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El uso de tecnología en la industria cárnica ayuda a mejorar en aspectos sanitarios y de calidad, además que aumenta los niveles de productividad, declaró Cristian M. D´Alleva, socio gerente de la empresa Damiani y D´Alleva.

La empresa Damiani y D´Alleva es uno de los más de 50 socios que agrupa la Asociación de Proveedores de la Industria de la Alimentación, Adepia, en Argentina.

Adepia es la única asociación de proveedores de la industria de la alimentación integrada por pequeñas y medianas empresas que surgió en los años más difíciles de la economía argentina. Recientemente una delegación de la asociación visitó Nicaragua para ofrecer soluciones integrales de equipamiento en el campo de la industria  alimentaria.

 

¿Qué tipo de negocios pretenden hacer con los nicaragüenses?

En esta misión venimos a El Salvador, Nicaragua y Honduras. Adepia agrupa a fabricantes de máquinas, equipos y servicios para la industria alimenticia, mi empresa particularmente está especializada en el rubro carnes, ya sea de mataderos, plantas de deshuese y fábricas de embutidos.

Venimos a tratar de hacer negocios, pero en esta asociación tratamos de que los integrantes sean todos empresas Pymes, pequeñas y medianas o algunas ya más grandes y tratamos que sean de trayectoria, con seriedad.

En lo que a mí respecta es el rubro carne, venimos a tratar de vender tecnología a los mataderos, deshuese o fábricas de embutidos.

En Adepia se trata de trasladar, por medio de negocios, la experiencia en fábricas de lácteos, industria pesquera, hortícolas en lo referente al frío, es muy amplio lo que cubre esta asociación y de eso trata.

 

¿Por qué empresas Pymes?

Hay que remontarse al año 2001 en plena crisis de Argentina, surge esta asociación en ese tiempo, nosotros no estábamos todavía participando, pero se trataba de unirse y enfrentar en conjunto la crisis.

Al principio eran 10 socios, hoy son más de 50 socios, entonces Adepia quedó formada por Pymes, lo que no implica que dentro haya empresas más grandes, pero los potenciales clientes son desde pequeños a muy grandes.

¿Cómo logran levantarse las empresas de esa crisis que enfrentó Argentina?

La crisis en Argentina fue muy especial, tuvimos tantos saltos y bajos que estamos acostumbrados, en el año particular del año 2001 fue muy crítico porque teníamos un sistema de uno a uno que se decía un dólar era un peso.

No podíamos exportar nada al mundo porque éramos muy caros ganábamos en dólares, si bien teníamos nuestra moneda, pero era equivalente a un peso.

En el 2001 se produce una debacle económica e institucional y se opta por devaluar, pero de forma violenta, entonces no había recursos, se generó el famoso “corralito”, que significó que todos los que teníamos dinero en los bancos no podíamos sacarlo, se quedó el Estado con ese dinero.

La crisis aumentó, pero por la devaluación que se hizo y el boom del campo por la parte de carne empezó a resurgir muy fuerte la exportación de carne, como era en otra época de Argentina, empezó a generar muchos negocios relacionados a la agroindustria y eso fue lo que nos hizo surgir a todos los que estamos vinculados a esta industria.

 

En su caso, ¿Qué tipo de tecnología podrían compartir con los ganaderos nicaragüenses?

Tenemos una tecnología muy buena por la experiencia que hay en Argentina de mataderos, el ganado y la faena de ese ganado, son muchos años de altas exigencias, Argentina siempre fue un país que pedía muchas exigencias para poder vender carne al mundo, y en nuestras plantas pedían mucha tecnología y mucha sanidad principalmente.

A diferencia de Europa que es maquinaria para mataderos, nosotros tenemos muy buena tecnología comparable con los europeos y en algunos casos superables, pero no porque seamos mejores, sino porque tenemos más experiencias en mataderos muy grandes que en Europa no existen.

En Argentina hay faenas de 50 o 60 animales por hora, pero también tenemos faenas de 200 animales por hora, eso en Europa no existe, sí existe en Estados Unidos.

Entonces venimos a tratar de trasladar para el pequeño la tecnología disponible justamente para faenas bajas y para el grande la tecnología que está aprobada hace décadas en Argentina y que está funcionando.

 

¿Qué cambios se notan al hacer uso de este tipo de tecnologías?

La tecnología ayuda a formar parte de la faena humanitaria, pero redunda en una mejor calidad de carne, redunda en la alta productividad de la empresa.

En lo sanitario, la tecnología nos ayuda a poder trabajar y realizar buenas prácticas de manufactura que es lo que se controla sanitariamente, es decir, lo que permite generar controles más fácilmente sanitarios.

Obviamente, que por más tecnología que haya, si no hay capacitación de personal y no hay dirigencia a las buenas prácticas de manufactura, ninguna tecnología va a suplir.

 

¿Qué tipo de intercambio se efectuará para traer a los nicaragüenses esa tecnología?

Recién estuve reunido con gente que está interesada en nuestra industria y la tecnología. Hay un posible cliente que lo que quiere es automatizar una parte porque es lo que le van a exigir y eso le va a ayudar a exportar, porque hay mercados que exigen determinados niveles de automatización para garantizar sincronismo y controles, entonces esa tecnología nosotros la hemos exportado a muchas partes del mundo y lo que hace es generar mucho mejor nivel de producción y permite incursionar a mercados que hasta ahora no se ha hecho.

 

¿Significa que las exportaciones argentinas han crecido, en qué porcentaje?

Tenemos un 50% de mercado local y 50 de mercado internacional, sí hay una realidad, hoy en Argentina los mataderos de vacuno, los de cerdo andan muy bien, están un poco quietos porque no estamos exportando tanto por un tema político, pero siempre fuimos de la idea porque llevamos más de medio siglo en Argentina y los clientes han sido principalmente los argentinos.

En nuestra empresa tratamos de nivelar no sobrepasar el 50% para no desatender el mercado que nos ha visto formar, crecer y estar al tanto al día de hoy.

 

¿Qué miran en la región centroamericana?

Estamos trabajando mucho en México, Colombia, y Venezuela y el caso particular de esta misión la Embajada Argentina hizo un gran trabajo evidentemente de estudio de posibilidades y vemos que es un mercado que si bien, Nicaragua está un poco mejor que otros países es un mercado que todavía demanda necesidades y está muy vinculado a Estados Unidos y Europa, lo que no significa en muchos casos son mejores, pero no siempre, entonces, vimos que hay posibilidades de negocios aquí.

Ustedes se reunieron con funcionarios de ProNicaragua, ¿despejaron sus dudas en cuanto al tema de inversiones?

Ellos nos hicieron una presentación de cómo está Nicaragua y nos pareció muy bien, vemos que se está trabajando bien y nos ofrecieron el servicio cuando necesitemos conocer un mercado determinado para trabajar con ellos.

 

¿Quién es?

Cristian M. D´Alleva es socio gerente de la empresa Damiani y D´Alleva en Argentina. De la tercera generación de su familia que desde 1960 ofrece servicios en el campo de la industria metalúrgica.

D´Alleva es ingeniero de profesión y miembro de la Asociación de Proveedores de la Industria de la Alimentación, Adepia.