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Nueva York / AFP

Los precios del petróleo retrocedieron un poco ayer, pese a la subida de los demás mercados y a un alza registrada a la apertura, castigados por las inquietudes sobre la economía y el impacto sobre el consumo de crudo.

En la New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de West Texas Intermediate (designación del crudo liviano negociado en Estados Unidos) para entrega en diciembre, terminó a 62,73 dólares, en baja de 49 centavos con relación a la cotización del lunes.

“Ha habido informes económicos muy negativos, sobre todo sobre la confianza de los consumidores, y las cifras sobre el consumo de gasolina”, explicó Antoine Halff, de Newedge Group.

En Estados Unidos, la confianza de los consumidores estadounidenses se hundió en noviembre a su nivel más bajo desde la creación del índice del Conference Board en 1967.

El petróleo continuaba así con su “tendencia profunda, siempre a la baja”, indicó Halff.

El mercado no aprovechó el retorno del optimismo a las bolsas, principalmente Wall Street, que subía más de 300 puntos en la hora del cierre del mercado de petróleo.


Amenazas de la OPEP sin efecto
Las amenazas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de volver a bajar las cuotas de producción no pesaron sobre el mercado.

El secretario general del cartel, Abdallah el-Badri declaró que espera para “ver cómo reacciona el mercado” y afirmó que “si este problema se mantiene, habrá que proceder a una nueva reducción”, en alusión al derrumbamiento de las cotizaciones desde julio, cuando alcanzaron su récord en más de 147 dólares.

Los países afectados por la crisis financiera no deben contar con los miembros de la OPEP para salir de ella, advirtió el-Badri, desde Londres.

La vigilancia de la OPEP funciona en sentido opuesto a las inquietudes sobre la economía mundial, dado que la desaceleración hace temer por la demanda de petróleo.

“La demanda estadounidense se contrae a las tasas más rápidas en veinte años”, constataron analistas de Merrill Lynch.

En consecuencia, los analistas corrigieron a la baja sus previsiones para fin de año, a 78 dólares el barril, subrayando además que, en caso de recesión mundial en 2009 los precios podrían llegar a 50 dólares.