compensados por el flujo de remesas y de inversiones.

Explica que este año el país podría crecer a lo sumo, el 4.5%, sobre todo por los bajos precios en el mercado internacional de los principales productos de exportación. Señala que uno de los problemas que hay que atacar es el alto déficit de cuenta corriente que ya alcanza el 12% del PIB. “Esto no permite a Nicaragua conseguir financiamiento más barato, lo ideal es que ese déficit no fuera mayor al 4% del PIB”, señaló.

¿En el tema de las exportaciones existían las expectativas de alcanzar los US$3,000 millones?

Vamos rezagados como en US$100 millones, en las exportaciones de productos tradicionales, principalmente por la caída de los precios del azúcar, café y oro que son rubros bien importantes de la canasta de exportaciones aunque eso ha sido compensado por las exportaciones de zona franca. Este año las exportaciones no serán un factor de dinamismo como si lo fueron en años anteriores. Por eso es que algunos asumen que el crecimiento económico del país rondará el 4.5%, menor que el año pasado, pero es normal, las estimaciones de crecimiento de todas las economías a nivel mundial han retrocedido. Aunque en Nicaragua la demanda interna, es decir, el consumo y la inversión extranjera son las que dinamizan la economía.

¿Creceremos más que el resto de países de la región?

Si bien es cierto no creceremos el 5.2% que logramos el año pasado, porque ahora las estimaciones giran entre 4.5 y 5%, hay otros que dicen que 4 y 4.5%, pero todo dependerá de lo que suceda en la segunda mitad del año, el Índice Mensual de Actividad Económica, IMAE, creció 4.6% el último mes y se espera que en la segunda mitad del año se mejore y eso nos lleve a un crecimiento arriba del 4%, quizás alrededor del 4.5%, y claro que esa cifra está por encima del promedio de América Latina, eso es positivo.

¿Pero hay factores favorables que ya no están?

Hay que estar claro que esos factores favorables que teníamos ya no están allí y que nuestro desempeño económico cada vez más depende de lo que podamos hacer por el lado de las inversiones, debemos atraer más inversiones para transformar la estructura productiva del país.

¿Entonces usted cree que seguirán llegando más inversiones al país?

Creo que van a continuar las inversiones en telecomunicaciones, en energía y me parece que para este año las proyecciones del Gobierno son captar US$1,500 millones, pero creo que alcanzar esa meta dependerá de Tumarín, ese proyecto está atrasado. Pero aun así creo que los montos son importantes y es necesario aumentarlos o si no sostenerlos pero para eso tenemos que trabajar para ofrecer como país, las mejores condiciones para atraer la inversión.

¿Qué impacto tienen las remesas en las proyecciones de crecimiento económico del país?

Las remesas siguen siendo positivas y se espera que crezcan entre 6 y 8%, aunque obviamente la desaceleración del crecimiento en los Estados Unidos mantiene esas proyecciones de manera más moderada. En el caso de Costa Rica, no está creciendo a la misma tasa del año pasado, entonces aunque las remesas siguen creciendo, no lo están haciendo al mismo ritmo de 2012, pero independientemente sea menor o mayor el monto que el país reciba, siempre serán un factor de dinamismo, ya que estimulan el consumo de los hogares más pobres.

¿La disminución de la cooperación oficial externa y el incremento de la deuda no afectan?

Lo que el país tiene que hacer es ver cómo se adecua a las nuevas circunstancias, por ejemplo, un impulso a la inversión puede ser una respuesta adecuada a las circunstancias. El país requiere aumentar su productividad y mucha inversión para que logre una transformación productiva que le permita tener mayor diversificación y una economía más sostenible. Ya no hay tantas donaciones y ahora dependemos más de los préstamos, aunque es cierto que ya no hay tantas donaciones esta ha sido compensada en parte con la cooperación venezolana.

¿Usted dice que tenemos un déficit de cuenta corriente bastante alto?

Claro que sí, tenemos un déficit de cuenta corriente bastante alto, como el 12% del Producto Interno Bruto, PIB, eso se explica porque importamos más de lo que exportamos y lo ideal sería tener un déficit de cuenta corriente más bajo, eso permitiría que Nicaragua consiga financiamiento externo más barato. Lo ideal sería entre 3 y 4% es lo razonable.

¿Dejamos de tener un programa con el FMI, eso es bueno?

No nos podemos descuidar, ni olvidar que hay que profundizar toda una serie de reformas estructurales en el país, que mejoren sus posibilidades de atraer inversión y mejorar su productividad y crear fuentes de empleo, eso es fundamental. Disminuir el riesgo país, es uno de los retos. Un programa con el FMI tenía un efecto compensador de enviar mensaje de compromiso con la estabilidad macroeconómico más allá de lo que dicen las calificadoras.

¿Entonces era necesario un acuerdo con el FMI?

Es el gobierno quien decide si lo quiere tener o no, yo creo que ha acumulado los créditos suficientes en el sentido de que el país está macroeconómicamente estable, pero hay que estar claro que nos quita una carta de presentación que ha resultado conveniente ante la inversión internacional.

¿Aún existen muchos desafíos para el país?

Claro muchos desafíos en el campo fiscal y externo. Hay que ser muy cuidadosos, muy enfocados y disciplinados en mantener una agenda de reformas estructurales muy decididas que vayan mejorando en el país el clima de negocios. En aduana hay muchas trabas y también es importante que asumamos un liderazgo serio en el tema de la Unión Aduanera y, en ese sentido, hay un compromiso con la Unión Europea, UE.

 

¿Quién es?

Mario Arana tiene un doctorado en economía de la Universidad de Texas en Austin. Eso le ha permitido servir al país desde el sector público, como Ministro de Industria y Comercio, presidente del Banco Central de Nicaragua, BCN, y Ministro de Hacienda y Crédito Público. Como ministro del Mific, fue quien lideró las negociaciones del DR-CAFTA con Estados Unidos y ahora desde el sector privado se ha dedicado al sector eléctrico.

Actualmente se desempeña como director del grupo Polaris Energy Nicaragua, un grupo que tiene inversiones en el sector de energía renovable en el país.