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En Nicaragua existen 63 reservas silvestres privadas, RSP, que juntas suman un territorio de alrededor de 100 kilómetros cuadrados de bosques, los cuales producen un estimado de 239 millones de metros cúbicos de agua cada año y capturan alrededor de 39,545 toneladas de carbono, que traducidas en ingresos suman más de US$2.7 millones anuales.

Cada RSP tiene un dueño, el cual ha destinado esa propiedad para la conservación voluntaria o al cuido de la biodiversidad existente en la misma. “Aunque los costos potenciales de estas reservas no dependen del ingreso por agua y carbono, sino de los ingresos por turismo”, señala Freddy Cruz Cortés, quien es el Presidente de la Red de Reservas Silvestres Privadas de Nicaragua.

Cruz Cortés señala que el gran reto que tienen actualmente consiste en avanzar en la organización e implementación de sus diferentes programas tales como Aula Verde y Estaciones Biológicas.

“Las personas que tienen una finca de 100 manzanas y se quieren dedicar a este tipo de reservas tienen que asumir un compromiso de conservación de ese patrimonio cultural”, señaló Cruz Cortés.

¿Qué gana esa persona con destinar su finca a reserva forestal en vez de producirla?

Primero que satisface una motivación, que es contribuir a la conservación y con esa área conservada busca cómo desarrollar un conjunto de actividades que le permitan la sostenibilidad y tener una ganancia sobre la misma.

¿Cuáles son las tareas que tiene que cumplir el dueño de una reserva silvestre?

Tiene dos grandes tareas. Primero, que sus acciones no deben dañar el ambiente y que la reserva, para poder llamarse silvestre, tiene que ser acreditada por el Ministerio del Ambiente, Marena.

Otra de las tareas que tiene que cumplir es convertir su finca en una estación biológica, es decir, mantener la biodiversidad de las plantas, animales, etc., o bien puede dedicarse al turismo rural sostenible. Actualmente las reservas forestales privadas nos hemos convertido en la mejor plataforma para el turismo rural sostenible.

¿Es decir que ustedes venden paquetes turísticos para que los visitantes vayan a esas fincas?

Nosotros hacemos una promoción del turismo rural para que conozcan la biodiversidad de esa reserva; pero también visiten otros sitios u otras fincas que no necesariamente están dentro de las reservas silvestres, y esto beneficia a toda la comunidad.

¿Qué impacto ha tenido el turismo rural en las zonas donde están estas reservas?

Viene creciendo mucho y se está incorporando más gente. A los turistas les gusta venir a ver la producción de miel, de las artesanías, les gusta ver la naturaleza.

¿Cuántas fincas privadas están inscritas como reservas silvestres en el país?

Actualmente existen 63 reservas silvestres privadas. Hemos experimentado un rápido crecimiento, son alrededor de 100 kilómetros cuadrados de conservación de bosques que están en manos de privados.

¿Se dice que este es el modelo más eficaz de conservación de los bosques?

Claro que sí, porque allí el dueño la cuida, la protege y en las reservas públicas hay dificultades porque son extensiones muy grandes y su cuido se hace difícil.

¿Quién se encarga de monitorear que se le esté dando un uso correcto a esa reserva?

Nosotros mismos hacemos un monitoreo de esas reservas, pero también el Marena hace ese trabajo. Pero quien mejor la cuida es el dueño de la propiedad.

¿Entiendo que también tienen un programa de educación ambiental?

Tenemos un programa que se llama Aula Verde, porque el bosque es el mejor lugar para educar a los niños en materia ambiental. Los niños van al bosque y les empezamos a enseñar las relaciones entre el bosque y los seres vivos.

¿Qué incentivo reciben estos dueños de fincas por limpiar el ambiente mediante la captura de carbono?

Con base en la cobertura forestal existente (100 kilómetros cuadrados), se estima que secuestra aproximadamente 39,000 toneladas de carbono anual. La mayoría de las reservas están en el rango de fijación de hasta 750 toneladas equivalentes al año.

¿En otros países les pagan a los dueños de estas reservas por ese carbono que capturan?

Sí, les pagan a US$20 por tonelada capturada de carbono y aquí no les pagan; pero sí lo estamos demandando, lo que pasa es que es un proceso muy costoso. Para poder acceder a los mercados de carbono hay que negociar como conjunto de reservas silvestres y estamos buscando el apoyo del Gobierno para este fin. Tiene que venir una empresa internacional para realizar una certificación sobre la cantidad de carbono que se captura y con base en eso se fija el pago.

¿Estas reservas producen una gran cantidad de agua también?

239 millones de metros cúbicos de agua es lo que producimos y eso equivale en dinero a US$2.3 millones anuales.

 

¿Quién es?

Freddy Cruz Cortés es economista, profesor universitario, ambientalista práctico y actual Presidente de la Red de Reservas Silvestres Privadas de Nicaragua. Realiza trabajos de consultoría empresarial; estudió una maestría en el Incae y un doctorado en gerencia. Es el propietario de la reserva Estancia el Congo, radicada en Rivas.