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SAN SALVADOR / AFP

Quieren una voz común ante la crisis financiera internacional, pero dependiendo de su posición ideológica los jefes de Estado y de gobierno de Iberoamérica piensan que ha llegado la hora final del capitalismo, o que éste es el mejor momento para renovar ese sistema.

La crisis y las formas para aminorar su impacto en la región se han convertido en la protagonista de la XVIII Cumbre Iberoamericana que se celebra en San Salvador. Los mandatarios deben emitir una declaración sobre el tema, que pueda llevarse a la reunión del G20 el 15 de noviembre en Washington, pero sus posiciones son muy divergentes.

Así, en la plenaria de este jueves, el presidente de México, el conservador Felipe Calderón, pidió “dejar los prejuicios” para poder atraer “enormes flujos de inversión y ahorro externo” a la región que sirvan para financiar su desarrollo.

América Latina tendrá que “romper una serie de prejuicios y tabúes e integrar mucho más rápido nuestros mercados”, sostuvo el mandatario, cuyo país tiene un tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, y otro similar con la Unión Europea.

En cambio, el presidente de Bolivia, el izquierdista Evo Morales, atacó duramente al sistema capitalista, al que culpó por “la crisis energética, ecológica y alimentaria” y sostuvo que “el capitalismo jamás va a resolver el problema de la humanidad”.

“Cuando (los capitalistas) ganan bien dicen déjennos ganar, y cuando pierden dicen sálvennos”, cuestionó Morales, al proponer a sus homólogos desarrollar acuerdos de “complementariedad para garantizar la seguridad alimentaria con soberanía”.


América Latina mejor preparada
Aunque los expertos coinciden en que la crisis financiera ha encontrado a América Latina mejor preparada para enfrentarla de lo que estuvo en el pasado, tras registrar varios años de crecimiento económico sostenido, a un promedio de entre 5% y 6% anual, los países temen por la caída de los precios de las materias primas y el acceso al flujo de crédito.

Para la presidenta argentina, Cristina Fernández, quien estará en la reunión del G20 en Washington y a cuyo país ya el Fondo Monetario Internacional excluyó de su plan de liquidez a corto plazo, lo que ha ocurrido es “el fracaso del modelo neoliberal”.

“Ya no es el efecto tequila, o el caipiriña, es el jazz. Tiene su origen en el mismo centro de construcción. Lo menos que podemos exigir es que se asuma ese fracaso para generar la formación de instrumentos alternativos” que permitan el flujo de créditos, agregó Fernández, al asegurar que su creencia en “el papel insustituible del Estado” no es ideológica, “sino pragmática”.


Llaman a recuperar papel del Estado
Del lado de la izquierda moderada, los presidentes de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva, y de Chile, Michelle Bachelet, pidieron que en la búsqueda de soluciones se tenga en cuenta a los países emergentes y llamaron a recuperar el papel del Estado como rector de la economía, para evitar “ser víctimas de una crisis que no hemos construido”.

“Éste es el momento de las decisiones políticas”, dijo Lula, al criticar a “aquellos que en los años 80 y 90 decían que el Estado intervenía demasiado, que gastaba demasiado”, y no pensaron en el sistema financiero “como apalancador del sistema productivo”.

“La única posibilidad de superar esta crisis económica es con mayor producción, mayor comercio y mayor empleo”, destacó.

Bachelet, por su parte, propuso que el Fondo Monetario Internacional (FMI) articule formas de asistencia a países en desarrollo y emergentes “que enfrenten problemas de liquidez” a causa de las restricciones mundiales de crédito.

“Para eso debe crearse un mecanismo de alerta temprana en el marco del FMI, para anticipar y actuar con prontitud ante el riesgo de contagio en países emergentes o en desarrollo”, dijo.