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Carmelitas Cofee es una pequeña empresa que se dedica a la tostaduría y comercialización de café. Su propietaria, Carmen Sugey Dávila Téllez, cuenta que inició el proyecto hace ocho años con una producción artesanal de alrededor de 20 quintales del grano, de los cuales tuvo que regalar cinco como muestras entre sus amigos y vecinos. Hoy en día procesa más de 150 quintales mensuales y hasta ha realizado algunas exportaciones esporádicas a algunos países europeos.

“Este es un café que no lleva ningún aditivo, es 100% natural y por eso tiene una gran aceptación, sobre todo de las personas que les gusta consumir un producto de calidad y natural”, indicó Dávila Téllez.

 

¿Qué tipo de café ofrecen ustedes?

Nosotros ofrecemos dos líneas, el café gourmet y el café clásico. El gourmet es consumido por la parte gerencial y el clásico es para los oficinistas, es decir, los empleados.

 

¿Quiénes son sus clientes actualmente?

Ahora tenemos clientes como Walmart a través de los supermercados La Unión, microfinancieras como la FDL, algunas empresas privadas; también proveemos a algunas instituciones del Estado, porque licitamos en Nicaragua Compra, y somos proveedores de algunos organismos de cooperación internacional.

¿Qué cantidad de café procesan mensualmente?

Aproximadamente unas 1,500 libras mensuales, es decir unos 15 quintales, y esperamos seguir creciendo; hace un mes enviamos a Francia una caja de café tostado de 20 kilos para probar la aceptación que podríamos tener en ese país.

¿Es una exportación directa de parte de ustedes?

No, es a través de un contacto que se llama Emprendedores Juveniles. Existe una alianza entre una universidad de Francia y esta organización para apoyar a una pyme de Centroamérica y ahora en enero existe la posibilidad de enviar una segunda caja de café a ese país. La idea es dar a conocer nuestro producto.

¿Entonces la marca Carmelitas Cofee ya se consume en París?

Sí, ya se consume en París, ya lo están conociendo y entendemos que está teniendo una gran aceptación.

¿Qué valor tiene una libra de café marca Carmelitas en el mercado francés?

Allá se vende a un buen precio, tengo entendido que a siete euros la bolsa de media libra, es decir 14 euros por libra. Eso es el equivalente a más de C$400, y en mi planta yo lo vendo a C$120 la libra.

¿Cómo surge la idea de este negocio?

Nosotros iniciamos porque mi papá es productor de café desde hace 25 años y en la familia surgió la idea de darle valor agregado al producto y decidimos desde hace siete años montar esta pequeña planta de procesamiento.

¿Qué cantidad de café empezaste procesando?

Iniciamos con 20 quintales de café, de los cuales regalamos como cinco quintales para que los vecinos y amigos fueran conociendo el producto y nos dieran sus sugerencias, y a estas alturas sentimos que hemos crecido porque la empresa nace en una casa y ahora tenemos una infraestructura solo para la empresa.

¿Cuántos empleos generas hasta el momento?

Actualmente brindamos empleo a cinco familias y también apoyamos a los estudiantes universitarios que vienen a realizar pasantías. Aquí vienen muchos estudiantes de la Universidad Centroamericana, UCA, y de la Universidad de Ingeniería, UNI, y eso de alguna manera a nosotros también nos ha servido de mucho.

¿Han recibido apoyo del Gobierno o de algunos organismos de cooperación?

Hemos presentado algunos proyectos a organismos de cooperación. A través de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua, APEN, logramos enviar a Japón a dos trabajadores para que se capacitaran; es una puerta que tenemos para mejorar, y también hemos tenido el apoyo de la Red de Mujeres Empresarias, REM.

¿A cuánto asciende la inversión que han realizado en Carmelitas Cofee?

A través del Programa de Atención Empresarial, PAE, de la Universidad de Ingeniería, que apoya la creación y consolidación de nuevas empresas, logramos obtener US$30,000 más todo el esfuerzo nuestro, hemos invertido en total unos US$60,000.

¿Cuánto factura la empresa mensualmente?

Entre US$4,000 y US$5,000, aunque consideramos que eso es muy poco, porque los costos de producción son muy altos y siempre se requiere de más recursos.

¿Quiénes son sus abastecedores de la materia prima?

Una parte es de la finca de la familia y otra parte se la estamos comprando a pequeños productores de Matagalpa, a los cuales les ofrecemos un mejor precio que las empresas exportadoras.

¿Cuál ha sido el mayor obstáculo al que te has enfrentado?

El acceso a recursos financieros y el recurso humano, que es bien difícil conseguirlo. Trabajar solo es bien complicado. Otro de los obstáculos que hemos tenido para crecer es la poca cultura de consumo de café que existe en el país, porque tenemos la tradición de producir, pero no de consumir.

¿Se han visto beneficiados con la crisis del café?

Beneficia, pero también perjudica, porque cuando el precio del café era de US$300 por quintal, solo existían cuatro marcas, ahora hay 20. La gente quiere agregarle valor a su café y no venderlo como materia prima. Otra ventaja que ha surgido con la caída de precios es que tenemos clientes a los cuales les tostamos el café y se los procesamos.

 

¿Quién es?

Carmen Sugey Dávila Téllez es ingeniera agrónoma y además ha estudiado algunos cursos sobre cata de café. Es esposa, madre y empresaria y desde muy temprana edad se ha especializado en el mundo del café, en la producción y procesamiento del grano.