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Entre los retos más importantes que tienen los sectores agrícola y ganadero en el país está el del cambio climático, del cual ya se pueden ver muchas señales.

El cambio climático afectará en general a toda la agricultura, opinó el decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional Agraria, UNA, Dennis Salazar.

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“La zona seca de Nicaragua se incrementará más y ahí se producen cultivos anuales y perennes. Las precipitaciones se estima que se reducirán en un 35% y las temperaturas subirán dos grados. Ese fenómeno causará estrés, tanto en plantas como en animales”, enfatizó el decano de la Facultad de Agronomía.

Un panorama sombrío

Estudios realizados en años recientes en diferentes rubros agrícolas determinan un panorama un tanto sombrío para la actividad agropecuaria.

Cultivos como el frijol y el maíz son muy sensibles a los cambios de temperatura, sequías e inundaciones, por lo que las proyecciones hasta 2050 hacen pensar que las áreas aptas para esos rubros disminuirán sustancialmente.

Según el estudio “Tortillas en el Comal: Los Sistemas de Maíz y Frijol de América Central y el Cambio Climático”, en el 2020 el frijol tendrá pérdidas de 14% en su rendimiento y una disminución de unas 9,000 toneladas.

El estudio “Escenarios del Impacto del Clima Futuro en Áreas de Cultivo de Café en Nicaragua”, uno de los rubros más importantes del país, refleja que la temperatura se incrementará en 0.9 grados centígrados para el 2020 y en 2.1 grados centígrados en el 2050, en las zonas donde se produce ese grano.

Las zonas óptimas para producir café en la actualidad son las que están arriba de los 700 metros sobre el nivel del mar, msnm, pero según ese estudio realizado por el Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, al 2050 las áreas óptimas estarán por encima de los 1,000 msnm, lo cual significa que se reducirán las áreas aptas para sembrar café.

En las zonas del país donde se concentra la mayor producción de cacao se estima que para el 2050 la precipitación disminuirá en 108 milímetros, al pasar de 2,887 milímetros en la actualidad a 2,779. En ese mismo rubro, los estudios indican que la temperatura promedio aumentará 2.1 grados centígrados para esa misma fecha.

Según los estudios, las zonas cacaoteras de la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, son las que podrían verse más afectadas por un incremento de 2.3 grados centígrados.

Inestabilidad

Para Julio Monterrey, gerente de Emprendimiento y Desarrollo Empresarial de la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal de Nicaragua, Funica, el principal problema que está originando el cambio climático en la agricultura actualmente es la inseguridad e irregularidad en el patrón de comportamiento del clima.

Los pronósticos del tiempo diarios, quincenales o mensuales cambian de la noche a la mañana y no dan tregua para actuar con certeza, según el agrónomo.

“¿Qué pasa? Que estamos esperando que haya lluvias y haya sequías. El siguiente año esperamos sequías y se vienen torrenciales aguaceros y se pierden los frijoles”, ejemplificó Monterrey.

Cambios de mentalidad

El fenómeno del cambio climático en la agricultura, según los expertos consultados, es inminente y requiere un enfoque integral.

Armando Martínez, investigador del Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, recomienda que los temas de variabilidad y cambio climático no se traten como temas aislados, sino que se analicen desde políticas internacionales, regionales y nacionales, hasta llegar a los problemas enfrentados en las fincas por los productores.

Julio Monterrey dijo que se requiere mucho trabajo de capacitación y sensibilización.

“Tenemos que hacer cambiar las formas de manejos de los cultivos, los propios cultivos y las tecnologías. Nosotros estamos trabajando fuertemente en los últimos años con tecnologías que protejan el suelo, que nutran el suelo, que protejan el agua, que absorban el agua, que protejan las plantas, que combatan las plagas, pero que no sean dañinas, sino que mantengan el equilibrio”, subrayó.

 

Plagas

Otro de los riesgos del cambio climático, que ya se está sintiendo en el país, es la aparición de nuevas plagas o plagas más agresivas, explicó el decano de la Facultad de Agronomía. El caso más emblemático podría ser el de la roya en el café, que según la OIC ha producido daños por el orden del 38% de la producción nacional.

Por su parte, Julio Monterrey explicó que entre más altas son las temperaturas, se producen más plagas.

“Por ejemplo, la mosca blanca es una plaga que afecta hortalizas, frijoles, y que se ha incrementado por las variaciones del clima. Las poblaciones de ratas aumentan en las temporadas de lluvias y atacan fuertemente a las plantaciones. Todos los insectos y hongos aceleran su ciclo de vida por lluvias y temperaturas”, enfatizó Monterrey.