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Hace seis años el francés, Mauro Bersani, dejó su país y atravesó el Océano con el propósito de instalarse en Nicaragua, donde un compatriota suyo iniciaría un proyecto turístico en la paradisiaca Costa Caribe. Bersani, quien goza de una amplia experiencia en la industria turística, había recibido una oferta para ser parte del equipo de trabajo y desde entonces está radicado en nuestro país.

Durante una visita a Granada, este francés confiesa que quedó enamorado del entorno natural de las Isletas, del lago Cocibolca y del Volcán Mombacho. Así que compró una hermosa isla que llamó Zopango y actualmente dedica su tiempo a prestar servicios turísticos, principalmente para visitantes extranjeros.

¿Cree usted que esta zona del país tiene potencial para el turismo?

Claro que sí, tiene potencial, el problema es que muchos nicaragüenses -y particularmente granadinos- aún no se han dado cuenta de los recursos que tienen. He escuchado que hablan de proteger la naturaleza, los árboles y los peces, pero después están echándole basura al lago. Tienen leyes y ordenanzas muy buenas, pero no sirven de mucho porque no se aplican. Las Isletas son un paraíso natural, pero requieren más atención.

¿Qué habría que hacer?

Aplicar las leyes, para eso fueron hechas. Las autoridades del Gobierno deberían ejercer mayor control en este lugar, por ejemplo el Marena y el Intur, y los nicaragüenses deberían estar más sensibilizados. Nosotros tratamos de dar el ejemplo: cuando miramos alguna botella, bolsa plástica o cualquier otra basura detenemos la lancha y la recogemos. Pero eso no es todo, hemos invertido en motores eléctricos para evitar el ruido y la contaminación.

¿Tengo entendido que está haciendo una importante inversión en su isla. ¿De qué se trata?

Bueno, lo primero es la compra de esos motores eléctricos. Estamos construyendo tres habitaciones cómodas para que los turistas que quieran quedarse a dormir, puedan hacerlo. Cada habitación tiene baño privado, su cocina y una pequeña terraza para disfrutar del paisaje, una vista hermosa al volcán Mombacho y al Concepción.

Además, mejoramos la cocina de la isla, construimos un horno tradicional nicaragüense para que el servicio sea mucho mejor y acondicionamos un muelle para uso de nuestros trabajadores.

¿Qué opciones tiene el turista que llega a esta isla?

Lo primero que le ofrecemos es tranquilidad en un ambiente completamente natural. Contamos la historia de este lugar, cómo se formó, hacemos un tour para la observación de aves y los llevamos a practicar la pesca artesanal con personas nacidas en este lugar que conocen muy bien la historia y las costumbres. También organizamos paseos en kayak para explorar la belleza de las isletas.

En cuanto a la comida, ofrecemos vegetales de aquí cerca y pescados asados que son preparados por las esposas de los mismos pescadores. Invitamos al visitante para que participe y vea el proceso hasta que el plato llega a la mesa.

¿Hay alguna diferencia entre el turista nacional y el extranjero?

Sí hay. El nicaragüense no disfruta del paseo ni de la naturaleza, siempre viene con la inquietud de hasta dónde puede llegar en una hora o dos horas, o pregunta cuál es la velocidad con la que irá la lancha. Está más preocupado por eso que por disfrutar el recorrido.

En cambio, los extranjeros van con calma, pueden quedarse hasta media hora debajo de un árbol admirando las aves y las flores. Ellos aprovechan más.

¿La gente de la comunidad está muy integrada en este proyecto?

Muchísimo. En primer lugar, todas las personas que trabajan con nosotros son originarias de las isletas. No traemos gente de otro lugar; ni guías, ni cocineros, no tendría lógica, la idea es que el visitante entre en contacto con este mundo a través de la naturaleza, de su gente y que se sienta en casa. A la llegada de nuestros visitantes, acostumbramos presentarlos con cada uno de nuestros trabajadores. Además, de vez en cuando, nos coordinamos con los niños de la comunidad para realizar jornadas de limpiezas en kayak, de tal forma que sea una actividad dinámica.

Usted y su familia impulsan un proyecto educativo. Cuéntenos.

Nos propusimos brindar una atención de calidad, pero para lograr eso coincidimos en que el personal debe estar capacitado. Sin embargo, cuando llegamos a este lugar nos encontramos con que muchas de estas personas no sabían leer ni escribir, entonces decidimos impulsar una escuelita comunitaria con algunos profesores voluntarios que se pusieron a la disposición.

Actualmente contamos con diez docentes que todos los martes vienen desde Granada a dar reforzamiento en materias como español, matemáticas e historia para 40 niños que asisten a una escuelita administrada por el Ministerio de Educación y también imparten clases contempladas dentro del programa de alfabetización para 12 adultos.

 

¿Quién es?

Mauro Bersani, de nacionalidad francesa, estudió licenciatura en turismo en París y tiene 30 años dedicado a esta actividad. Es propietario de la tour operadora “Nicaragua Dulce” y está radicado en La Gran Sultana desde hace seis años, con su esposa Roselyney, su hija Flavia con quienes atiende desde dos oficinas: frente al Parque Central y en el puerto de la Marina Cocibolca.

Es dueño de una flota de Kayaks Sit-on-Top Certificados C.E. y de botes eléctricos no contaminantes, hechos en Francia. En el año 2010 su empresa ganó el Premio Güegüense a la Excelencia Turística en la categoría: Innovación de Productos, impulsado por la Cámara Nacional de Turismo (Canatur).