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En los últimos 40 años el consumo per cápita de arroz en Nicaragua ha aumentado en 120%, al pasar de 50 libras en los años 70, a 110 libras en la actualidad, según diversas fuentes del sector.

El arroz es uno de los cultivos más importantes dentro del sector agrícola nacional y al mismo tiempo uno de los principales alimentos en la dieta de los nicaragüenses, cuya actividad generó US$190.7 millones en 2011, según datos de la Asociación Nicaragüense de Arroceros, Anar.

Mario Hanón, productor arrocero, indicó que la producción de este rubro ha alcanzado altos estándares de calidad, el cual es uno de los cultivos de mayor inversión y tecnificación del sector agrícola.

“Es un cultivo que tiene riego, se siembra dos veces al año, se somete todo a procesos industriales, es un cultivo que tiene altos niveles de fertilización. La mayoría de todos los arroceros tienen un agrónomo vigilando todo lo que hacen para poder buscar cómo lograr un alto rendimiento, porque de otra manera no va a ser rentable”, indicó el productor.

Por su parte Danilo Saavedra, gerente de Desarrollo Institucional y asociado de la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal de Nicaragua, Funica, indicó que el arroz en los últimos años ha sido uno de los cultivos más dinámicos en productividad.

Sin embargo, señaló que se enfrenta actualmente al problema de la sobreoferta, lo cual ha bajado los precios y ha reducido las áreas de siembra, estimadas actualmente en 144,000 manzanas.

“Cuando llegás en el balance alimentario a producir lo que el país consume, los precios tienden a caer. Eso desestimula al productor, porque los precios van para abajo. El Programa de Apoyo al Productor Arrocero, PAPA, ha estimulado la productividad, pero estamos en un punto en el que los precios no compensan los costos  de producción”, sostuvo Saavedra.

El PAPA surgió en el 2001 como resultado de la unificación de esfuerzos de los productores, industriales, importadores de arroz y sector público, a fin de convertir la producción arrocera en una actividad competitiva, sostenible y rentable, en momentos en que el sector pasaba por su peor etapa en la década de los 90, cuando estuvo al borde de la desaparición.

Según datos recabados por las fuentes del sector, Nicaragua consume unos seis millones de quintales de arroz al año, de los cuales unos cuatro millones se producen en Nicaragua y el resto se importa.

Mano de obra arrocera

La producción de este rubro en Nicaragua según Anar, genera 75,000 puestos de trabajo directos e indirectos al año.

Actualmente los índices de rendimientos nacionales en el arroz de riego son de 75 quintales por manzana de arroz seco y limpio, superior a los 50 quintales por manzana que se obtienen en los sistemas de producción de arroz de secano, donde la única fuente de agua es la lluvia.

La producción de arroz de riego se da dos veces al año con un alto grado de tecnificación, y la de arroz de secano únicamente una vez, con baja tecnología.

 

La lucha contra el arroz rojo

El productor Mario Hanón, quien también es gerente general de Formunica, señaló que los arroceros se enfrentan al problema del arroz rojo, lo cual surge del uso de semillas no certificadas.

El agricultor aseguró que el uso de semillas certificadas en arroz de riego todavía es muy bajo, cuyos niveles oscilan entre el 20 y 30%.

“El problema del arroz rojo proviene de que no estamos usando semillas certificadas en el 100% del área, el día que todo el arroz utilice 100% el problema disminuirá al mínimo, el arroz rojo es como un contaminante. Uno de los castigos de no usar semillas certificadas”, detalló Hanón.

El programa de desinfección en los campos de arroz puede llevar al productor a encarecer sus costos en un 20%, agregó el productor.