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La Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina, Canicarne, aseguró que los precios que los mataderos industriales pagan por el ganado han tenido una tendencia hacia arriba en los últimos años.

Onel Pérez, Director Ejecutivo de Canicarne, brindó una entrevista a El Nuevo Diario, en la que argumentó su posición ante la insistencia de los ganaderos de que el precio del ganado no debería ser establecido por la oferta y la demanda, sino más bien de acuerdo a precios que se pagan en el resto de países centroamericanos.

Los ganaderos realizarán una asamblea en Camoapa y hablarán de la “baja en los precios de la carne en los mataderos”. Se refieren al pago que los mataderos hacen por el ganado. ¿Cuál es la posición de Canicarne?

Los precios de compra del ganado que pagan los mataderos industriales nicaragüenses han tenido una tendencia hacia arriba, no hacia abajo. Desde marzo de 2011 a la fecha, hay una tendencia ascendente del precio del ganado en el país, lo que ha significado un aumento promedio aproximado del 38% en los últimos dos años y medio.

Ahora, si examinamos este año 2013, vemos que el precio en canal caliente ha venido subiendo progresivamente, desde un nivel de C$75 por kilo en abril de este año, hasta llegar a C$83 en julio, para luego estabilizarse alrededor de C$78 hasta el presente. Esto a pesar de que el precio de la carne industrial ha tenido una caída sostenida en los últimos meses.

Se ha dicho que en Nicaragua se paga menor precio por el ganado que en El Salvador y Guatemala. Sin embargo, no se toma en cuenta que en El Salvador no hay ganado. En cualquier parte del mundo un producto escaso vale más que si fuera abundante. El Salvador es un importador neto de carne. El consumo del 80% de la carne en El Salvador es de carne de Nicaragua. Si en Guatemala se paga mejor el ganado que en Nicaragua, entonces cómo se podría explicar que, según los registros del Cetrex (Centro de Trámites de las Exportaciones), se estuviese exportando a ese país a US$250 por cabeza, cuando ese mismo tipo de ganado Albalinisa (Alba Alimentos de Nicaragua S.A.) lo compra en Nicaragua y lo exporta a Venezuela a aproximadamente US$750 por cabeza, o sea, a tres veces el valor que se ha exportado el ganado en pie a Guatemala.

Los ganaderos dicen que no están de acuerdo con la resolución de la DGI, porque se establece un solo precio para todo el ganado, independientemente de que su peso sea menor.

La Dirección General de Ingresos, DGI, estableció un precio base parejo, independientemente del peso del ganado, precisamente para evitar la operación fraudulenta de subvaluación de las exportaciones de ganado en pie que estaban realizando algunos comercializadores, declarando ante Cetrex que era ganado pequeño, cuando en realidad era ganado grande de sacrificio.

La DGI lo que hizo fue corregir una situación en la que se estaba defraudando al Estado, y para que todos paguen los impuestos que señala la ley, sin permitir que nadie actué fraudulentamente compitiendo de manera desigual con los que sí cumplen con sus obligaciones fiscales.

El ganado que se vende en pie no es para matadero sino con fines de engorde, por lo tanto tiene menor precio y menor valor, de modo que no se debe aplicar el valor de US$750, como lo establece la DGI. ¿Qué opina sobre esta afirmación?

Cabalmente, esto es lo que le decía anteriormente, que esa es la forma en que se estaba defraudando al fisco. Se utilizaba el peso y precio de ganado pequeño, cuando en realidad no lo era, para pagar menos retención en la fuente del Impuesto sobre la Renta en Nicaragua y, como esta misma factura subvaluada se utilizaba para ingresar el ganado en el país de destino, entonces allá también se pagaba menos IVA (Impuesto por el Valor Agregado).

Los ganaderos dijeron que para establecer el precio del ganado no se deben basar en la relación “oferta-demanda”.

El mercado es el rey. Es el que nos saca de nuestros sueños y nos lleva a la realidad. Allí lo que prevalece es el valor real de las cosas, no el valor sentimental. Y el precio en ese mercado lo fija la oferta y la demanda. La carne de bovino exportada por Nicaragua, aproximadamente unas 100 mil toneladas anuales, es apenas el uno por mil de la producción mundial. Así que nuestro país no tiene ninguna posibilidad de influir en el precio de la carne en el mercado internacional. El precio lo van fijando los grandes vendedores y los grandes compradores, los grandes actores como Brasil y Estados Unidos, precio que, como en el caso de la carne industrial, ha tenido una caída sostenida en los últimos meses.

 

Los ganaderos catalogaron su asamblea como “Gran Asamblea por la Dignidad Ganadera” y además han dicho que se les están cerrando los mercados para vender sus productos. ¿Qué opinión tiene Canicarne?

Nicaragua es un mercado abierto, hay libertad de empresa y existe absoluta libertad para la comercialización del ganado, ya sea interna o externamente.

Lo que pasa, sí, es que se deben pagar los impuestos de ley sin que haya espacio para actuar fraudulentamente y que ese accionar irregular no sea la base para competir de manera desigual con los que cumplen con sus obligaciones fiscales. Es evidente que el ganadero tiene la opción de vender su ganado a quien le pague mejor, y para esto tiene múltiples opciones, pues puede vender a la industria nacional, a cuatro subastas ubicadas en diferentes puntos del país, a más de cien rastros municipales, o puede exportar a Guatemala, El Salvador, Honduras y Costa Rica. Puede vender a la empresa mexicana Sukarne, a mataderos de Costa Rica y Honduras, a Venezuela y también a miles de comerciantes de ganado que comercializan todos los días.

No se ve entonces cómo se pueden estar cerrando los mercados para que el ganadero venda su ganado. Sukarne continúa sus exportaciones de ganado en pie y también siguen las exportaciones de ganado en pie a Venezuela, y estos exportadores siempre han pagado y siguen pagando sus retenciones en la fuente del IR (Impuesto sobre la Renta) basados en un precio real.

 

¿Quién es?

Onel Pérez, Director Ejecutivo de la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina, Canicarne, es economista, graduado en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, con especialización en Economía Agropecuaria. Además, obtuvo un Máster en Administración de Empresas, MBA, del INCAE Nicaragua, en 1974.

Pérez fue presidente de la Junta Directiva de Canicarne entre el 2009 y el 2012. Renunció a esa Cámara en diciembre de 2012 y regresó en junio del presente año para ser su director ejecutivo.

Su experiencia en el sector carne la ha obtenido a partir de distintos cargos en los mataderos industriales nacionales. Fue gerente de Compras de Ganado, gerente del Programa de Financiamiento para Engorde de Ganado, y vicegerente general de Productos Carnic, S.A., desde 1966 a 1974. Además, fue gerente general del matadero Ifagan & Cia. Ltda. de 1975 a 1979; así como del matadero Nuevo Carnic, S.A., de 1999 al 2004, y presidente del matadero Novaterra, S.A., de 2004 a la actualidad.