Massiell Largaespada E.
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Medir la huella de carbono en los procesos productivos agrícolas es una inversión para las empresas, ya que además de reducir costos también les permite ser ecoeficientes y diferenciar su marca para un mercado más exigente.

Esta es la premisa con la que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, a través del Centro de Exportaciones e Inversiones, CEI, inició desde marzo de este año el cálculo de la huella de carbono en seis empresas cafetaleras y cuatro cacaoteras.

“Buscamos que el país tenga una producción más eficiente de café, de cacao, no solo en términos de emisiones sino que estamos viendo que esto implica recursos económicos, implica inversiones y ahorros”, dijo Ximena Olmos, consultora de la Cepal.

La huella de carbono es un certificado con el que se miden las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que se realizan en la cadena de producción de bienes, desde la obtención de materias primas hasta el tratamiento de desperdicios, pasando por la manufacturación y el transporte.

Los resultados

Rubén Gallozzi, representante del consorcio multinacional SNV-Factor CO2, que estuvo a cargo de la medición de la huella de carbono en las 10 empresas seleccionadas en Nicaragua, señaló que las fuentes de mayor emisión de dióxido de carbono en la cadena productiva de los dos rubros seleccionados son los fertilizantes, el manejo de desechos y el uso de combustibles fósiles en el transporte.

“Además de mostrar los resultados a cada empresa, estamos dando recomendaciones como tratar de utilizar biofertilizantes, compostaje; todo este tipo de manejo de biomasa de desechos se puede transformar y generar fertilizante orgánico que nos ayude a reducir la huella de carbono y también nos ayude a reducir costos”, indicó Gallozi.

Roberto Brenes, gerente general del CEI, indicó que tomar las medidas adecuadas para minimizar las emanaciones de CO2 en los procesos productivos es de vital importancia para que la producción nicaragüense sea más competitiva en los mercados internacionales.

María José Guerrero, gerente de Inteligencia Comercial del CEI, señaló que la siguiente fase posterior a la presentación es involucrar a más empresas para conocer sobre el cálculo de la huella de carbono.

“Estaremos invitando al gremio de proveedores de fertilizantes con menos emisiones y los que tengan más, queremos que las empresas a las que les midieron su huella de carbono puedan replicar sus experiencias, las recomendaciones de los expertos y las buenas prácticas que les han compartido”, detalló.

Proyecto regional

Nicaragua es uno de cuatro países latinoamericanos que calculó por primera vez en su historia la huella de carbono en los procesos productivos de dos rubros de exportación: café y cacao.

Los otros países en los que se medirá la huella de carbono son: Colombia, donde se hará el cálculo en la producción de stevia (planta) y uchuva (fruta); en Ecuador (camarón y aceite de palma), y en República Dominicana (banano y el cacao).

 

Cepal financió proyecto

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, financió con US$600,000 el proyecto de medición de la huella de carbono en Nicaragua.

 

¿Qué es el CO2?

La huella de CO2 es la medida del impacto que provocan las actividades del ser humano en el medio ambiente y se determina según la cantidad de gases de efecto invernadero producidos, medidos en unidades de dióxido de carbono.
Para el cálculo de la huella de carbono, las empresas seleccionadas aportaron información referente a los consumos de energía en el proceso productivo, el consumo de combustibles fósiles utilizados, los tipos de transporte y distancias recorridas en la adquisición de insumos y productos intermedios.
También entregaron información sobre los agroquímicos utilizados en las plantaciones, el uso y las características del suelo de cultivo y los empaques, hasta llegar al puerto de destino.